Entró un rinoceronte y no se dieron cuenta

Opinión /

Entró un rinoceronte y no se dieron cuenta

  


Editorial

Si los organismos de inteligencia de los Estados Unidos no hubieran detectado el movimiento de los dineros, producto de los sobornos realizados por la empresa multinacional brasilera Odebrecht, a la campaña presidencial anterior, seguramente los colombianos estaríamos desinformados de la entrega de recursos ilícitos para la financiación de la misma. Ni los entes de control del Estado, conocían de estos aberrantes delitos criminales que se habían gestado al interior de las mismas. Cada día se están conociendo a través de los medios de comunicación, nuevos escándalos de corrupción donde se encuentran comprometidos altos funcionarios del Estado, que participaron de manera directa e indirecta en el manejo administrativo y financiero de la organización electoral de la misma. Para el país es muy deprimente y degradante que estos sucesos se hayan presentado y que no hayan generado la apertura de investigaciones en los Organismos de Control del Estado, para conocer el fondo de lo que sucedió verdaderamente. Se ha convertido en una nueva versión de la justicia espectáculo, que solo se está conociendo a través de los medios de comunicación, ataques, defensas y toda clase de excusas, sobre el manejo ilícito de los ingresos y gastos que se ocasionaron durante la pasada campaña presidencial, buscando defender la imagen del primer mandatario de los colombianos. Solamente dichos funcionarios, se creen sus mentiras. La mayoría de los colombianos, conocen el fondo de las triquiñuelas que se gestaron, porque la lógica de las declaraciones del personal directivo de la campaña, son contradictorias y cada vez que hablan aparecen nuevos indicios que, si entró un rinoceronte al Palacio de Nariño, pero que el presidente de la República no conocía de tales actos bochornosos.

Se ha perdido toda la ética, en las altas esferas de la administración pública en el manejo de la cosa pública. Se busca distorsionar la verdadera realidad política que está viviendo el país. Hemos entrado a un verdadero desgaste institucional, porque se carecen de verdaderos líderes que encaucen el sendero de una verdadera justicia social y que se estructuren verdaderas estrategias en la formulación de políticas públicas, que conduzcan a mejorar el nivel de vida de los colombianos. No todo es malo. Hay que reconocer el esfuerzo gubernamental para encontrar una salida al conflicto armado que hemos vivido durante más de cinco décadas, la sociedad colombiana. Haber logrado la desmovilización de las Farc y empezar el proceso de los diálogos con el ELN en Quito Ecuador. Pero no es justo que se le digan mentiras y se oculten verdades sobre la forma como se accedió al poder, a través de triquiñuelas, componendas y por supuestos sobornos recibidos por una organización empresarial a nivel internacional. Necesitamos que nos digan la pura verdad. La democracia lo reclama. El interés supremo de la nación, exige que se conozca, lo que ocurrió verdaderamente. No más falacias, ni mentiras.

Por: Redactor Diario del Huila