Gentil Rivera Motta

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Gentil Rivera Motta

  


Giovanni Melchiorre Bosco, fue el fundador de la comunidad salesiana -1854-, su nombre traducido al español se transcribe como Juan Melchor Bosco. Nació el 16 de agosto de 1815, en el Reino de Piamonte-Cerdeña, uno de los estados en que se dividía la península italiana. Turín era su capital, centro comercial que atraía juventud campesina empobrecida a causa de las guerras napoleónicas.

Don Bosco era de origen campesino, quedó huérfano antes de cumplir dos años y desde luego su madre lo crio en medio de grandes limitaciones. Estudió primaria en la escuela de Castelnuovo, el bachillerato en Chieri gracias a la ayuda de aldeanos vecinos y el haber aprendido pastelería, sastrería, ferretería y zapatería, entre otros oficios, lo que después enseñaría a sus alumnos. Se convierte además en maestro de teatro y música.

A los 20 años ingresa al seminario de Chieri, Monseñor Franzoni -Arzobispo de Turín-, lo ordena el 5 de junio de 1841 y en Valdocco centra el desarrollo de su apostolado con talleres de artes y oficios para sacar a los muchachos de los peligros de la calle. Los llama Salesianos porque ha acogido a Francisco de Sales como modelo de amabilidad, dulzura y espiritualidad religiosa para sus alumnos. La congregación inicia con un moderno sistema pedagógico conocido como sistema preventivo para la formación de niños y jóvenes, el que puso al servicio de los más necesitados.

Pio IX la aprueba en 1858 y pronto se extenderá por Europa y América Latina. En medio de esta tarea escribió obras dirigidas a la educación juvenil y la defensa de la fe católica, las que fueron editadas en más de 130 naciones.

El Papa León XIII influyó para que la obra salesiana llegara a Colombia. Arriban el 11 de febrero de 1890 e inauguran la primera obra siete meses después, el Colegio León XIII.

Por autorización de Monseñor Gerardo Martínez Madrigal, los salesianos inician labores en Neiva, el 17 de enero de 1945, en la Cr.5ª No.8-39, casona de dos pisos que fuera de la familia del sacerdote Medardo Charry Viatela, quien había ingresado a la comunidad muy joven, donde se doctoró en Teología y Filosofía. Realizó apostolado en colegios de Estados Unidos y Colombia.

Dicho levita siempre anheló que su comunidad abriera obra en Neiva, motivo por el cual después de su muerte -6 de abril de 1944-, los salesianos estudian la posibilidad de hacer realidad su sueño, motivo por el cual el Provincial, José María Bertola, envía a Neiva al padre Emilio Rico, para que mire las posibilidades de su fundación.

El “Oratorio Festivo” como se le llamaba entonces a este tipo de institución, fue dirigido inicialmente por el padre Carlos Julio Rojas, quien vino acompañado por los sacerdotes Carlos Suárez y Manuel García. También por el coadjutor Ramón Ruíz. El padre Rojas trabajó en Neiva cinco años, siendo reemplazado por Jesús María Saavedra, quien había llegado a Neiva un año después de haberse reconocido la institución, como consejero escolar. Rojas logró que el Municipio le cediera un lote ejidal inicialmente de una manzana para la ubicación de la nueva sede, fundando allí la primera escuela nocturna para obreros y trabajadores.

Sin terminarse su construcción, la comunidad se traslada a la nueva sede, el 31 de agosto de 1952, institución que ya llevaba el nombre de Salesiano San Medardo, como homenaje a un Obispo francés canonizado, preferido por los campesinos por su caridad, quien sentaba estudiantes pobres gratuitamente a su mesa para que se alimentaran lo mejor posible. Pero a la vez lo hicieron para honrar a Medardo Charry, quien insistió en la apertura de la obra en Neiva.

