Aeropesca

Dominical /

Aeropesca

Aeropesca
titulo noticia
  


Orlando Mosquera Botello

El pelícano es un animal de pico largo, agudo y recto, el que penetra con poca resistencia en el agua para pescar. Suele presionarlo sobre su pecho para vaciar el agua que recoge, gesto que da la impresión de estarse apuñalando. Es el único animal que traga agua salada y en su garganta la convierte en agua dulce para su consumo. Puede volar durante mucho tiempo y le cuesta trabajo moverse en tierra.

En las décadas del 60 y 70, un pelícano fue el distintivo de Aeropesca, la empresa que tras la quiebra y desaparición de TAO, nos acompañó como la preferente de los huilenses durante ocho años (1974-1982), cuando Avianca no le interesaba volar a ciudades intermedias.

Fue ideada y registrada por el Capitán Orlando Mestre, quien la puso a funcionar llevando pescado fresco de los llanos orientales a Bogotá, trajín que originó su nombre: “Aerolíneas de la Pesca y Colonización del Suroeste Colombiano”. Utilizó inicialmente un bombardero de la II Guerra Mundial, matriculado como HK579.

El segundo y tercer avión fueron el HK685 -PV2- y el HK963, un PBY Catalina, con el que comenzó a cargarle personal, provisiones, armas y municiones a la policía nacional, a puestos ubicados a lo largo del río Putumayo. Igualmente le transportaba al batallón Colombia, entonces acantonado en el Vichada, lo mismo que reos de alta peligrosidad al Ministerio de Justicia, a las colonias del Araracuara y la isla Gorgona.

El penal Araracuara fue construido iniciándose la década del 30 y clausurado en 1971. Estaba ubicado en el corazón de la selva entre los rápidos de los ríos Caquetá y Yarí; le llamaban “el infierno verde”, los reos por lo general morían antes de cumplir condena.

Según la mitología griega, las gorgonas eran tres monstruos: Esteno, Euríale y Medusa, las que tenían cabeza rodeada de serpientes, ojos penetrantes, boca con grandes colmillos, manos de bronce, y alas de oro. Quien osaba mirarlas quedaba petrificado, para muchos mitólogos, la Medusa simboliza el carácter maligno de la mujer.

Como la isla Gorgona estaba plagada de serpientes, Francisco Pizarro decidió llamarla así, borrándole el nombre de San Felipe, puesto por su conquistador Diego de Almagro. Pertenece al municipio de Guapi -Cauca-. Su relieve es montañoso, cuenta con playas de arena blanca y el paso de Tasca la separa de una isla más pequeña llamada Gorgonilla y tres islotes más. Es de los espacios más bellos que tiene Colombia.

Allí existió una prisión de alta seguridad entre 1960 y 1984, propiamente era imposible salir de allí. Los reos pagaban condena con trabajo forzado, al que intentaba volarse lo crucificaban en “Puerto Mosco”, desnudo lo ataban a un árbol hasta que los moscos lo reventaban al tercer día. A la hora de la verdad los guardianes también eran reos, policías que habían cometido graves delitos, con la diferencia que el poder que se les otorgaba sobre la población carcelaria -porte y uso ilimitado de armas-, los convertía en hombres peligrosos y proclives a la impiedad y los abusos. Hoy es Parque Nacional Natural.

