sábado, 21 de septiembre de 2019
Economía/ Creado el: 2019-06-05 09:35 - Última actualización: 2019-06-05 09:37

“El mensaje de nuestra marcha en Neiva lo escuchó la comunidad internacional”

Roberto Vélez Vallejo, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, habló en DIARIO DEL HUILA sobre el acuerdo de cooperación económica que están trabajando Colombia y Japón. De los 800 millones de dólares que se exportan al país asiático, la mitad son en café.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 05 de 2019

Fausto Manrique
Diario del Huila, Neiva

¿Cómo va el acuerdo de cooperación económica entre Colombia y Japón?

Desde 2012 estamos trabajando en la firma de un acuerdo de cooperación económica entre los dos países. Estamos muy cerquita, se han cerrado 16 de los 18 capítulos de la negociación. Queda un poco para trabajar pero estoy seguro que con la voluntad de los dos gobiernos y que se agilicen un par de temas, se llegará a un acuerdo importante no sólo en materia de comercio sino de inversión entre los dos países.

¿Qué ganancia habrá para el sector que usted representa?

En términos cafeteros no hay mayor problema. Nosotros seguiremos gozando de las mismas ventajas comerciales, a los cafés industrializados se les bajarán los aranceles poco a poco pero digamos que en materia de café seguirá siendo el producto colombiano que comanda las exportaciones a Japón.

¿Cuáles son las cifras del café colombiano hacia Japón?

De 800 millones de dólares que hoy exporta Colombia a Japón casi 400 millones de dólares son en café. Ese es un mercado importante porque premia la calidad no solamente de Japón sino del resto de productos.

Así las cosas para Colombia y para los sectores agropecuario e industrial sería importante tener un acuerdo.

¿Hay reconocimiento del grano colombiano en el país asiático?

Nosotros llegamos a ser casi el 22 % del mercado japonés. Hoy somos casi el 17 por ciento pero acuérdese que a nivel mundial, a duras penas, tenemos el 10 %, entonces estamos mucho más adelantados. Eso en primer lugar.

En segundo, el reconocimiento que hay del origen colombiano en Japón es absoluto. Uno habla de Colombia y todo el mundo se refiere al café colombiano.

¿Japón ha venido incrementando las compras de café soluble y extractos?

Japón ha ampliado sus compras de café soluble y de extracto de café y café en general. ¿Pero dónde han sido muy importantes? En la compra de cafés especiales, de cafés diferenciados, de cafés con mayores precios, cafés que son capaces de darle al productor lo suficiente para mantener su rentabilidad sin pasar por los precios de bolsa que hemos tenido que sortear durante los últimos meses.

Volviendo al acuerdo comercial, ¿son más las ventajas para Colombia?

Uno lo ve ventajoso para Colombia en muchos temas. En primer lugar, porque las empresas japonesas de tamaño mediano y pequeño, que para nosotros son empresas casi grandes, están buscando países dónde localizarse, saben que Japón es un mercado que se está volviendo pequeño por el hecho que la población está disminuyendo, se está envejeciendo y están buscando nuevas oportunidades de localización.

Uno ve en Colombia empresas japonesas de tamaño mediano y pequeño buscando algo que nosotros tenemos: capital humano. Uno ve ya establecidas con miras a la exportación hacia Estados Unidos en donde tenemos cero aranceles, donde les podemos ofrecer de verdad a las empresas japonesas un platillo que no se pueden resistir.

¿Por qué hay tantos tostadores y compradores en el país visitando las zonas cafeteras?

Se volvió una de las tendencias. Lo que estamos viendo ahora es tostadores y compradores de todo el mundo visitando las diferentes zonas del país, buscando esos cafés particulares. Colombia tiene que seguir multiplicando sus exportaciones de cafés especiales. Nosotros sabemos que desde el punto de vista de volumen no podemos competir ni con Brasil ni con Vietnam pero sabemos que desde el punto de vista de calidad somos imbatibles.

Usted estuvo recientemente en la Bolsa de Nueva York, ¿qué mensaje les llevó?

Estuvimos en Nueva York intercambiando conceptos con la gente de la BNY. Les dejamos un par de mensajes que ellos van a meditar y pensar y vamos a ver qué sigue.

Nosotros simplemente expusimos nuestro punto de vista. Uno tiene que entender que de todas maneras, la Bolsa mueve volúmenes de contratos pero para eso también les llevamos un par de propuestas interesantes que ellos quedaron de estudiar.

¿Qué impacto ha tenido su campaña de corresponsabilidad de la industria con los productores?

Cuando nosotros hablamos que la industria internacional tenía que, de alguna manera, responsabilizarse de lo que estaba pasando con el sector productor nos dijeron que estábamos un poco fuera de foco, que eso no se podía, que el mercado era el mercado, pero lo que hemos visto es tostadores comprando café por encima del costo de producción, haciendo un esfuerzo adicional para traer recursos complementarios para los cafeteros.

Yo soy optimista. La próxima semana voy para Brasil para seguir en conversaciones y vamos a ver qué pasa en el Foro de Países Productores ahora el 10 de julio.

¿Qué falta para que la carga de café llegue al millón de pesos?

Ojalá la Bolsa se moviera más para que la carga se café superara el millón de pesos. Yo no lo veo descabellado, la Bolsa en algún momento puede llegar a liquidar esos contratos que tienen hoy los especuladores y en ese momento a mí no me sorprendería ver una Bolsa de 1,20 o 1,30 dólares por libra.

Para los próximos días se han programado marchas pidiendo mejores precios para los caficultores, ¿cuál es su mensaje?

La gente puede asociarse y marchar. Lo que yo creo es que hoy, con precios de $830.000 no parece muy sensato salir a pedir mejores precios. Si bien el precio no es el ideal, estamos lejos de los $680.000 donde estábamos hace unas semanas.

Yo respeto el llamado que hacen pero honestamente hoy, a estos niveles de precios, parece que no da para eso.

¿Qué impacto tuvo la marcha que llevaron a cabo en Neiva hace unas semanas?

Lo que queríamos corroborar en Neiva era que uno puede hacer una movilización donde no haya traumatismos y donde se exprese la voz del cafetero de una manera tranquila, clara. Le llegó ese mensaje a la comunidad internacional, que era lo que queríamos.