Sazón opita en Abu Dabi

Dominical /

Sazón opita en Abu Dabi

Sazón opita en Abu Dabi
titulo noticia
  


Diego Andrés López Avendaño es un chef neivano que desde hace varios meses conquista paladares en el Medio Oriente con sus platos colombianos.

El sueño que siempre tuvo Diego Andrés López Avendaño de convertirse en chef fue tan grande que, luego de pensarlo muchas veces, decidió dejar las prensillas que lo identificaban como oficial del Ejército Nacional para ingresar a Gato Dumas, una de las más prestigiosas academias de gastronomía del país. Su pasión por la culinaria lo llevó hasta Abu Dabi, Emiratos Árabes, en donde maneja la cocina del restaurante Villa Hispana en donde latinos, árabes, estadounidenses, filipinos y hasta rusos, llegan a degustar los mejores platos colombianos.

¿Usted llegó a Abu Dabi a probar suerte?

Afortunadamente no. No, un amigo que vive acá me comentó que necesitaban un chef de comida colombiana y aquí estoy.

¿Y cómo ha sido la experiencia en Emiratos Árabes?

Súper, aunque al principio fue muy difícil acostumbrarme al cambio de horario. Llegué en agosto cuando la temperatura era de 53 grados y humedad del 98 por ciento. Por otro lado, también se me dificultó conseguir buenos productos.

O sea que… ¿el calor de Neiva no es tan infernal como se cree?

Neiva es una nevera comparada con Abu Dabi (risas). De junio a agosto es la temporada de calor más severa, de 53 grados, no se puede ni respirar. Ahora estamos entre 36 y 41 grados y dicen que en diciembre baja a 25 grados. Afortunadamente, donde uno entra hay aire acondicionado, hasta en mi cocina.

¿Y con los cambios culturales?

Tampoco ha sido fácil pero tengo que acostumbrarme al cambio. Este es un país donde comer chicle o consumir alguna bebida en el metro de Dubai es causal de multa, al igual que cruzar una calle por una zona que no sea exclusiva para peatones.

¿Por qué dice que tuvo dificultad para conseguir los productos?

Yo cocino platos colombianos y, por ejemplo, los plátanos que se consumen acá son de Filipinas o India y no miden más de 15 centímetros, no como en Colombia que encontramos esos plátanos grandes y que se dejan trabajar tan bien. De igual forma, comprar carne de cerdo ha sido un lío, es muy cara y muy difícil de conseguir porque en Emiratos Árabes el cerdo es considerado un animal impuro porque tiene pezuña.

¿Y cómo ha hecho para abastecerse de esa carne?

Dentro de los supermercados hay locales encerrados donde lo venden pero a precios muy altos.

Teniendo en cuenta que su menú es colombiano, ¿cómo ha hecho para los ingredientes?

La papa criolla la traigo de España porque acá en Emiratos no se consigue. Lo que es la guasca, la panela, la harina de trigo y de maíz, y los bocadillos veleños sí los traigo de Colombia.

Exactamente, ¿qué platos prepara allí?

Sancocho de pollo, ajiaco, bandeja paisa, mojarra frita con arroz con coco, enyucado con encocado de langostinos, las tradicionales empanadas que se venden mucho.

¿Alguna comida del Huila?

Sí, claro. Mi sancocho de pollo huilense, así es el nombre del plato en la carta.

¿Qué plato le falta por cocinar en el restaurante?

El mondongo, y no por falta de ganas sino por el principal ingrediente. No he logrado conseguir menudo en este país.

¿Quiénes son sus principales comensales?

Principalmente son colombianos, pero he tenido comensales africanos, franceses, suizos, emiratos, estadounidenses, indios, filipinos y rusos. Todos han quedado satisfechos.

¿Ha sido difícil acostumbrar a los extranjeros a la comida colombiana?

Sí, algo, porque no están acostumbrados a tanta comida en un solo plato. Pero quienes han ido a la Villa Hispana han quedado fascinados y no solo vuelven solos sino con compañía 

¿Siempre se ha dedicado a la gastronomía?

No siempre. Antes de dedicarme a la gastronomía fui oficial del Ejército Nacional; llegué hasta el grado de teniente. Pero luego de retirarme de la vida militar entré a Gato Dumas, en Bogotá, para prepararme como cocinero.

¿Fue difícil cambiar de profesión?

Fui muy criticado por gente cercana, y para mi padre fue difícil que yo tomara esta decisión; pero siempre quise ser un chef sino que me daba pena o temor decírselo a mi papá porque no era visto como una carrera sino como un oficio de las mujeres. Algunos de mis amigos decían que la guerra me había dejado loco (risas).

¿Y ahora qué dice su papá?

Se siente muy orgulloso de mí y cada vez que voy a Neiva soy el chef personal de él.

¿Cuáles son sus expectativas allá?

Hay varios hoteles y restaurantes que quieren que trabaje con ellos y estoy pensándolo (risas). Cada día quiero estar en los mejores lugares y llevando mis platos a una escala muy alta, pero el gran sueño es tener mi propio restaurante en los Emiratos Árabes.

Por: Juan Manuel Muñoz Cifuentes

Comentarios