103 años y sigue campante

Actualidad /

103 años y sigue campante

103 años y sigue campante
titulo noticia
  
ver galeria

Para la familia de Ezequiel Macías Tovar el secreto para vivir más de 103 años de edad, es la felicidad y el amor a Dios. Con sus achaques y hermosos recuerdos, este venerado anciano mantiene la alegría que representa una armonía para todos sus seres queridos.

Vivir más de 103 años para muchos es demasiado tiempo, pero para Ezequiel Macías Tovar y su familia, es un orgullo y un honor.

Este humilde hombre, oriundo del municipio de El Hobo y nacido en el año 1913, quedó huérfano a los siete años de edad junto con sus ochos hermanos. Después del fallecimiento de sus padres, Ezequiel y sus consanguíneos quedaron bajo poder de un tío, quien administró la herencia dejada por sus progenitores.

Años después del fallecimiento de sus padres, los hermanos y Ezequiel iniciaron un nuevo rumbo, se salieron todos de vivir del techo de su tío y pensaron en iniciar sus propias vidas de forma independiente.

Desde joven fue comerciante

Ezequiel después de irse de la casa de su tío, demostró sus dones en el comercio; desde muy joven, empezó vendiendo leche y dulces en su lugar natal; según versiones de Graciela Macías, hija de este venerado anciano, quien relató cómo fue el inició de Ezequiel después de haber tomado un nuevo rumbo.

“Vivió siempre vendiendo leche y dulces en su época de juventud, después empezó fabricar las alpargatas, iba a muchas partes del Huila a venderlas por docenas y gracias a ello logró sobrevivir por muchos años”, relató la mujer a este medio de comunicación.

Conoció a su media naranja

A sus 26 años de edad Ezequiel conoció a Patricia Aguilar en el municipio de Baraya, y con sus encantos logró conquistar su corazón y se la llevó a vivir a la ciudad de Ibagué. Un año después tuvieron a su primera hija.

“Cuando él tenía 26 años conoció al amor de su vida, la conoció en Baraya, después se la llevó a escondidas de la madrina quien era la que estaba encargada de ella, cuando ellos se fueron le pusieron una denuncia y las autoridades los empezaron a buscar,  logrando encontrarlos un año y medio después ya teniéndome a mí en vida; los obligaron a regresar a Baraya, donde fueron presentados ante un juez quien legalizó la unión del amor de los dos”, relató Graciela Macías.

Hombre triunfador sin estudios

Logrando ganar la lucha por estar junto a su ‘media naranja’, Ezequiel se hizo conocer en el Huila gracias los triunfos que obtuvo sin tener ni un año de estudio, y en su trayecto logró ser hasta Concejal del municipio de Baraya.

“Él no tuvo ni un día de estudio, su esposa le enseñó a firmar, él tuvo cuentas bancarías, yo le ayudaba a firmar y a escribir, durante el tiempo que vivió en Baraya siguió trabajando en alpargatería, tenía un taller de zapatería, en el mismo taller tenia talabartería y con eso él se  ganaba la plata; años después fue nombrado como concejero del banco de la Caja Agraria, duró aproximadamente 10 años trabajando allí”. “Ezequiel fue concejal del municipio de Baraya, en ese entonces trabajaba por el municipio, por hacer el barrio Álvaro Silva, ellos empezaron a trabajar para la construcción del barrio”, contextualizó la hija mayor.

Hijos

Durante los años que trabajó este hombre junto con su esposa, tuvieron además de Graciela cinco hijos más, 10 años atrás, cuando Ezequiel Macías Tovar tenía 93 años de edad, falleció un hijo por culpa de una enfermedad que le involucró el colón.

Ezequiel y su familia vivieron  en Baraya, en 1955 cuando empezó la violencia entre los partidos políticos que predominaban, la Guerra Bipartidista en Colombia, además por la crueldad de esta ofensiva y el nerviosismo de su esposa, él llevó a su familia a Neiva, donde  duraron tres años y meses después se devolvieron a Baraya. Al regresar a su hogar y ver que la guerra continuaba, optó por dejar a su familia en Neiva y seguir trabajando en Baraya, pero respondiendo por ellos y visitándolos una vez a la semana.

Recuerdos positivos y negativos

Bien se sabe en este mundo que ningún ser humano es perfecto y el único defecto que tenía Ezequiel Macías Tovar era el trago, el cual tuvo que dejar por motivo de la edad, según versiones de sus hijos, si a Ezequiel alguna persona lo invita a tomar a su edad de 103 años, él no se niega a la invitación.

Fue bebedor. Ezequiel por estar tomando de forma exagerada, tenía la mala costumbre de golpear a sus hijos y esposa, “un recuerdo que tenemos todos como hijos, fue  cuando llegó una vez borracho y todos pequeños presenciamos cómo le pegaba a mamá”, relató tristemente la hija menor de Ezequiel.

Pero de igual forma no todo fueron golpes y violencia entre familia, sus hijos también recuerdan los bonitos momentos que han vivido con sus padres, donde por tradición en épocas de san pedro y diciembre, todo podía faltar menos el asado huilense

“Cualquier otra cosa podría faltar menos el marrano para matar, para época de san pedro y año nuevo la tradición de comer asado huilense, él era feliz comprando el marrano para tener que matarlo, él también lo arreglaba y después se perdía; lo demás lo hacíamos entre mis hermanos y mi mamá”, relató Graciela.

Guerra de los mil días

Pero al igual que tener malos y buenos recuerdos, Ezequiel y sus hijas mantienen la triste remembranza que le marcó la vida a toda la familia, la guerra de los mil días; por causa de dicha guerra les tocó salir de sus casas por miedo a ser asesinados por ser del partido liberal.

“Luego de la muerte de Jorge Eliecer Gaitán en el año 48, nos tocó salir a todos de Baraya e irnos a la casa de un amigo de mi papá en Villavieja en una finca llamada La Polonia, ahí duramos tres semanas escondiéndonos, a él le dijeron que se fuera porque él peligraba, al igual que su familia; a nosotros nos persiguió la guerrilla, en ese tiempo se le decía ‘chusma’ porque toda nuestra familia era conservadora y estábamos en pueblo liberal”, relató en medio de sus recuerdos Graciela, hija mayor del venerado anciano.

Muerte de su esposa

Ezequiel, así como tenía una relación con su esposa, también tenía sus amoríos  con otras mujeres, sin dejar de responder  por su familia. No dejó hijos por fuera del matrimonio.

“En tiempo de ferias, él se perdía, se veía pasar con varias viejas a caballo o a pie pero diariamente nunca nos faltó nada y siempre nos daba lo del diario para subsistir toda la familia”, manifestó la mujer a esta CASA EDITORIAL.

Demostrando que nunca abandonó a su familia, este hombre que es orgullo para muchos jóvenes, ha mantenido su carisma y felicidad como lo demuestra en su rostro. Al fallecer su cónyuge hace aproximadamente un año, sus familiares no le manifestaron nada por miedo a que el viejo sufriera complicaciones cardiacas por la noticia del fallecimiento de su esposa, amiga y compañera por más de 80 años, pero al saber la triste noticia siguió demostrando la felicidad en la que ha vivido.

Ahora con sus achaques,  Ezequiel sigue viviendo en el barrio Las Granjas de Neiva, junto con sus hijos, sus 24 nietos y sus 32 bisnietos, quienes lo acompañarán hasta el último día de vida.

Por: Cesar Escallon

Comentarios