sábado, 06 de junio de 2020
Economía/ Creado el: 2020-05-21 11:30 - Última actualización: 2020-05-21 11:30

“El Huila no solo es el nuevo Eje Cafetero, es la despensa de granos básicos en el suroccidente”

Henry Vanegas Angarita, gerente general de la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales y Leguminosas (Fenalce), dialogó con DIARIO DEL HUILA sobre el efecto que ha tenido la actual pandemia de la COVID-19 en el sector agrícola, especialmente entre los cultivadores que hacen parte de este subsector.

Henry Vanegas Angarita, gerente general de la Federación Nacional de Cerealistas (Fenalce).

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 21 de 2020

Fausto Manrique
Especial para Diario del Huila

¿Desde la llegada de la COVID-19 al país, cómo se han visto afectados los cerealistas colombianos?

Desde la llegada de la Covid-19, los cerealistas nos hemos visto afectados por el incremento en costos en el transporte de fertilizantes, mayor precio de los insumos, por el verano y por el Decreto 623 del 7 de abril de 2020 que amplía la importación de maíz con cero arancel sin que haya habido desabastecimiento, suspende el sistema andino de la franja de precios solo a este eslabón de la producción primaria y profundiza el desequilibrio al interior de la cadena productiva con la industria de balanceados y el sector pecuario.

¿Los cronogramas de siembras y cosechas se han modificado?

Los cronogramas de siembras se han corrido porque la temporada invernal del primer semestre ha sido muy deficitaria en las lluvias que normalmente caían en los meses de abril y mayo. Las precipitaciones en el Alto Magdalena han estado por debajo del promedio histórico y comenzaron tarde, por lo tanto, las cosechas también se van a retrasar en la misma proporción.

¿Hay desánimo por parte de los cerealistas en la siembra de maíz?

Mas que desánimo lo qué hay es incertidumbre por parte de los cerealistas en la siembra de maíz porque con la apertura de importaciones de maíz del Mercosur y la falta de control para que ese cereal llegue a las plazas de mercado de consumo humano, se puede complicar la comercialización ya que la industria va a estar abastecida y no va a tener interés por adquirir el maíz de producción local. Nos toca defendernos atendiendo la demanda del consumo humano directo. Afortunadamente los precios han estado estables y los productores no han dejado de sembrar.

¿Creen que el Gobierno Nacional ha afrontado bien esta pandemia para proteger a los productores colombianos?

El Gobierno Nacional no ha afrontado bien el manejo de esta pandemia precisamente porque no ha protegido a los productores del campo, los ha animado a seguir produciendo, pero sin un kit de primeros auxilios, sin la protección debida. Si son nuestros héroes anónimos, los que producen los alimentos que llegan a nuestra mesa deben ser protegidos con todos los cuidados para que no se vean afectados por la pandemia, más cuando en el campo lo que predomina en personas de la tercera edad, porque los jóvenes no se quedan cultivando el campo y cuando no hay centros de atención inmediata, siendo que gran parte de esa población tiene problemas de malnutrición, hambre oculta y deficiencias alimentarias.

Además, en el campo no funciona el teletrabajo, hay es que trabajar o trabajar, no queda más opción. Debemos también pensar en tener equipos de relevo para cuando la pandemia llegue y mientras atienden a los afectados tener continuidad en las labores más urgentes.

La mejor política de protección al campesino es comprarle lo que produce y en eso todos podemos contribuir consumiendo lo nuestro. Debemos consumir lo que producimos para apoyar al productor rural y para dinamizar la economía desde lo local, generar trabajo e ingreso desde el campo.



Recientemente, Fenalce y el Ministerio de Agricultura entregaron semilla de maíz a pequeños agricultores en el marco de la política nacional de cambio climático.

¿Cuáles son las regiones más golpeadas por la Covid-19?

Hasta ahora las regiones más golpeadas por la covid-19 son las más cercanas a los centros urbanos. En muchas zonas no ha llegado todavía la pandemia por el aislamiento geográfico y el aislamiento social, pero debemos estar preparados para cuando llegue. Debemos lavarnos las manos, tener alcohol para desinfectarnos, usar equipo de protección, al menos tapabocas o mascarillas. Porque puede que se demore en llegar, pero algún día va a llegar y nos puede golpear sin misericordia alguna.

¿Qué sugerencias o aportes ha hecho Fenalce al Gobierno Nacional?

Como gremio de la producción agrícola le hemos planteado al Gobierno Nacional la necesidad de tener una política agroalimentaria, incentivar la producción de comida, romper la dependencia de las importaciones y empezar a apoyar de verdad al pequeño productor. Debe iniciarse una campaña de fomento al consumo de lo nuestro, consumir alimentos frescos y nutritivos de producción local, incentivar las comprar públicas estrictamente con producción nacional, abrirle mercado a lo que producimos, comprarle a quienes nos compran las cosechas y que haya financiación, crédito y aseguramiento para el que produce alimentos básicos como el maíz y el fríjol. A mediano plazo, hay que empezar a dotar las fincas y las regiones de la infraestructura de poscosecha (secamiento y almacenamiento) para romper la estacionalidad de las cosechas y no salir todos a vender al mismo tiempo, en el taco de las cosechas sino poder tener producto en almacenamiento seguro para mantener la clientela abastecida todo el tiempo.

