miércoles, 28 de junio de 2017
OPINIÓN/ 2016-11-14 08:46

Hablando de mulas…

Álvaro Hernán Prada

Escrito por: Erick Rojas | noviembre 14 de 2016

Durante el proceso de negociación con la guerrilla terrorista de las Farc, Colombia se convirtió en una potencia cocalera y el cuarto consumidor de drogas en el mundo. No solamente se produce a borbotón, sino que su consumo va en aumento, por el microtráfico según el Departamento Nacional de Planeación.

El Fiscal Néstor Humberto Martínez denunció el 10 de noviembre desde la comisión de política criminal que existe un proyecto para eliminar la tipificación penal de delito de narcotráfico con el propósito único de continuar defendiendo puntos del acuerdo muerto.

Es difícil entender el empeño de algunos en abogar por la impunidad para favorecer a esa guerrilla, incluyendo al Ministro de Justicia, que intentó desmentir al Fiscal. Si el narcotráfico deja de ser un delito en Colombia, su producción rebosará todos los límites y quedaremos en manos de los carteles, siendo un paraíso para cualquier mafioso. Como dice el exministro Fernando Londoño, “les daríamos el país por catedral”.

Como era de esperarse, los criminales farianos no se hicieron esperar ante las declaraciones de Martínez. El terrorista Pablo Catatumbo respondió que “se fue Ordóñez, pero llegó otro gran inquisidor: Néstor Humberto Martínez, que se quiere atravesar como mula muerta en el camino de La Paz”. Ante estas palabras desobligantes, el Ministro de Justicia no se manifestó, legitimando a las Farc. Como dice el refrán popular, el que calla, otorga.

Para los miembros del secretariado representa un gran temor la extradición y como su mayor actividad lucrativa es el tráfico de drogas, saben que irán a hacerle compañía a Simón Trinidad tarde o temprano. Para ellos es inquisición pedir justicia y cárcel para un crimen trasnacional, pero no es inquisidor secuestrar, torturar, extorsionar y desaparecer personas.

Hablan de paz, mientras inundan los colegios y universidades con sus drogas, para seguir sosteniendo su plan comunista terrorista. Hablan de paz, mientras vuelven adictos a nuestros niños y jóvenes con sus redes de microtráfico en las ciudades de Colombia. Han sido los capos del cartel más grande del mundo y se rehúsan a abandonar el negocio. Pensaban continuarlo a través de Iván Mordiscos, comandante del frente 1 y otros socios que no se desmovilizarían.

Tiene que haber un trato muy oscuro entre el secretariado y los hermanos Santos que a sabiendas del peligro que representan esos terroristas, les perdonan todos los delitos y condenas, como si el acuerdo ya se estuviera implementando con sobredosis de impunidad. En buena hora tenemos un fiscal serio.

La llegada de Donald Trump a la presidencia de Los Estados Unidos, les pone otra dificultad en esa desesperada búsqueda. Llegará a recuperar la defensa de la ley, la lucha contra la criminalidad organizada y el trato adecuado a los grupos terroristas que atentan contra la paz mundial. Y como lo advirtió el senador Mario Díaz Balart, escucharan con credibilidad en Colombia la voz del Presidente Álvaro Uribe, salvador de nuestra patria y líder ejemplar para el mundo contemporáneo.