Mafe, la emprendedora de las relaciones públicas

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Mafe, la emprendedora de las relaciones públicas

Mafe, la emprendedora de las relaciones públicas
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La huilense María Fernanda Mafe Salazar Rincón se ha destacado en el campo de las comunicaciones y relaciones públicas a nivel nacional. Actualmente, es socia fundadora de la agencia Crear Comunicación Corporativa.

¿Qué proyectos se encuentra desarrollando actualmente?

El de cosechar el fruto de todos estos años de experiencia. Con una buena amiga y colega, hace varios meses conformamos nuestra firma de comunicaciones y relaciones públicas: Crear Comunicación Corporativa. Asesoramos actualmente a importantes compañías de sectores como bienestar, comercio electrónico, mercado de valores, turismo y comercio electrónico. Estoy feliz, pues no hay nada como trabajar y construir lo tuyo, pero además, en lo que te apasiona. Es una experiencia diferente, con retos, sacrificios, incluso hasta temores, pero al final, es satisfactorio, porque trabajo por y para mi empresa, para mi vida y el futuro de mi hija.

¿De qué manera le ha aportado la experiencia laboral a su crecimiento personal?

En la seguridad para enfrentar los retos y desafíos, de un ambiente cada vez más competitivo y más en una ciudad como Bogotá. Y definitivamente, que tu vida gira en torno a las relaciones con los demás y por eso, debes capitalizar, en el buen sentido de la palabra, lo bueno o a veces lo no tan bueno de todas esas personas que se cruzan en tu camino.

¿Qué es lo que más le gusta de las relaciones públicas?

El amplio conocimiento que se adquiere, pues cada cliente o cuenta, como llamamos a las empresas a las cuales asesoramos, nos enseña de sectores a los cuales nunca nos habíamos aproximado, o profundizamos otros. Viajar por Colombia ha sido de las mayores ventajas de mi trabajo pero, sin duda, lo más importante, el conocer a muchas personas, de quienes he aprendido pero, sobre todo, con quienes he construido verdaderas relaciones de amistad, que en la mayoría de las veces, ha traspasado lo laboral.

Ha hecho parte de importantes agencias de comunicación y relaciones. ¿Cuál ha sido la más significativa?

Sin duda, Guiomar Jaramillo Comunicaciones, porque fue la gran escuela donde aprendí mucho y prácticamente me formé en todo lo que sé y soy hoy en día en relaciones públicas. Allí me convencí aún más que estaba hecha para esto y el reconocimiento de mis clientes por mi trabajo, además de ratificarlo, me llenaba de satisfacción, pues siempre le he puesto corazón y mucha pasión a lo que hago, la clave para que siempre te vaya bien.

Su trabajo le ha permitido conocer gran parte del país ¿Qué ha descubierto en esos viajes?

Una Colombia con personas maravillosas que, siendo muchas de ellas de culturas tan distintas, al final, todas son amables, cálidas, con historias para contar y de quienes tenemos que aprender. Colombianos que al igual que yo, amamos lo que hacemos y sin importar la motivación, trabajamos por lo mismo: nuestros sueños y nuestras familias.

Estuvo mucho tiempo trabajando con Toma Café, ¿qué aprendió de esa cultura cafetera?

Sí. Por cinco años manejé las comunicaciones del Programa Toma Café, coalición de gremio e industria para enamorarnos nuevamente a los colombianos de nuestro café. Y la primera enamorada fui yo. Para mí, Toma Café fue mi ‘máster’ en relaciones públicas, fue mi ‘cliente amado’ porque es la cuenta soñada que te aporta integralmente, como persona y como profesional. Gracias a Toma Café, descubrí el corazón y el alma de todos los protagonistas que están a lo largo de la cadena productiva del café, desde el caficultor y su familia que siembran y cosechan con todo el cuidado ese valioso grano, el recolector que de manera artesanal elije uno a uno los granos maduros, el comercializador, el maestro tostador y por último el barista, ese experto preparador de exquisitas bebidas con café. En todos y cada uno de ellos, sólo encontré un amor y una pasión infinita por su trabajo y eso lo transmiten genuinamente cuando te cuentan y te muestran lo que hacen y cómo lo hacen. Me convertí en un apóstol del café, tanto así, que llegué a sentirme una más de todos ellos, de esa gran cadena. Toma Café me mostró otras habilidades o competencias que no sabía que tenía, como por ejemplo, pararme frente a públicos de 50 hasta 600 personas, en distintas ciudades del país, unas veces, capacitando a tenderos en mejores prácticas de venta y servicio de café, o en otras, dictando conferencias sobre consumo de café en Colombia. Definitivamente, no me desvincularé del mundo cafetero ni de su gente. A través de éste construí relaciones de profunda amistad que aún conservo. Y por supuesto, siempre, todos los días, disfruto unas cuantas tazas del mejor café suave del mundo, el colombiano… y el café del Huila, que no falta nunca en mi casa.

¿Qué pasó con la faceta de periodista?

