Recuperación navegable

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Recuperación navegable

  


Editorial

A través de la historia, el rio Magdalena ha sido considerado clave para el transporte de personas y de mercancías desde la costa atlántica hacia el interior de Colombia. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, el río fue cada vez más difícil de navegar y ahora es apenas utilizado para el transporte. Hoy, con una economía en auge, una disminución en el conflicto armado y una necesidad de un sistema de transporte multimodal, el gobierno nacional ha comenzado a planificar el desarrollo del río Magdalena como una ruta de navegación de bajo costo. El desarrollo empresarial y el nacimiento de la economía colombiana, se gestó a través de esta arteria fluvial, que, si bien nació en distintos ríos que desembocan al mismo, tuvo su mayor desarrollo en el río considerado de la patria.

Hay que ser claros, que el transporte de mercancías es más económico que otros sistemas de movilización de bienes, lo cual contribuiría a darle una solución válida a esta problemática, que tiene un alto peso dentro de la estructura de costos para las organizaciones empresariales. Por tal motivo, es loable el esfuerzo que realiza la Nación para recuperar la navegabilidad del principal afluente hídrico del país. Inicialmente se tiene previsto la recuperación de 908 kilómetros entre los trayectos comprendidos entre Puerto Salgar y Bocas de Ceniza, a través de cuatro unidades de funcionales de navegación.

Pero nos llama la atención, el anuncio del presidente del Puerto de Impala Terminal de Barrancabermeja, quien ha expresado que hay que aprovechar el potencial turístico y navegable que presenta el Río Magdalena en el departamento del Huila hasta Puerto Salgar. Dentro del Plan de Acción 2016-2018, Cormagdalena Seccional Huila, dejó plasmado el estudio de navegabilidad de Puerto Salgar hasta Neiva, con el fin de conocer las potencialidades turísticas de esta importante arteria fluvial, en un tramo aproximado de 200 kilómetros. Debemos aprovechar este impulso a esta clase de iniciativas gubernamentales, para que se diseñen y se construyan las plantas de tratamiento de aguas residuales, en cada uno de los municipios que vierten sus residuos líquidos directamente a este río. Lo anterior permitirá recuperar ambientalmente este afluente, que ha venido perdiendo la riqueza piscícola por causa de la contaminación progresiva a que está siendo sometido por esta clase de vertimientos. Además, posee dificultades debido a la deforestación, junto con las malas prácticas agrícolas y la minería a lo largo del río, que ha llevado a una aceleración significativa en las tasas de erosión del suelo, generando con ello, una marcada sedimentación que ha impedido la navegación y el declive del transporte fluvial. Esto nos invita a replantear la estructuración de estrategias para superar estas dificultades para volverle a dar un uso adecuado al mismo.

Por: Editorial -