La amnistía y las víctimas

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La amnistía y las víctimas

  


Humberto Cardoso

La última semana del mes de diciembre del año pasado, el Congreso de la República aprobó la ley de amnistía, indulto y tratamientos penales especiales, por delitos políticos y conexos, con 69 votos a favor en el Senado y 121 en la Cámara de Representantes y cero votos en contra.

Con esta ley se beneficiarán unos seis mil guerrilleros de las FARC, contando entre ellos a un millar de sus militantes, aproximadamente, que se encuentran presos en las diferentes cárceles del país.

La amnistía es un instrumento jurídico, que tiene por efecto impedir el enjuiciamiento penal de ciertas personas, respecto de determinados delitos cometidos antes de su aprobación. Es una ley de olvido, que borra todos los actos que han pasado antes o después de un fallo judicial, suprime la infracción, la persecución del delito, la formación de juicios y borra todo el pasado.

Olvidar supone relegar a la trastienda de la memoria lo que puede ser una talanquera  para perdonar, haciendo siempre un  gran esfuerzo por comprender el profundo sentir y pensar del otro, sin renunciar al derecho a disentir de manera respetuosa y constructiva. Así el espacio que deja libre el olvido, puede ser llenado construyendo el presente.

No es un acto de generosidad del Estado, sino el resultado de un  proceso de diálogo entre dos partes en conflicto,  para quienes la búsqueda de la paz, que subyace en todo ser humano, se convirtió en un propósito inaplazable, con la certeza  de que el rumbo de la historia, debe orientarse hacia la construcción de un  país diferente y el convencimiento de que no es una mera utopía, sino una realidad alcanzable. Solo hacía falta gente comprometida para lograrlo.

Las amnistías y los indultos otorgados en Colombia durante el siglo XX no amainaron la violencia,  porque se dejaron de lado las víctimas, o por lo menos no se les tuvo en cuenta con el rigor con el que se les tratará en el proceso de implementación de los Acuerdos de Paz, alcanzados por el actual gobierno con las FARC.

Perdón y olvido no se oponen a la necesidad de verdad, justicia y reparación, porque no son dos opuestos excluyentes. Resarcir a las víctimas del conflicto está en el centro del Acuerdo, cuyo principal propósito es reconocerlas como tal y fundamentalmente, en su condición de ciudadanos con Derechos Humanos.

Por: Humberto Cardoso Vargas