‘No hay que perder la fe’

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‘No hay que perder la fe’

‘No hay que perder la fe’
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A pesar de que nació sin brazos, Tony Meléndez nunca sintió desesperanza. Por el contrario, hizo de su condición física una herramienta para llevar un mensaje de aliento por todo el mundo. Este nicaragüense estuvo recientemente en el departamento, invitado por Comfamiliar Huila.

La gente lo conoce como el ‘hombre de los pies de Dios’, ¿de dónde surge ese calificativo?

A veces, yo no sé de dónde viene, hay muchas veces que la gente me ha dicho: “Tony, tienes algo que es muy especial, que solamente Dios te puede dar”, y yo digo que estos pies que yo tengo han podido lograr y hacer mucho en diferentes países, estar con miles de jóvenes, millones, he podido, por lo menos, cantar. Dios tiene algo tan especial, yo no tengo los pies de Dios, pero sí tengo el amor de Él, y si una persona me dice eso yo le agradezco porque por un momentito, tal vez, podemos ver algo muy positivo, muy bueno, nos olvidamos de lo feo del mundo y nuestra vida y vemos tal vez un poquito de esperanza de Dios en unos pies que son sinceros, simples.

 

¿En qué momento comienza a explotar esa cualidad de tocar guitarra con los pies?

A los 16 años es cuando inicio. Antes de eso tocaba la guitarra de mi papá pero no se escuchaba bonito, no era música (risas); era bulla. Empecé a practicar con esta afinación, la guitarra está afinada diferente, así pude sacar las notas.

 

¿Tomó clases o fue de manera empírica?

Vi a alguien afinar la guitarra, afinar diferente, le pregunté qué son las notas, afiné mi guitarra, comencé y me salió. No fue tan difícil como piensan todos, tocaba mucho, practicaba mucho, pero no era porque alguien me lo decía, era como algo de juguete, algo que me gustaba.

 

¿Cuándo toca por primera vez frente a un público?

Empecé en la iglesia, en la misa. Ya a la gente le había llegado el rumor de que yo tocaba guitarra y se preguntaba ¿cómo toca la guitarra Tony?, al final saqué la guitarra, toqué en la misa y ahí fue la primera vez que la gente me vio.

 

¿Tony, qué pasó con sus manos?

Así nací, le dieron a mi mamá una medicina que en ese tiempo no sabían que era mala y no sabían que iba a causarme esto a mí.

 

¿Cómo ha sido su vida sin sus manos?

Yo no conozco las manos, nunca las he tenido, nunca he tenido ese don de poder mover un dedo, de sostener un teléfono, un lápiz. Los pies siempre eran mis dedos, como las manos.

 

¿Con sus pies escribe?

Yo escribo con los pies, hago todo, las páginas de un libro las cambio con los pies, son como mis dedos.

 

¿Y para comer?

Para comer, cuando estaba pequeñito, el pie me llegaba bien a la boca, pero ahora es muy difícil de recoger (risas).

 

¿Necesita ayuda para hacerlo?

Sí, o si me ponen la comida al frente, yo lo recojo con los dientes.

 

¿Nunca pensó en ponerse brazos artificiales?

Tuve brazos artificiales pero es más natural recoger las cosas con los dedos de mis pies, que con una mano que nunca he tenido.

 

¿Cuánto tiempo permaneció con esos brazos?

Por años los usaba muy bien, pero es más natural usar los pies míos. Nunca dejé de usarlos; a veces yo tiraba todo, la tarea al suelo y la terminaba con los pies porque era más rápido, las manos eran más difíciles de usarlas para mí, que usar el pie.

 

¿La música que toca es de su propia inspiración?

Sí, yo escribo. Cada grabación tiene, por lo menos, de tres a cinco canciones que yo mismo he hecho.

 

¿Le gusta mucho la música cristiana?

Me gusta, Dios, para mí, es algo muy especial, me gusta cantar algo para Él, pues nos dio la vida, yo siento que nosotros tenemos que hacer el esfuerzo de darle algo bueno, Él es amor.

 

Usted menciona mucho el encuentro con el Papa Juan Pablo II, ¿cómo marcó su vida esa experiencia?

Empezó todo con una canción, estaba en Los Ángeles, era un evento de una hora donde el Papa estaría con jóvenes, había cuatro ciudades que estaban ahí, cada una le dio un regalo al Papa, yo era el regalo de los jóvenes de Los Ángeles y canté la canción con mi guitarra; al final él brincó de donde estaba y me dio un beso, dio la vuelta se detuvo y dijo: “Tony, Tony, Tony, eres valiente y sigue haciendo lo que estás haciendo”. Ese encuentro cambió mi vida.

 

¿Se siente bendito por Dios al poder hacer de sus pies una herramienta fundamental?

Tal vez yo no lo sienta así porque lo vivo todos los días, para otros sí lo es. Yo sé que Dios que me tocó a través del Papa, eso es algo que ni siquiera pensé en sueños y le doy gracias a Él por tanta fuerza que me ha dado, le doy gracias a Dios porque la gente siente algo de Él en unos pies que, tal vez, tocan un poquito de música.

 

¿Qué momentos memorables hay en su vida?

En mis recuerdos hay un par de momentos que considero los más especiales de mi vida: "Cantarle al Papa Juan Pablo II que es algo que nunca voy a olvidar, y cuando me casé con mi esposa y mis niños entraron en mi vida, eso para mí también fue algo muy especial.

 

¿Qué mensaje les daría a aquellas personas que están desesperanzadas?

Yo le digo lo mismo a una persona que no tiene y a uno que tiene todo, y es que no hay que perder la fe en el corazón, a veces tenemos momentos en que nadie nos puede ayudar y sólo vemos al cielo, pero yo creo que sí vamos a poder hacer algo, con el ánimo de un día podemos lograr hacerlo o tenerlo.

 

Foto 1. Tony Meléndez durante su paso por Neiva.

Por: Redactor Diario del Huila

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