Nueva era en la vicepresidencia

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Nueva era en la vicepresidencia

  


Editorial

Con un país bastante polarizado políticamente, asume la Vicepresidencia de la República, el General retirado de la Policía Nacional, Òscar Naranjo, en reemplazo de Germán Vargas Lleras, quien renunció para asumir la candidatura de la presidencia para el próximo cuatrienio. Ha expresado a los medios de comunicación, su preocupación por la pugnacidad y radicalización política que gravita en el país. Tiene un gran compromiso con todos los colombianos de allanar los caminos de la concordia, buscando el respeto, la tolerancia y un tono sereno para dirimir los grandes conflictos que se suscitan al interior del gobierno nacional, con los demás sectores políticos que se encuentran en la oposición. Su designación ha sido bien recibida por la opinión pública, dada su experiencia en la dirección de la Fuerza Pública, que logró recuperar su imagen institucional, en las estrategias estructuradas para contrarrestar el crimen organizado y las bandas narcoterrorista que habían impuesto su terror, afectando el bienestar general de la ciudadanía. Además, llega a la Vicepresidencia después de haber cumplido una esforzada tarea como negociador plenipotenciario en los diálogos del Estado colombiano con las Farc, en La Habana, Cuba, y que concluyeron con el Acuerdo Renegociado de Paz firmado en el Teatro Colón de Bogotá. Igualmente, se espera que siga apoyando todos los programas emprendidos por su antecesor en el departamento del Huila, por las millonarias inversiones que prometió para fortalecer la infraestructura vial y el desarrollo económico de la región.

El nuevo aspirante a suceder el cargo del presidente Juan Manuel Santos Calderón, encuentra un panorama bastante desalentador, dados los resultados de los sondeos de opinión realizados recientemente por algunas empresas encuestadoras, donde reflejan los bajos índices de popularidad que cada vez son decrecientes. En tan solo dos meses, bajó más de 20 puntos su nivel de aceptación entre todos los colombianos encuestados. De nada ha servido el protagonismo y la utilización de la chequera oficial, para auspiciar las grandes obras de infraestructura vial en los últimos años, y la entrega permanente de planes de vivienda gratuita en algunas ciudades del país. La imagen desgatada del presidente Juan Manuel Santos Calderón, que, en las últimas encuestas, superan el 75% de desfavorabilidad en su gestión administrativa, ha incidido ostensiblemente para que su nombre tenga los más bajos niveles de popularidad, frente a otros precandidatos que se vislumbran en la próxima contienda electoral. Otro factor, que ha afectado su imagen, son los grandes escándalos de corrupción en algunas dependencias del Estado, que se han venido presentando durante los últimos dos gobiernos, que han salpicado a todas las esferas de la administración pública. Son múltiples y crecientes las denuncias que ha generado la empresa multinacional brasilera Odebrecht, porque sobornó algunos altos funcionarios, para que le fueran entregado millonarios contratos de obra en el país y que han salpicado al actual gobierno, del cual formó parte.

Por: Editorial -