Esa sigue ahí, pues hace parte de las bases de mi formación y una parte fundamental en el día a día de mi trabajo, pues como comunicadora organizacional, la comunicación en las empresas, las relaciones públicas, también escribo y genero contenidos editoriales, muchos de ellos de carácter noticioso, que enviamos a los medios como el DIARIO DEL HUILA, para su publicación, obvio, si es el interés de sus lectores.

¿Qué le apasiona a María Fernanda?

Muchas cosas. La vida, mi hija, mi familia, mi trabajo, la gente, mi tierra opita, su música, que finalmente, hace parte de mi esencia.

Además de profesional también es mamá. ¿Cómo ha sabido desarrollar con éxito estas dos facetas?

No ha sido difícil. Siempre quise ser mamá y mi Juana es lo mejor y más grande que me ha pasado; es mi primera realización en la vida. Y cuando digo que no ha sido difícil, es porque las cosas se dieron de tal manera que pude dedicarme 100% del tiempo a ella en sus primeros cuatro años, y cuando comencé a trabajar, lo hacía en jornadas de medio tiempo, lo que me permitió estar en casa. Me considero privilegiada, pues he disfrutado todos los pequeños y grandes momentos de mi Juana, y al mismo, realizarme como profesional. Y por otra parte, el apoyo de mis papás ha sido fundamental para poder desempeñar ambas, pues en mi trabajo, viajes u otros compromisos, me obligaban a ausentarme y gracias a ellos, Juana nunca estuvo sola.

¿En qué cree que se parecen?

En muchas cosas. En la forma de ser, pues ambas somos alegres, abiertas y tenemos la misma facilidad para relacionarnos con la gente. No nos da pena nada. Trabajamos en lo que realmente nos gusta y lo hacemos con alma y corazón. ¡Ah! no podía olvidar algo… y es que compartimos la misma pasión por el café. Tenemos en casa varios métodos de preparación, para disfrutar juntas un buen café.

¿Cuál es el mejor ejemplo que le ha dado a su hija?

Para su vida personal, respeto y sencillez hacia los demás. Y para su vida laboral, siempre hacer las cosas bien, con amor y honestidad, y luchar por sus sueños.

¿Cómo imagina el futuro de ella?

Mi Juana va a ser grande. Porque para ella el mundo es pequeño. Estoy segura de que será una gran diseñadora industrial, pero sobre todo, en lo que a ella le apasione y donde quiera.

¿Y cómo imagina el suyo?

Feliz y satisfecha por haber soñado y ver realizados esos sueños.

Perfil:

“Por convicción, por vocación y porque define lo que soy, comunicación social fue la ‘carrera’ que elegí. Literal, una carrera imparable por el interminable y mágico camino de las relaciones públicas, que me ha permitido conocer y aprender acerca de variedad de temas en distintos sectores – consumo, salud, automotor, tecnología, financiero, grandes superficies, belleza, logística-, pero lo mejor y más importante, siempre, desde la perspectiva de la gente. Esta carrera, por las comunicaciones y las relaciones públicas, puedo decir que inició en mi tierra, en Neiva, cuando por dos años estuve al frente del Parque Club del Norte, obra de la Fundación Amor a Neiva. Ahí comencé a poner en práctica no sólo mis conocimientos y formación en comunicaciones, sino también descubrí que tenía otras habilidades, como la comercial y de la mano de la mejor, mi mamá. Pues la gestión de quien dirige el parque es muy amplia. En mi caso, partió del diseño de un plan estratégico que garantizara el buen funcionamiento de éste en todos los aspectos, como el financiero, para el que debía gestionar recursos; velar por el bienestar del equipo humano de colaboradores, del mantenimiento permanente de sus instalaciones, del desarrollo de actividades deportivas y de recreación para las familias, su verdadera razón de ser, entre otros.

Fueron casi dos años de mucho aprendizaje y de grandes satisfacciones profesionales, pero sobre todo, personales, pues siento que a través de lo que se logró en el Parque Club del Norte, le entregué a Neiva una parte importante de mí, pero sin duda, él mismo y su gente, de quienes tengo recuerdos increíbles, también me enseñaron y me mostraron aún más, que estaba lista para enfrentar el nuevo reto que me esperaba en Bogotá. Asumí la jefatura de mercadeo del Centro Comercial Atlantis Plaza, que por varios meses me dio la oportunidad de aprender de este mundo lleno de moda, estilo, entretenimiento donde, ‘tras bambalinas’, lográbamos que la gente tuviera la mejor experiencia a través de las actividades y eventos, creados para ello. Fue la puerta de entrada y un tránsito importante a mi gran sueño, que era poder desarrollarme en comunicaciones y relaciones públicas.

Fue por esa época que, realmente, llegué al verdadero recorrido por mi profesión, a través de las agencias de relaciones públicas y de comunicaciones. Primero, Guiomar Jaramillo Comunicaciones, una de las más reconocidas en el país y en la cual trabajé por casi 10 años y en la cual adquirí prácticamente el 100% de lo que soy y lo que sé en esta carrera que aún no termina. Luego, en Burson-Marsteller, importante multinacional en asesoría en comunicaciones, donde por un año, dirigí el equipo que atendía a todas las compañías de los sectores de salud y bienestar”.

Por: Redactor Diario del Huila

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