miércoles, 28 de junio de 2017
OPINIÓN/ 2016-11-10 08:20

Un debate sin debate

Alfonso Vélez Jaramillo

Escrito por: Erick Rojas | noviembre 10 de 2016

Al alcalde de Neiva Rodrigo Lara Sánchez no le queda bien sacarle el cuerpo a los debates sobre el estadio Guillermo Plazas Alcid, sea cual fuere el motivo.

Es la primera autoridad municipal y este es un asunto de enorme interés para la opinión pública, ya que está en juego la claridad de la contratación y el desarrollo de las obras de remodelación del emblemático escenario deportivo.

Valga afirmar que el accidente en el que murieron los cuatro trabajadores de la obra solo ha servido como combustible para que desde distintos flancos, por razones políticas y politiqueras y hasta con malicia, se dispare sin la menor intención de  solucionar la complicación  y menos que la sociedad conozca la verdad.

El desaliñado debate político realizado este martes, no tuvo la calidad ni la jerarquía de una plenaria en el concejo de Neiva, por no decir que fue un fiasco, porque faltó el alcalde Rodrigo Lara, que bien hubiera podido clarificar puntos sobre el contrato 1.758 de 2014 de adecuación y remodelación del estadio, incluyendo los adicionales 03 de febrero y 04 de julio de este año, firmados por su gobierno, cuestión que días atrás había negado.

Inadmisible que tres meses después de la tragedia haya concejales todavía preguntando “¿quien se ha encargado de las víctimas de la tragedia?”, o como Felipe Hernández: “hasta donde va la obra”, o  Carlos Sterling: “¿el consorcio va a seguir?, Herman Casagua:”quiero saber porque está suspendido el contrato” Mateo Trujillo: ¿Cuántas faces tiene el contrato y cuanto vale cada fase? 

Y peor aún, se supo por los mismos concejales que horas antes del debate ellos se habían reunido con las personas  citadas para saber los temas que iban a tratar, esto es inaudito ¿hasta donde hemos llegado en nuestras corporaciones públicas?

El concejal mas aterrizado fue Juan Carlos Ramón, quien pidió celeridad para que el estadio no se convierta en otro elefante blanco.

Eso sí, ninguno preguntó si la parte que se cayó fue la contratada por el alcalde Pedro Suarez o la que contrató el actual Rodrigo Lara Sánchez, por valor de siete mil doscientos cincuenta millones de pesos.

La construcción que se vino al suelo y causó la tragedia fue la contratada por el alcalde Lara, aunque se hizo claridad que fue un accidente y el contratista, el interventor y en solidaridad el municipio de Neiva, tendrán que responder si llegare el caso.

Sin embargo, el mismo contratista Miguel Alejandro Lozano Castañeda, aseguró que ya pagaron la indemnización a las viudas y familiares, reconocido ante el Concejo por un trabajador sobreviviente, que inclusive se disgustó “porque fui citado al concejo a perder el tiempo”.    

La procuraduría, la contraloría y la fiscalía por la lentitud de las investigaciones  están  dando lugar a conjeturas, inexactitudes y mentiras de los  interesados en sacar réditos políticos a costa del mismo alcalde, su antecesor y las demás personas involucradas.

Es necesario que se agilicen las investigaciones de este caso porque está de por medio millones del erario, varios muertos y el peligro de que malogre el estadio y el equipo profesional no tenga donde jugar en Neiva.

Coincidencias: La obra del estadio se debe concluir, solo falta para terminar el siete por ciento de la obra contratada por Lara y ni siquiera la interventoria tiene un dictamen de lo ocurrido, 700 millones de pesos vale el estudio que realizará la sociedad de ingenieros, el municipio ni el contratista se ponen de acuerdo en la responsabilidad del mantenimiento de la gramilla, y el municipio respondió con la liquidación sin tener un informe de la contraloría, lo que podría generar más tarde detrimento patrimonial y, es falso que Planeación nacional advirtió fallas en la construcción.