Rafael Garófalo, el precursor de la criminología moderna

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Rafael Garófalo, el precursor de la criminología moderna

  


Tomás Andrés Murcia

El gran jurista y criminólogo Rafael Garófalo nació el 18 de noviembre de 1851, en Nápoles (Italia), y falleció el 18 de abril de 1934, en su ciudad natal, a la edad de 82 años. A la temprana edad de 19 años obtuvo la Licenciatura en Derecho por la Universidad de Nápoles, y en 1872 accedió a la carrera judicial. Ocupó diversos cargos en la fiscalía y la judicatura, así como en el Ministerio de Gracia y Justicia. El 4 de abril de 1909 fue nombrado senador por vez primera (cargo que repetiría en sucesivos periodos desde 1919) y, en 1921, se incorporaría al Consejo Superior de la Magistratura. Estudió con acuciosidad la literatura jurídica de países como Francia y, especialmente, Alemania, y se adhirió a los principios de la Escuela Positiva italiana, fundada por Cesare Lombroso. No obstante, y a diferencia de este, que enfocaba sus estudios hacia los condicionantes fisiológicos que motivaban a los criminales; y de Enrico Ferri, –otro de los grandes representantes de esta escuela–, que daba más importancia a los factores económicos y educativos. Garófalo entendía que la criminalidad se debía abordar igualmente desde una perspectiva psicológica y antropológica. Es por ello que es considerado uno de los precursores de la criminología, y el máximo representante del positivismo criminológico (denominado en su tiempo, la «Nuova Scuola»).

Garófalo difundió y popularizó el término «criminología», con la publicación de su libro «La criminología. Estudio sobre el delito y sobre la teoría de la represión» El estudio de este autor, junto con Lombroso y Ferri fueron el origen de la criminología como ciencia que estudia al delincuente,  física, social y psicológicamente.

La gran preocupación de Garófalo fue la aplicación de la teoría criminológica a la práctica, tanto en el aspecto legislativo como en el judicial, así, hace el primer esquema de las penas de acuerdo no con el delito, sino con la clasificación de los delincuentes. Aparte de las diferencias filosóficas, su desacuerdo con sus colegas fue en cuanto al determinismo absoluto, el que no aceptaba, y en cuanto a la pena de muerte, de la cual era un ferviente partidario. Garófalo fue quien aportó a la Escuela Positiva las fórmulas jurídicas, asequibles a teóricos y prácticos, dado su profundo conocimiento del derecho. Este aporte jurídico fue trascendental en la iniciación de la tendencia positiva. ( Legis.P).

Por: Tomas Andrés Murcia Olaya