Bajo estos fundamentos se condenó a Uribe Noguera

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Bajo estos fundamentos se condenó a Uribe Noguera

Bajo estos fundamentos se condenó a Uribe Noguera
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El debate ahora se centra en si es determinante para el sistema judicial y carcelario del país, llegar a instaurar la cadena perpetua.

Especial Ámbito Jurídico

Desde el pasado 4 de diciembre el país ha manifestado su indignación por el asesinato de la niña Yuliana Samboní. Casi cuatro meses después, la justicia condenó, en virtud de la aceptación de cargos, al arquitecto Rafael Uribe Noguera a la pena principal de 622 meses de prisión.

La decisión refleja muchos aspectos de la sociedad colombiana, pero vale mencionar la agilidad de las autoridades para investigar y esclarecer el caso y, claro, la celeridad del proceso penal que culmina con la condena por feminicidio agravado, acceso carnal violento agravado y secuestro simple agravado, junto con la causal de mayor punibilidad del numeral 5° del  artículo 58 del Código Penal.

Se debe decir que esta última circunstancia se configura cuando se ejecuta la conducta punible mediante ocultamiento, con abuso de la condición superioridad sobre la víctima o aprovechando circunstancias de tiempo, modo y lugar que dificulten la defensa del ofendido o la identificación del autor o participe.

En efecto, el fallo, de 37 páginas, proferido por el Juzgado 35 Penal del circuito con funciones de conocimiento de Bogotá, concluye que el delito base para la fijación de la pena es el de feminicidio agravado, debido a que tiene la pena más alta. Pero también por los siguientes fundamentos, que leyó la jueza Liliana Patricia Bernal:

-          Gravedad de la conducta. La conducta imputada y aceptada por Noguera se produjo en un contexto de violencia basada en diferencias de género.

-          Daño real o potencial creado. Dicha conducta atribuida significó “la brutal agresión sexual y muerte de una niña de apenas siete años; la reproducción y materialización de abominables relaciones de poder, reflejadas en actos de desigualdad y discriminación contra la mujer y la posibilidad de que tales actos se produzcan nuevamente”.

-          Intensidad del dolo. El procesado predispuso su ánimo para la exaltación de su líbido con la ingesta de sustancias estupefacientes y energizantes.

-          Fines de la pena. La justicia reclama una sanción que cumpla de forma suficiente con la función de prevención general y retribución justa en un Estado social de Derecho, en tanto no se “puede permitir que en su seno se produzcan circunstancias tan fuertemente lesivas de la libertad y la dignidad de sus mujeres, niñas, y adolescentes.

-          Importancia de la pena. Así, la sanción impuesta a Noguera debe reflejar el profundo repudio de toda una sociedad que ya está en camino de abrigar el deber de garantía sobre los derechos fundamentales de sus mujeres.

-          Subrogados penales. Resulta improcedente la concesión de cualquier subrogado penal a favor del procesado, en virtud de los numerales 4° y 8° del artículo 199 del Código de la Infancia y la Adolescencia, por tratarse de una condena contra la libertad personal, dignidad y formación sexual de un menor.

Vale decir que la Fiscalía General de la Nación anunció que apelará, pues, en su criterio, bajo la Ley 1098 del 2006 no proceden rebajas ni beneficios punitivos cuando se trate de delitos contra menores de edad.

Condenas más relevantes

La condena a Rafael Uribe Noguera, despertó nuevamente, la polémica sobre la necesidad de implantar penas más severas para los delitos contra menores y mujeres; inclusive se pide la cadena perpetua para el sistema legal colombiano.

Las conductas criminales de Pedro Alonso López, Luis Alfredo Garavito y Manuel Octavio Bermúdez han generado la indignación y el reclamo ciudadano ante la supuesta falta de contundencia en la contención de crímenes contra menores; sin embargo, el caso de Uribe Noguera, como otros emblemáticos, han sido resueltos con la imposición de fuertes condenas y la improcedencia de cualquier subrogado penal a favor del procesado, lo que permite una reflexión serena sobre el populismo punitivo que pueda presentarse ante las dolorosas coyunturas diarias del país.

Y es que las reformas al Código de la Infancia y la Adolescencia, la Ley Rosa Elvira Cely, la Ley Natalia Ponce, entre otras disposiciones, están respondiendo a los clamores que exigen fuertes condenas.

El contexto anterior debe tenerse en cuenta ante las condenas no menores a 51 años de los casos mencionados, sumado al promedio de vida en los colombianos, que según la Organización Mundial de la Salud está en casi 75 años, lo que llevaría a inferir que la prisión perpetua, cuando se trata de una condena contra la libertad personal, dignidad y formación sexual de un menor es, prácticamente, una realidad.

Para reafirmar esta tesis, hace nueve años, en el municipio de Chía (Cundinamarca) se conoció el caso de Luis Orlando Pelayo, quien fue condenado a la pena principal de 58 años de prisión, luego de ser declarado responsable de haber ordenado el secuestro y, a su vez, el asesinato de su propio hijo, recién nacido.

Dos años después, el país se consternó por el abuso sexual y muerte de tres niños a manos del militar Raúl Muñoz Linares, en el municipio de Tame, departamento de Arauca. La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ratificó la condena de 60 años  para el exuniformado.

Finalmente, el Juzgado 35 Penal del circuito con funciones de conocimiento de Bogotá le dio más de 51 años de prisión al arquitecto Rafael Uribe Noguera, por el feminicidio, acceso carnal violento y secuestro de la niña Yuliana Samboní.

Se debe culminar diciendo que esta pena ha sido la más alta en el país por el delito de feminicidio y se proyecta como un importante precedente sobre esta nueva conducta penal.

La reflexión sobre este tema debe pasar por la claridad de que no solo el aumento de penas disuade a los criminales de cometer una conducta, y que además del aplicar la justicia de los códigos la prevención del delito es un elemento fundamental para proteger a los menores y las mujeres.

Redimir pena

Rafael Uribe Noguera podrá reducir la condena en su contra de 51 años y diez meses de prisión redimiendo pena con trabajo y estudio en la cárcel La Picota de Bogotá.

Por cada dos días de trabajo o estudio descontaría un día de prisión efectiva.

Esa redención está condicionada a que un comité del Inpec autorice la forma en la que el interno realizará su proceso de resocialización y los cupos que hay dentro del penal para ese tipo de procedimientos.

Igualmente, según abogados consultados por este diario, podría pedir la libertad condicional una vez cumpla las tres quintas partes de la pena.

Por: Redactor Diario del Huila

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