Ernesto Durán Cordovez

Opinión /

Ernesto Durán Cordovez

  


Orlando Mosquera Botello

La autonomía es una cualidad positiva que se adquiere desde la niñez y se cultiva el resto de la vida. Es ganar confianza en uno mismo y tener cada día mayor seguridad. Incomoda a muchos, la envidia el incapaz, pero trae, desde luego, grandes satisfacciones personales. No es fácil tenerla hoy en política, donde escasea el carácter y todo gira en torno del dinero.

Ernesto Durán Cordovéz fue un hombre autónomo, que luchó tenazmente para que su partido no arriara las banderas sociales, mantuviera la unidad y la esperanza del pueblo colombiano. Época de ideas, sacrificio e identidad partidista.

Nació en Neiva el 19 de abril de 1916, en el hogar de don Sergio Durán Alvira y doña Luz Cordovéz Pizarro. Estudió primaria y sus dos primeros años de bachillerato en el Santa Librada, terminándolo luego en el Instituto la Salle de Bogotá. Se graduó en Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Externado de Colombia (1942), institución que ha permitido desde su fundación (1886), el estudio y examen libre de las ideas, ha practicado el respeto por los credos religiosos e ideologías políticas, y ha promovido la tolerancia como fórmula para alcanzar la convivencia pacífica dentro de la heterogeneidad. Desde 1938  se había vinculado a la Prefectura Nacional de Colombia, ocupando el cargo de Secretario del Departamento de Territorios Nacionales.

Una vez graduado, regresó a Neiva para ocupar el cargo de Fiscal del Distrito Judicial de Neiva, siendo nombrado más tarde por méritos, Magistrado del Tribunal Contencioso Administrativo. Tras desempeñarse por más de una década en el sector judicial, se dedicó a la política siendo elegido Concejal de Neiva en varias oportunidades.

Durán Cordovéz fue Secretario de Gobierno del Gobernador Eduardo Cabrera Solano (1945-1946), administración que presentó el proyecto que aprobó el contrato de creación de la Sociedad Anónima “Centrales Eléctricas del Huila”, con los Ministerios de Hacienda y Obras Públicas, Ordenanza 27 de 1946, que termina sancionada por su sucesor, Ernesto Blanco Cabrera, y por los Ministros Francisco de Paula Pérez (Hacienda), y Álvaro Díaz (Obras Públicas), con un capital de cinco millones de pesos. A dicho contrato se sumaron los municipios de Neiva, Garzón, Baraya, Rivera y Tello. La ordenanza también auxiliaba con mil pesos a cada uno de los municipios con el fin de que se convirtieran en accionistas de la nueva empresa, en la cual la nación era propietaria del 50% y el departamento en 45%. Durán Cordovéz fue uno de los que lideró dicho proceso, preocupado por la industrialización del Huila que en dicho momento ocupaba el último lugar a nivel nacional.

El 20 de octubre de 1946, Ernesto Esguerra Serrano lo nombra Alcalde de Neiva, segmento en el que centra esfuerzos en la reorganización administrativa. Por méritos logra ser Magistrado del Tribunal Contencioso Administrativo del Huila, posición que ocupa por una década.

Fue gerente de la Empresas Públicas de Neiva, un gran defensor del campo y en especial de la cuenca del río Las Ceibas y sus pobladores.

El 22 de julio de 1950, se casó con doña Inés García de Durán, padres de María Fernanda, Ernesto Jimeno, y María Jimena. De sus cualidades y calidades tuvimos la oportunidad de referirnos cuando aún vivía. Tan importante a la cultura del Huila como su padre a la historia. Mujer ejemplar que le legó al pueblo opita páginas culturales bellas y significativas, como la de rescatar en buena parte sus tradiciones, mantener en sus fiestas el sabor folclórico y la coreografía del Sanjuanero Huilense. Sin ella, seguramente, nuestras fiestas hubieran perdido sabor huilense. Intachable en todo, que como pocas, se hizo merecedora plena y permanente del vocablo DOÑA, expresión que invoca respeto, cortesía y distinción social.

