Baile para la paz y no para la guerra.

Opinión /

Baile para la paz y no para la guerra.

  


Israel Silva Guarnizo

Definitivamente lo acontecido en Conejo Guajira el 31 de diciembre  en la primera noche de júbilo para los integrantes de la guerrilla y sus familias durante la celebración de la bienvenida del nuevo año 2017, nos pone a pensar y reflexionar hasta donde pueden llegar los opositores y los obstáculos que se ponen al proceso de paz en Colombia. No me voy a referir al hecho en sí del baile y la alegría reflejada en los integrantes de la guerrilla y los miembros del mecanismo de verificación de la ONU, los policías y militares allí presentes.  Me parece mezquino y poco humano, que queramos negarle a cualquier ser humano, la alegría, las emociones de compartir con los familiares los momentos de celebración del nuevo año. El 31 de diciembre las familias en el mundo lo que prefieren y desean es acompañar esos momentos de unión, de fraternidad, de amistad y solidaridad de la forma más emotiva y alegre. No me podré imaginar lo que sentirán aquellas familias que por las razones de la guerra, la miseria, la pobreza o por cualquier situación natural alguien ya no está en esa celebración. Esas actitudes de quienes utilizaron esos hechos para argumentar que se rompe la imparcialidad, la neutralidad, la confianza entre los guerrilleros, los verificadores y la comunidad, es una verdadera falacia, es una mezquindad que solo respira odio, venganza y violencia. Valdría la pena saber si los que utilizaron este video, para presionar y difamar no se reunieron con sus familias a celebrar el año nuevo. Estoy seguro  que ellos celebraban con júbilo, unidos, con comida, bebida, en los lugares más pomposos, con sus amigos de negocios y ufanados de poder tener casi todo, desearían ser los únicos, les incomoda, sienten envidia que otras personas también se diviertan.

La guerra, la violencia de casi sesenta años ha querido cercenar la alegría, la fraternidad, la solidaridad y las emociones colectivas. No lo ha logrado del todo y no ha impedido que la mayoría de los colombianos en distintas épocas celebremos y disfrutemos en familia, en comunidad y en sociedad. Todos esos esos estadios de las emociones individuales y sociales son expresiones espontaneas de las personas a quienes la confrontación armada les había negado la alegría, la confianza hacia los adversarios y a la institucionalidad. Que hoy podamos verlos  compartiendo esos momentos en esas condiciones es de verdad un hecho histórico para festejar el resto de los colombianos. Nos llena de emoción y de alegría que ciudadanos no sigan muriendo por la guerra en Colombia. Los más de 220.000 colombianos que cayeron por causa del conflicto armado nos duelen, porque sus familias no pudieron celebrar con total alegría como hubiéramos querido, pero estamos seguros que las muertes por esta causa la vamos a superar. Nos agrada que el Hospital Militar no haya tenido pacientes de guerra este año, ese ya es un buen indicador para los amantes de la paz.       

Por: Israel Silva Guarnizo