Decretos migratorios

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Decretos migratorios

  


Editorial

Los dos Decretos migratorios proferidos por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el 27 de enero y el 6 de marzo del presente año, han generado fuertes reacciones entre el pueblo estadounidense, por el impacto negativo que ha generado en el aparato productivo, que está utilizando el talento humano de algunos países, que se encuentran en la lista roja de las autoridades norteamericanas. Desde la campaña presidencial, la mano dura con la inmigración, fue una de las promesas que lo llevaron a la Casa Blanca, con una inesperada victoria el pasado 8 de noviembre, en franca lid con la demócrata Hillary Clinton. Medidas como la construcción de un muro a lo largo de toda la frontera con México, prohibir el ingreso de la población proveniente de seis países de mayoría musulmana y deportar a más 11 millones de indocumentados que viven en el país del Tío Sam, le ha venido creando un ambiente enrarecido, por la adopción de tales políticas oficiales. Respecto a estas medidas gubernamentales antipopulares, fueron demandadas ante las instancias judiciales, siendo suspendidas por dos jueces federales, uno en Hawái y el otro en Maryland y que ayer entraron en vigor su ejecución. La reacción del presidente no se hizo esperar. El primer mandatario anunció que apelará el bloqueo judicial a las acciones emprendidas para fortalecer la seguridad de este país.

Desde una mirada externa y teniendo en cuenta que los atentados terroristas que se han venido presentando desde hace dos décadas a los intereses norteamericanos y de algunos países europeos, por parte de grupos extremistas oriundos de estos países, es aceptable que se presente este accionar gubernamental, para protegerse de los grupos terroristas. Pero no es justo que se generalicen estos actos ejecutivos para toda la población nativa de estas naciones y no es justo que se generalice para la totalidad de los habitantes de estos países, que, en su gran mayoría, han venido apoyando el fortalecimiento de la dinámica productiva de la primera economía mundial. Inclusive existe un recurso humano altamente cualificado, que se han convertido en el cerebro de las más grandes empresas multinacionales que desarrollan sus actividades en dicha Nación. Igualmente, muchas personas indocumentadas, han logrado posicionarse en la prestación de labores operarias, que sirven de soporte para el crecimiento económico del mismo. Hay que reconocer, que cuando estos inmigrantes sobrepasan el umbral hacia la ilegalidad, empieza a presentarse un factor desestabilizante en la armonía y tranquilidad de los estadounidenses. El narcotráfico y la conformación de algunas bandas criminales, han obligado tomar medidas severas contra estos ilegales. El mundo está a la expectativa sobre este desenlace jurídico, que necesariamente va afectar al pueblo latinoamericano, que busca llegar a este país para obtener el sueño americano.     

Por: Editorial -