“Un periodista que publica todos los boletines de prensa sin verificarlos, debería cambiar de profesión y dedicarse mejor a ser mensajero”. De esta manera, el periodista y especialista en ciencias de la información, Antonio José Caballero, describe la problemática que vive actualmente el periodismo en Colombia, una profesión que según él, desafortunadamente está cayendo en el oficialismo y en la pereza mental.En entrevista con DIARIO DEL HUILA, Caballero aseguró que en el país los periodistas no tienen las garantías suficientes para ejercer la profesión, y por el contrario están cayendo en la autocensura por la presión que ejercen los dueños de los medios de comunicación.
Así mismo, precisó que lo sucedido con la revista Cambio es un claro ejemplo de censura de prensa, similar a lo que está ocurriendo en Venezuela.
¿Cómo ha cambiado la forma de ejercer el periodismo en Colombia?
Yo creo que ha cambiado para bien y para mal. Digamos que para bien en la actualización en materia tecnológica, en la proyección internacional que está teniendo el periodismo colombiano, pues ha obtenido importantes reconocimientos en premios internacionales como el Rey de España, lo cual es positivo para la proyección. También ha cambiado en la forma de hacer la promoción del periodismo, el que llamamos nosotros de provincia, pues éste está tomando mucha más relevancia en el ámbito nacional.
Sin embargo, dentro de los aspectos negativos de la actividad, me parece que hay una crisis muy grave en la base del periodismo, que es la reportería. Ya el periodista, no se por qué motivo, le fastidia ser reportero y en últimas eso es hacer noticia. El reportero es el que trae la noticia, la narra y el que informa a la comunidad. Hoy el periodista se ha convertido en un informador oficial que espera el comunicado del Gobierno, del DAS, de la Policía o del Ejército, en vez de ir hasta el lugar de la noticia para saber qué fue lo que pasó.
¿Las nuevas generaciones de periodistas obedecen más a agencias de prensa y a la información oficial?
Sí, porque les gusta que toda la información les llegue al escritorio dejando a un lado lo esencial del periodismo. Primero que todo, no tienen la documentación para ir a cubrir las notas y segundo no les gusta ir al sitio de la noticia. Eso es lamentable porque lo más lindo al momento de cubrir una noticia es decir yo viví esa situación, yo estuve allí; por el contrario, ahora los periodistas hacen las noticias por teléfono, con lo cual están matando la gallina de los huevos de oro en Colombia que es la crónica, pues dejan a un lado los detalles de los sucesos. Creo que en ese sentido el periodismo en nuestro país ha cambiado para mal.
¿Se podría decir que en las facultades de Comunicación Social del país está faltando mayor orientación?
No creo que hayan progresado mucho las facultades de comunicación y por el contrario están, más que irresponsablemente, lanzando periodistas al por mayor con muy poca formación profesional y con muy poco contenido. Es muy difícil tener hoy en día a una generación de periodistas recién salidos de la universidad con buena ortografía, por ejemplo, con redacción con criterio, con una escogencia selectiva de la temática y de los contenidos noticiosos, en fin, yo creo que están sacando más niñas y jóvenes que quieren convertirse en estrellas de la televisión, la radio y la prensa y no profesionales. Las facultades están formando más artistas que periodistas.
¿Es decir, se está perdiendo la vocación?
Ese apostolado que le enseñaron a uno de matarse por la noticia, por hacer el respectivo seguimiento a los temas, que es otra falencia de los periodistas en Colombia, se está perdiendo por completo. A los periodistas prácticamente los mandan con la pregunta hecha induciendo a una respuesta, para que obedezcan a la línea editorial del medio.
¿Y cómo ve el periodismo que se está ejerciendo desde las regiones?
El periodismo que se hace en las regiones es muy valioso. Sin embargo, lo está matando los grandes conglomerados económicos de la información, sobretodo en el periodismo escrito. Yo tengo que resaltar el trabajo que se hace en el Huila. Soy testigo directo de los trabajos que este año concursan para un premio de periodismo y veo trabajos muy buenos, con algunas falencias, pero un ejercicio muy valioso.En pocas palabras, el periodismo de provincia es ya un punto de referencia informativa en donde una gran cantidad de público se está recostando para ver la realidad del país y de las regiones. Creo que en eso hemos progresado mucho y el periodismo regional está mejor informado, mayor dotado y de hecho es un periodismo muy completo, algo que a veces no se ve en la capital.