Volviendo al doctor Ernesto, en agosto de 1966 fue nombrado Secretario de Hacienda por el Gobernador Max Duque Palma, administración que inició la construcción de la nueva sede de la Industria Licorera del Huila, gerenciada por Julian Bahamón Trujillo. Alberto Pérez Leyton, Manuel de Jesús Iriarte, Ernesto García Borrero, y Carlos Humberto Mazorra, fueron sus compañeros de gabinete, quienes tuvieron que prestar fuerte atención a los damnificados del sismo del 9 de febrero de 1967, el que afectó fuertemente los departamentos del Huila, Caquetá, Tolima y Cundinamarca. Este movimiento telúrico causó 73 muertes en el Huila, y más de 250 heridos de consideración. Dejó 20.000 viviendas destruidas, 1.500 semidestruidas y 5.000 averiadas. Desde luego, la tarea de la administración seccional estuvo respaldada por el Gobierno Nacional en pleno, dirigido por el Presidente Carlos Leras Restrepo y su Ministro de Gobierno, Misael Pastrana Borrero, lo mismo que por entidades internacionales como CARE y el Banco Interamericano de Desarrollo, y los comités creados para salir de la emergencia.

Todo el mundo nos colaboró fuertemente, destacándose un grupo de mujeres en cabeza de María Mercedes Rengifo de Duque -Primera dama del Departamento-, doña Inés García de Durán -esposa del doctor Ernesto-, Lucy Abuchaibe, Martha Querubín Londoño, y María Cristina Lalinde, entre otras, estas últimas, reinas nacionales del bambuco, quienes promovieron muchas actividades para ayudar a los damnificados.

En 1968, Ernesto Durán Cordovéz compró Radio Neiva, emisora con Onda Corta, adscrita a la cadena CARACOL. Allí dirigió el Noticiero Novedades, el que cerraba emisión diaria con su comentario político independiente y enérgico, matizado muchas veces con agradables anécdotas, o denuncios contra la corrupción que ya daba los primeros pasos voluminosos en nuestra región. Su audiencia estaba dividida entre los que decían haberlo escuchado, lo comentaban y admiraban, y los que expresaban no hacerlo hecho, a pesar de sí. Es decir, movía fuerte opinión, siempre dentro de una dirección liberal en el buen sentido de la palabra, buscando siempre lo mejor para el Huila, denunciando triquiñuelas, leguleyadas y manzanilladas en corporaciones públicas, asambleas o convenciones de su partido. La noticia era objetiva, corta, seca, sin ambages. Héctor Luna Alvira, Jorge Hermosa Vargas, y Jorge Alirio Ríos, hicieron parte de la nómina de tal informativo, leído por Pepe Milton Duarte. Recuerdo que Luis Eduardo Hermosa Vargas era el programador musical de la estación radial, la que siempre estuvo respaldando toda actividad cultural de la región, y destacaba nuestro folclor todo el año. Fue columna base para que naciera y se fortaleciera el Reinado Nacional del Bambuco. Su radicalidad en la  orientación política, jamás la menguó la pauta publicitaria que hoy si calla o tergiversa con facilidad.

Jamás anidó en su personalidad el complejo opita, fue amigo personal de Carlos Lleras Restrepo, Alfonso López Michelsen y otros importantes dirigentes nacionales, a quienes habló de tú a tú, con plena sinceridad. En 1972 fue elegido miembro del Directorio Departamental del Progresismo Liberal, convención a la que asistió como observador el Senador sucreño Apolinar Díaz Callejas, días de acercamiento pleno del llerismo y lopismo, frente a lo que era la maquinaria oficialista que dirigía a nivel nacional Julio Cesar Turbay Ayala.

Por petición de Carlos Lleras, fue compañero de fórmula de Jaime Ucrós para la Cámara de Representantes en 1978, cuando el ex Presidente dirimía la candidatura liberal con Julio Cesar Turbay, debido al consenso de San Carlos. Rodrigo Lara y Julio Bahamón Vanegas encabezaron Senado en dicha oportunidad.

Se destacó también en la parte gremial como miembro principal de las Juntas Directivas Nacionales de FEDEARROZ y la SAC y fue víctima de un secuestro. Falleció el 23 de junio de 2007.

Por: Orlando Mosquera Botello