viernes, 21 de septiembre de 2018
Cultura/ Creado el: 2017-06-29 10:32

“Al rajaleña no lo vamos a dejar morir”

El rajaleña es la música más autóctona que tiene el departamento del Huila, solo se escucha en esta región y en el sur del Tolima. Los gestores culturales le apuestan a que permanezca en la tradición.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 29 de 2017

En épocas de San Juan y de San Pedro retumban las tamboras y los Sanjauneros en el Huila, también renacen los rajaleñas con sus coplas rítmicas y de doble sentido acompañadas de una gran variedad de instrumentos típicos y propios del departamento.
Hablar con quienes llevan años cantando y tocando esta música autóctona permite conocer la tradición un poco más a fondo. Omar Cuellar Silva, quien es gestor  cultural, pero antes que eso es el director de ‘Rumichaca’, una corporación que lleva 26 años  interpretando la música, la danza y la comparsa  del departamento del Huila, narró su eterna amistad con el rejaleña  y sus instrumentos.
«El rajaleña es la música más autóctona que tiene el departamento del Huila, no se escucha sino en esta región  y en el sur del Tolima que ya está un poco moribunda.  El rajaleña es una copla cantada  que tiene cuatro versos, en donde el segundo rima con el último; por ejemplo:
La mujer que vive sola
Vive llena de congoja
No tiene palito ‘e leña
Ni tiene quien se lo coja
 
»Esta música tiene su origen en la combinación de la parte indígena,  que es la parte de la cucamba o tambora que ellos tocaban,  y de la parte española  que es lo que trae la copla, la parte del romance; y con un toque de la parte africana de los esclavos que llegaron aquí. La combinación de esas tres razas: indígena, española y africana hace posible que el rajaleña aparezca»
Ícono cultural para el Huila
El rajaleña   es una parte de la copla cantada  que también está en diferentes regiones de Colombia, por ejemplo, está en la zona de Antioquia  con la trova, en los llanos está el contrapunteo que también hace parte de la copla cantada, en la costa, en Boyacá y en Santander también hay otros estilos.  Una diferencia grande es que mientras en Antioquia la trova, en los llanos el contrapunte, lo tocan máximo tres personas, aquí en el Huila son casi 10 personas porque el rajaleña guarda algo muy ancestral que son los instrumentos típicos del Huila, están por ejemplo la Tambora, el chucho, la esterilla, el cienpies, la marrana o puerca, el carángano  e instrumentos de cuerda como el tiple, requinto y guitarra, que combinan; son 8 0 10 personas más los que cantan.
«Eso guarda una importancia muy grande porque es un ícono cultural del departamento del Huila  que solo lo tocamos aquí. El rajaleña es algo exótico para las personas que nunca lo han escuchado, por ejemplo para quienes vienen de otros departamentos, porque  no se ve en todas partes del mundo, por eso hay que salvaguardarlo y ojalá declararlo patrimonio cultural del Huila, de Colombia y del mundo», dijo el gestor cultural.  
Tonadas del rajaleña
En esta música típica existen diferentes tonadas, se diferencian por la forma del punteo en el requinto, por el coro o el estribillo que se hace, el ‘olelolaila’, el ‘ay morenita’, y así sucesivamente. También por la retahíla  que se va armando de acuerdo a la región donde se toca. Hay unas tonadas muy típicas como la tonada de fortalecillas,  y el toque del tambor que le daba el maestro Amín Vargas es algo característico de esta tonada; está la tonada de peñas blancas también muy tradicional, la tonada de piedra pintada que es de Aipe y existen otras desde Teruel.  Una muy importante que la hizo Rosalba Montilla con Chavela Cuenca que es la tonada de Santa María  que da mayor alegría al rajaleña.
«La tonada  que hacemos en Rumichaca es una tonada urbana y didáctica donde se presentan los instrumentos y siempre hay niños tocando con nosotros, lo que quiere decir que el rajaleña no lo vamos a dejar morir, en algunas regiones del departamento del Huila el rajaleña está un poco moribundo, en Neiva, Aipe que es la cuna del rajaleña, estamos haciendo el esfuerzo para que esto no caiga, con un plan especial de salvaguarda , y por eso es que nosotros como Rumichaca estamos haciendo un trabajo con niñas, niños, jóvenes y adultos para que esto no se nos acabe  y que sea patrimonio cultural del departamento del Huila, Colombia y el mundo», finalizó Omar Cuellar.

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