¿En Colombia los mismos periodistas se están autocensurando al obedecer más a las agencias de prensa y a la información oficial?
Creo que de hecho sí está sucediendo, pues no se quiere vivir las noticias de manera directa. Están contando las noticias a medias, pues no quieren ser testigos de los hechos. En el tema de vivir la noticia hay un gran maestro que desafortunadamente falleció hace unos días y es Tomás Eloy Martínez, el decía “evitar el riesgo de servir como vehículo de intereses de grupos públicos o privados”. Un periodista que publica todos los boletines de prensa sin verificarlos debería cambiar de profesión y dedicarse mejor a ser mensajero.
¿En nuestro país los periodistas cuentas con las garantías suficientes para ejercer el periodismo?
No. infortunadamente en Colombia es peligroso hacer periodismo a fondo, de profundidad e investigativo, pero bueno, el que algo quiere algo le cuesta y creo que son pocos los países en el mundo entero en donde no hayan presiones políticas, económicas, en el caso nuestro, presiones del narcotráfico, de la guerrilla, de los paramilitares y de la de la delincuencia al momento de ejercer esta labor. También en muchos casos los mismos organismos del Estado presionan. Mejor dicho, aquí tenemos de donde escoger de qué bando vienen las presiones, son difíciles de demostrar, pero para la muestra un botón, el cierre de la revista Cambio, porque eso es una muestra clara de presión.
A propósito del cierre de la revista Cambio, ¿por qué cree usted que este sea un claro caso de censura por parte de intereses políticos?.
Es muy difícil entrar a asegurar eso, pero yo he hablado con mis colegas de allá, he hablado con María Elvira Samper y con gente que conoce muy bien el tema y ellos mismos dicen que por primera vez la revista, el año pasado, dio ganancias, tal ves no fueron los resultados que esperaban los directivos, pero dio ganancias. Si un diario da ganancias, lógicamente no da pérdidas y si no da pérdidas no se puede ordenar un cierre diciendo que es por cuestiones económicas.
Desde luego, como lo dijo la propia María Elvira, intereses políticos los hubo y se sabe de comentarios no muy buenos de gente importante, de gente del gobierno, sobre el trabajo que estaba haciendo esta revista informativa e investiga por excelencia. En la revista Cambio se conocieron los escándalos de ISA, de Agro Ingreso Seguro, de las chuzadas telefónicas, de los falsos positivos, el escándalo del Presidente del Congreso, el acuerdo sobre el uso de las bases militares colombianas por Estados Unidos, en fin, temas de mucha trascendencia informativa para el país. Sin embargo, eso no les bastó a los dueños para mantener la revista.
Un caso muy puntual de censura es lo que está sucediendo en Venezuela, en donde el Gobierno viene cerrando medios de comunicación. ¿Colombia está lejos de esta situación?
Yo creo que no. Allá se cierran brutalmente los medios de comunicación, pues Chávez es un hombre que ha perdido por completo el norte, pero en Colombia yo no veo cuál sea la diferencia en cerrar la revista Cambio bajo presiones políticas a cerrar los medios a dedazo o a martillazo como lo está haciendo el Presidente de Venezuela. Es decir, para mí, el resultado es el mismo, pues ambos están cerrados.
De pronto en Colombia se está dando más suave y que dura más, pero en últimas es lo mismo. Radio Caracas Televisión desapareció y Cambio también.
Una recomendación para las nuevas generaciones de periodistas.
Yo recuerdo cuando realicé un curso con Oriana Fallaci, cuando era la reportera íntegra del mundo e hizo ese famoso libro 'Entrevistas con la Historia' y ella le recomendaba a los periodistas que nosotros somos los que buscamos, los que hacemos, los que vivimos y los que testificamos la noticia y para ello se debe tener cerebro, corazón y constancia. Cerebro para pensar lo que usted hace, corazón para asumir desafíos y para hacer las cosas con ganas, pues el que no tiene pasión por esto, creo que está equivocado de profesión, y constancia para conseguir lo que no se consiguió hoy, hasta que, sin abandonar el objetivo, algún día se logre. Y a eso por supuesto hay que revestirlo con una capa muy sagrada que se llama la ética y la imparcialidad.
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