El altísimo riesgo de la inversión extranjera en los servicios públicos domiciliarios

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El altísimo riesgo de la inversión extranjera en los servicios públicos domiciliarios

  


Carlos Tobar

La costa Caribe colombiana está a punto de quedarse sin energía por problemas serios que aquejan a Electricaribe, la empresa prestadora de ese servicio. Ante la situación de impago de la energía adquirida en el mercado mayorista, XM la empresa que  lo administra, anunció que a partir del miércoles 9 de noviembre empezará a racionar el suministro para los 7 departamentos que atiende esa empresa. El riesgo de apagón es inminente, ya no por fenómenos climáticos sino por el fracaso del sistema de generación, transmisión, distribución y comercialización de energía.

Cuando a comienzos del presente siglo, en el gobierno de Andrés Pastrana, decidió abrir las puertas a la inversión extranjera en la distribución y comercialización de los servicios públicos domiciliarios, particularmente española en Electricaribe, muchos advertimos del inmenso riesgo de convocar inversión privada –peor si era extranjera –, en un sector donde garantizar rentabilidad económica no solo era crear una pesada carga para los usuarios, residenciales, industriales, comerciales y, sobre todo, institucionales (hospitales, escuelas, alumbrado público, etc.), sino que por la pobreza extendida de los colombianos en los estratos más bajos de la sociedad –en el caso de la costa Caribe los estratos 1,2 y 3 suman el 80% de la población –, así se subsidiaran las tarifas, tarde o temprano, se configuraría una situación de impago generalizado.

Hoy estamos frente a una situación de esas características. Las tarifas de energía eléctrica se han convertido en un dolor de cabeza mensual para los usuarios: es normal ver a amas de casa o pequeños, medianos o grandes comerciantes e industriales, apagando luminarias y autoracionando el servicio; son una fuente de exacción de los precarios ingresos de los colombianos que deben destinar una proporción importante de ellos para cancelar los recibos de cobro.

Lo más grave en el caso de Electricaribe, fue que se creó un filón de negocio para inversionistas extranjeros tramposos, como los españoles de Unión Fenosa –una compañía con antecedentes de conflicto en varios países latinoamericanos –, que acogiéndose a las normas internacionales de solución de diferendos, va a justificar sus incumplimientos en las inversiones requeridas para la adecuada prestación del servicio, en las debilidades del comportamiento de pago de los estratos más bajos de la población. Esta situación, estaba cantada desde la crisis que hace unos meses causó el fuerte fenómeno del Niño que nos tuvo al borde del apagón y que encareció el precio de suministro de energía.

Ahora, el gobierno tendrá que asumir el descalabro por la estafa planeada fríamente por Unión Fenosa. Pagará los platos rotos de la intervención obligada de Electricaribe. Asumirá la multimillonaria demanda internacional de la multinacional que terminará pagando del presupuesto nacional, es decir de los impuestos que pagamos los colombianos y, finalmente, saldrá a buscar otro u otros inversionistas extranjeros que, a mediano plazo, se quieran ganar otra platica por la actitud vendepatria de las élites gobernantes. Esta es la esencia de la privatización neoliberal. ¡Bonito negocio!

Por: Carlos Tobar