Ley de Jubileo: "A Dios lo que es de Dios"

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Ley de Jubileo: "A Dios lo que es de Dios"

  


Germán Alfonso López Daza

Con motivo de la visita del Papa Francisco a Colombia, el Gobierno Nacional y algunos partidos políticos presentaron ante el Congreso de la República, un proyecto de ley que propone conceder una rebaja de la sexta parte de la pena privativa de la libertad, impuesta a las personas condenadas o procesadas por delitos cometidos antes del 6 de septiembre de 2017.

Con esta “Ley de jubileo” alcanzarían la libertad alrededor de 40 mil reclusos por el solo hecho de la venida del máximo jerarca de la iglesia católica.

Se han escuchado muchos congresistas y políticos defendiendo esta iniciativa, pero con cero argumentos jurídicos o políticos. Simplemente se limitan a decir que con esta “ofrenda papal” no se incluirían los condenados por delitos como homicidio, corrupción, narcotráfico o delitos de lesa humanidad y que corresponde a un gesto de buena voluntad y reconciliación.

Este proyecto gubernamental está definitivamente por fuera de los cauces de la Constitución Política, la cual vinculó a Colombia como un Estado laico o secular. En buen castellano esto quiere decir que las decisiones de un Estado deben ser ajenas a consideraciones de tipo religioso y obviamente este proyecto de ley lo es.

La política criminal y carcelaria no debe obedecer a hechos tan coyunturales y ajenos a un tema tan importante, y que está pasando por una severa crisis a la que ni este ni los anteriores Gobiernos han enfrentado con sensatez y efectividad.

El eje de articulación de la política penitenciaria y criminal debe estar centrada en el mejoramiento de los programas de resocialización de la población privada de la libertad y en la búsqueda de soluciones para las personas detenidas preventivamente.

Si bien el Legislativo colombiano tiene una potestad de configuración en materia penal, esta no debe ser absoluta y arbitraria, sino que debe obedecer a un estudio serio y razonado dentro del marco de una política institucional clara. Y sobre todo debe tener en cuenta que hay que separar los temas terrenales de los espirituales: “Pagad pues a César lo que es de César y a Dios, lo que es de Dios”.

(*Dir. Grupo de investigación Nuevas Visiones del Derecho – Universidad Surcolombiana).

Por: German Alfonso López Daza