Crisis financiera de los DDHH en América

Opinión /

Crisis financiera de los DDHH en América

  


Tomás Andrés Murcia

El Sistema Interamericano de Derechos Humanos compuesto por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, se constituye en América Latina como el principal organismo protector de los Derechos Humanos. Sin embargo durante los últimos años se ha venido presentando un deterioro paulatino de su situación financiera, que ha puesto en vilo el cumplimiento de sus funciones y actividades.

El tema ha suscitado bastantes controversias y discusiones de diferentes organizaciones internacionales, que han hecho un llamado universal a los Estados partes de la Organización de Estados Americanos, a que cumplan con su compromiso de procurar sus aportes, para perpetuar la valiosa función que realiza el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, y en especial a que asuman un papel activo frente a la necesidad de garantizarle a sus ciudadanos el acudir a dicha instancia cuando se ven vulnerados sus Derechos Humanos, que se ve reflejado con la garantía y suministro de los recursos económicos necesarios para continuar con su operación.

Actualmente, la Corte y la Comisión, han realizado sus operaciones con casi la mitad de los recursos que se requieren para su pleno funcionamiento (Cetra, Nascimiento, 2015), que de por sí se consideran muy inferiores a los que tienen otros tribunales de Derechos Humanos en otras latitudes. En ese sentido lo indica la misma Corte, al decir para el año 2010 contaba con un presupuesto proveniente del fondo regular de la OEA de US$1.998.100,00  (un millón novecientos noventa y ocho mil cien dólares), lo que representa apenas el 2,21% del presupuesto de la OEA. Y que para los siguientes años ha sido de similar proporción).

Ante dichas falencias, estos dos organismos proyectaron en ese año propósitos a corto, mediano y largo plazo para lograr un financiamiento acorde con las necesidades que tiene el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, y de esa manera garantizar un desempeño adecuado de sus funciones. A pesar de la proyección de esos objetivos, para el año 2013 el panorama no era nada alentador, respecto de la situación financiera de estos organismos. De acuerdo con sus proyecciones para el año 2014 y 2015 los presupuestos que se requería para el funcionamiento normal de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, eran muy superiores a los asignados, lo que ha repercutido en la supresión de cientos de audiencias en los Países de la región que más vulneran los DDHH.

Por: Tomas Andrés Murcia Olaya