La construcción del colegio la realizó Gentil Rivera Motta en tres etapas, quien erigiera también la sede del “Colegio María Auxiliadora” de Neiva a partir de 1951, inaugurada en 1962; la “Normal de Gigante”, y el Colegio “Promoción Social” de Neiva.

Gentil era de estatura mediana, fornido y recio. De cabello ondulado entrecano, peinado hacia atrás con anchas patillas procianas. Era hijo de Toribio Rivera Salas y Joba Motta, fue el tercero entre cinco hermanos: Luis Eduardo, Elcira, Gentil, Miguel Ángel y Ricardo.

Doña Joba era hija de Gregorio Medina Garzón, un maestro de obra nacido en Soacha, población perteneciente hoy al Distrito Capital. Era tal su vocación por la ingeniería, que Gentil y su hermano Luis Eduardo, aprendieron al lado de don Gregorio a desarrollar planos con heliógrafo. Este método se originó del utilizado para “foto-agüita”, el que más sofisticado se esgrimió para copias negativas de dibujos arquitectónicos y documentos.

Cuando el abuelo murió, Luis Eduardo Rivera se dedicó a aprender contabilidad y al deporte, temas que lo llevaron a ocupar cargos en la DIAN y pertenecer a la titular de la famosa “Aplanadora Huilense”, pero Gentil siguió aprendiendo sobre construcción. Este último se casó con Rosalba Castro, padres de Gentil, María Eugenia, Joba, Marcela y Leonor.

Cuando el Colegio Salesiano se trasladó al Altico, solo había logrado construir lo correspondiente a sus lados norte y oriental, entonces más que suficiente para el número de alumnos matriculados. En el primer piso -costado norte-, fueron ubicados los cursos de primaria, la oficina del prefecto de disciplina, la secretaría y el expendio de comestibles. Desde luego que ocuparon  especial espacio las escaleras y el zaguán, primer acceso al colegio.

En el mismo nivel sobre el costado oriental, ubicaron de sur a norte, el portón mayor, el comedor de los sacerdotes, la cocina, un espacio con los estantes donde reposaba la banda de guerra con los aros y el burro para salto y gimnasia, y la primera batería de sanitarios.

La parte oriental del segundo piso acogía la Rectoría, los dormitorios de los sacerdotes y la enfermería. La norte de oriente a occidente albergaba los laboratorios de química y física, y los cursos del bachillerato. En el corredor de este piso se daba la santa Misa, acogidos los estudiantes en bancas sin espaldar.

En 1959 el colegio compró su bus y el 24 de mayo de 1960 -Día de María Auxiliadora-, inauguró la capilla de estilo moderno, erigida también por Gentil Rivera Motta, lo mismo que el costado occidental que fue construido poco a poco después, donde fue ubicada su entrada principal inaugurada en 1963.

El padre Miguel Müller, quien reemplazara a Reinaldo Acero en la rectoría -1959-, ubicó en sus respectivos pupitres a los alumnos de sexto bachillerato -hoy once-, para que observaran el fondo del patio donde existieron dos casas pajizas, lugar donde se construiría la capilla, para que la imaginaran y la plasmaran en cuarto de cartulina. Uno de ellos, Vargas Chilito, la imaginó tal cual, trazos a los que el sacerdote pidió que coloreara con acuarela. Dicha obra de arte reposó enmarcada buen tiempo en una de las paredes de la oficina del padre John, firmada por su autor que llegara ser gran pintor y realizador de obras en óleo y carboncillo, lo mismo que profesor de dibujo del colegio en la segunda parte de la década del sesenta.

Como dichas construcciones demandaron tiempo para ser construidas, la figura de Gentil Rivera Motta fue muy familiar para quienes pasamos por el Salesiano de la época, persona a quien rendimos homenaje hoy por haber contribuido de buena manera al desarrollo arquitectónico de la ciudad.   

Barrio Altico. Iglesia de San José, Colegios Salesiano y María Auxiliadora

Colegio María Auxiliadora -Neiva-.

Normal de Gigante.

Por: Orlando Mosquera Botello

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