César López dejó su mensaje de paz en Neiva

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César López dejó su mensaje de paz en Neiva

César López dejó su mensaje de paz en Neiva
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César López, creador de la escopetarra, estuvo en Neiva dejando un mensaje de paz. El músico colombiano habló con DIARIO DEL HUILA sobre su labor social.

Hace trece años creó la escopetarra. ¿Cree que el mensaje ha calado en la gente?

El tema del reconocimiento tiene que ver con entender cómo se ha conectado la gente a esa idea. La idea de la escopetarra interpela al ciudadano, hay gente que lo banaliza, otra que valora y otra que rechaza este concepto. Pero lo importante es que ahora, la gente está comprometida con la no violencia, artistas y gente del común que cada día apoyan más causas sociales.

¿Cree que al fin se alcanzará la paz?

Absolutamente y estoy empeliculadísimo con eso. Es como cuando alguien está enfermo y recurre a todos los remedios posibles para encontrar una cura; eso mismo pasa con el país, no podemos no intentarlo ni desechar cualquier posibilidad para acabar con el conflicto. 

¿Cuál cree que será el papel del arte en el posconflicto?

Lo que viene con el posconflicto es que va a haber una sobrepropuesta de proyectos de transformación e intervención social desde el arte. Poco a poco, el artista colombiano que se mantenía al margen del contexto social ya se ve involucrado en estos procesos de cambio, como generadores de reflexión. Los cambios que el arte puede lograr son más profundos porque son a nivel emocional.

¿Ha sentido voces en contra de su labor pacificadora?

Nos hemos encontrado con muchos obstáculos. Detractores de la paz que ven en este mensaje a un enemigo porque podemos decirles a los jóvenes que piensen distinto. Hace poco me pasó en Caracas, donde tenía un taller para 200 niños, pero nos llegó una razón del gobierno de ese país diciéndonos que no iban a permitir que les diéramos ese mensaje.

¿Qué es lo más extremo que ha pasado?

Estuve preso en Singapur una vez, porque llevaba un arma de largo alcance conmigo, pero los de las Naciones Unidas me salvaron (risas).

¿Le genera desesperanza encontrar obstáculos?

Sí, pero uno cada mañana hace la tarea de salir a trabajar por la paz. Eso forma parte de mi proyecto de vida, es una partecita de la factura que tengo que pagar y la asumo.

¿Cómo llegó a liderar esta causa social?

No lo he podido descifrar. Al mismo tiempo que estaba en Poligamia, empecé a tocar como ejercicio de exploración personal, iba y regalaba pequeños conciertos en hogares de paso, clínicas psiquiátricas, cárceles, y eso me producía una sensación extraña de satisfacción, me llenaba mucho más ese público de quince personas que un estadio lleno como pasaba con Poligamia. Luego que se acabó la agrupación, decidí que me iba de lleno con esta propuesta.

¿Le ha sido difícil desprenderse de esa parte comercial del arte?

No me ha dado duro pero sí me da mucha envidia la posibilidad que tiene el medio comercial de difundir mensajes. Para nosotros, contar esta historia es dispendiosísimo, los noticieros no mandan cámaras a un barrio a cubrir las actividades que desarrollamos, pero sí las mandan a un estadio para un concierto de reggaetón. Qué país distinto seríamos si pudiéramos tener todas esas herramientas de difusión.

¿Y extraña lo que fue su paso por Poligamia?

Cuando Poligamia se acabó nos sentimos huérfanos. En mi caso, me enfermé, somaticé, pero fue muy bonito porque grabé mi primer disco de piano, Alas de prueba, y ese nombre tiene que ver con que en ese momento me dolía la espalda y un amigo me dijo: ‘Es que le están naciendo alas’ y entendí que había que lanzarse a volar solo. Para mí es muy paradójico el artista que soy, porque la gente sabe que existo, pero nadie ha oído lo que yo toco.

¿Qué tanto han cambiado las letras de sus canciones con el paso de los años?

Al principio eran letras que contaban historias y denunciaban situaciones. En “Los Helicópteros”, sobre el gasto militar y los chicos que van a la guerra. “Hombre de Luz” es la narración de situaciones de chicos armados en los barrios, que viven la violencia estructural. Hoy preferimos las canciones que generan preguntas y hacen propuestas. En una de las canciones se le pregunta al oyente que si la canción le duele, ¿qué va a hacer? Hay preguntas dentro de las letras para incitar al cambio. Preguntas en las estrofas y en el coro. Otro tema, “Canción para el perdón”, aborda una cuestión muy importante actualmente en el país.

¿En qué se concreta el hecho de que Naciones Unidas lo hubiera designado “Mensajero de la No Violencia”, y Amnistía Internacional “Emisario de Conciencia”?

Esto se traduce en continuar haciendo mi trabajo. En formatos distintos. Por ejemplo, si voy a un barrio degradado me acompaño con tres chicos jóvenes que hacen rap. Lo importante es tener un mensaje bien posicionado, adaptado a cada barrio, sea en cualquiera de los que hemos intervenido: las favelas de Río de Janeiro, Sao Paulo, Guatemala, El Salvador o el barrio de San Luis en Barranquilla.

Por: Redactor Diario del Huila

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