En los 24 años de funcionamiento hubo 25 intentos de fuga, solo tres procesados lo lograron: Eduardo Muñetón Tamayo, acusado de ser guerrillero y apodado por su intrepidez como el “Papillón Colombiano”. Dos años y medio gozó su aventura, borracho contó quien era, siendo recapturado. El otro fue Daniel Camargo Barbosa, “el sádico colombiano” que narcotizaba niñas y las violaba, fue sentenciado a 25 años en Gorgona. A los 10 de purgar pena -1984-, logró escapar en balsa, estuvo 3 días a la deriva logrando llegar al Ecuador. Allí siguió estrangulando siendo condenado a 16 años. No cumplió toda la condena, fue asesinado por otro recluso. El tercero fue Felipe Santiago Arroyo “el diablo”, quien comenzó a robar desde niño para repartir el dinero entre pobres, pasó por todas las cárceles del país donde cometió la mayoría de sus 34 crímenes, llegando a Gorgona en 1960. Asesinaba a todo interno o vigilante que fuera violador de menores. En cierta ocasión lo sacaron a cortar leña y se encontró con dos árboles de balso con los que armó su nave. 38 horas de travesía lo llevaron al Charco -Nariño-. Por enamorarse de una sardina fue “zapeado” y retornado a la cárcel. Cuando vino Juan Pablo II- pidió a doña Nidia Quintero y a su hija Diana, que le permitiera hablar con el Papa en Tumaco, entrevista que el país conoció. Por Ley ante la llegada del jerarca, le rebajaron la condena y “Solidaridad por Colombia” le regaló casa en Tumaco con el compromiso de portarse bien el resto de vida. Cumplió su palabra.

Volviendo a Aeropesca, el cuarto avión fue adquirido en 1963, el HK686 -PV 2-, ajustado a vuelos de largo alcance. Con la adquisición del primer C-46 en 1965, Aeropesca llega a países de América Central y del Sur con ganado fino vivo. En adelante la empresa será dirigida por don Luis Bonilla, quien logra adquirir buena flota de Curtiss C-46. Vendrán varios accidentes que pondrán en peligro la existencia de la compañía, pero bajo el liderazgo del Capitán Sarmiento Borda, entra a competir en transporte de pasajeros con Vickers Viscount traídos de Hawái, el "Ciudad de Pasto", y "Ciudad de Popayán". Les autorizaron la ruta Bogotá-Popayán-Pasto, pasando las operaciones de carga a ser secundarias.

En 1973 adquiere un Lockheed Lodestar y en 1974 al salir del mercado TAO, adquiere la ruta Neiva-Florencia. Pocos días después las de Medellín, Cúcuta, Barranquilla y Barrancabermeja. En 1977 le aprobaron la de Bogotá-Cali con extensión a Ipiales.

En 1978 les otorgaron Cucuta-Tame, motivo por el cual adquirieron dos nuevos Vickers, uno de ellos el “Ciudad de Neiva”. Casi al tiempo, debido a un incremento en $100 millones de pesos y con ayuda de la Fuerza Aérea, restauró tres Vickers en la base de Madrid, planeando entrar a la era de Jet.

Los vientos de progreso cambiaron en 1981 con el accidente del HK1320 en la montaña Santa Helena (ruta Neiva-Florencia), 41 pasajeros y la tripulación perdieron la vida. El 21 de octubre de 1981, despegó del “Olaya Herrera”, el HK388, con técnicos de CORELCA, el que pronto tomó altitud de crucero. 80 minutos después reportó emergencia por falla de motor, aduciendo tener combustible suficiente. Al perderse contacto fue declarado desaparecido. Cuando comunicaron a CORELCA, la compañía argumentó no haber fletado ningún avión.

Al día siguiente lo vieron flotando en el Orteguaza, cerca de Tres Esquinas. Militares y periodistas lo encontraron vacío dos días después. Se habían llevado el equipo de radio y el agua llegaba a nivel de ventanillas. Una caja fue el rastro de lo que habían trasportado, armas y munición desde Panamá. Las había recogido en la Guajira, el M-19 se adjudicó la exitosa operación. De Panamá a la Guajira las trasportó el barco Karina.

En marzo de 1982 se accidentó el Vickers HK2382, que volaba Bogotá- Villavicencio, fallecieron 17 pasajeros y la tripulación. Tras estos hechos, un grupo de inversionistas compró la mayoría de acciones y le dieron imagen nueva. Pasó a llamarse Intercontinental de Aviación, la que nos acompañó hasta el 2000.       

 

 

Por: Orlando Mosquera Botello

Comentarios