Sugerimos también fortalecer los mercados campesinos y tener alianzas de comercialización con circuitos cortos (con las piscícolas, avícolas, porcícolas, lecherías de la misma zona), para no tener que llevar el maíz hasta la capital y devolver los camiones con alimento balanceado para los animales y las mascotas sino elaborar ese alimento en la misma zona e incluso en la misma finca. Para el pequeño productor de agricultura familiar hay que incentivar el pregerminado de maíz para sus animales domésticos y romper la dependencia del concentrado de marca. ¿Quién dijo sólo se pueden alimentar los animales con concentrado? Hay que producir ensilaje, hay que poner a germinar el maíz y suministrárselo a nuestros animales de una manera más integral y nutritiva.

¿Han sido escuchados por el alto Gobierno?

Todavía no hemos sido escuchados del todo, porque el Gobierno es lento en reaccionar. Pero tenemos la firme convicción de que la pandemia nos está obligando a cambiar, a pensar en que es estratégico tener un buen componente de producción local y que debemos pensar en el autoabastecimiento, en tener algún día soberanía alimentaria. Tenemos un mercado de 7 millones de toneladas de maíz, que es de talla mundial y que deberíamos atender con producción nuestra, exportando entre regiones de nuestro mismo país. Lo primero que uno analiza para hacer una inversión es que tenga mercado y tenemos tierra, tecnología, semillas y rendimientos para ser competitivos, ha faltado voluntad y decisión política para producir los granos básicos agroalimenticios. Esta es una gran oportunidad y debemos aprovecharla para voltear la ecuación, que la industria se abastezca el 80 % con producción nacional y el 20 % con importaciones.

¿Cuál piensan ustedes que será el futuro de los cereales en Colombia y el mundo?

El futuro de los cereales es promisorio, sobre todo el maíz como fuente de calorías y el fríjol como fuente de proteína. Tenemos que pasar a considerar estos cultivos en grande, transformarlos y aprovechar sus múltiples usos, como toda una industria. No podemos seguir viendo estos cultivos como de pobres sino como la alternativa de desarrollo para nuestras regiones. El maíz tiene más de 1560 usos a nivel mundial y eso le da competitividad y por eso no va a seguir el mismo camino que el trigo. En la medida en que tengamos infraestructura productiva (secamiento y almacenamiento) vamos a empezar a transformar, a agregarle valor y a encontrarle otros usos. Por ahora, todos los escenarios de seguridad alimentaria se construyen con base en maíz y al arroz como fuente de energía y al fríjol y la soya como fuentes de proteína. Pero el fríjol cada vez tiene mayor demanda en la nutracéutica, en la dieta de diabéticos, para contrarrestar la obesidad y en los veganos.

¿Cuáles fueron las principales cifras del cultivo y cosecha de maíz en 2019 en el Huila?

El Huila, forma parte de la cuenca Alta del Río Magdalena, del Valle del Magdalena. Es un buen productor de maíz y es de los principales productores de fríjol a nivel nacional. Se siembran 10 000 a 12 000 hectáreas de maíz (en una proporción muy equilibrada de amarillo y blanco 50/50) y está con tendencia creciente el amarillo porque viene creciendo bien la siembra de cereal en zona cafetera del Huila, con el apoyo de la Gobernación y el Comité de Cafeteros del Huila. En fríjol, se producen 10 000 a 12 000 hectáreas al año, que representan unas 18 000 toneladas, que a precios de hoy son algo más de 100 000 millones de pesos.

El Huila no solo es el nuevo Eje Cafetero, sino que se ha convertido en la gran despensa de granos básicos agroalimentarios del Alto Magdalena, Caquetá, Putumayo y Cauca.

Polémica por créditos Finagro

De acuerdo con el gerente general de Fenalce, Henry Vanegas, la situación que se presenta tanto en las decisiones del Gobierno Nacional como en la política agropecuaria es que ha habido un marcado sesgo hacia la industria y un desfavorecimiento hacia la producción primaria, de cultivos.

“Eso se ve reflejado, como lo denunció la Contraloría General de la República, en que se concentraron los créditos principalmente en lo que llaman grandes productores, cuando en realidad no son grandes productores agrícolas, no son productores primarios sino que corresponden a comercializadores e importadores que es un eslabón diferente al agrícola”, dijo el dirigente gremial.

Explicó que lo que encontró la Contraloría fue que los grandes productores agrícolas, habían ejecutado de 100 % del cupo de los créditos mientras que los medianos y los pequeños no alcanzaban al 5 % (4,84 % de ejecución).

El gerente general de Fenalce dijo que “coincidencialmente, por esos días, salió el Decreto 523 del 7 de abril de 2020 que rebaja los aranceles del maíz, de la soya, del sorgo y que elimina la franja andina de precios sólo para esos productos, para esos cultivos”.

“Nosotros consideramos que eso era innecesario: primero, porque no ha habido desabastecimiento de esas materias primas; segundo, porque todavía no habían traído el 50 % del cupo del maíz con cero arancel del TLC con EE. UU.; tercero, si bien había subido el dólar, eso se compensó con la caída del precio del maíz en la Bolsa de Chicago debido a que hay una sobreoferta de un 30 % de maíz que es el cereal que se dejó de utilizar para elaborar bioetanol en los Estados Unidos por la caída tan estruendosa de los precios del petróleo”, manifestó.

Henry Vanegas aseguró que se violó el parágrafo 2 del artículo 2 de la Resolución 01 de la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario donde dice que no se puede prestar a grandes productores para comercialización.

“Entonces, nos llama la atención que los beneficiarios sean los mismos del Decreto 523, que los más grandes beneficiarios sean los de las industrias de balanceados y que aparezcan en los cuatro o cinco primeros más grandes beneficiarios de esos créditos. Hay toda una política que profundiza la inequidad en la cadena alimenticia más a favor del sector industrial que del sector de la producción primaria”, concluyó.