sábado, 21 de septiembre de 2019
Primer Plano/ Creado el: 2019-08-10 10:21 - Última actualización: 2019-08-10 10:21

“El Quimbo es una represa que nació mal”

El geómetra italiano, Alexander Arpino, que trabajó durante cuatro años en la construcción de la represa El Quimbo, destapó sus cartas. Contó las fallas técnicas que presenta esta obra. Los negocios ‘ocultos’, las supuestas compras a bajo costo de herramientas y la forma como lo sacaron de la obra. “Como decimos en Italia, era una mafia”, enfatiza. Ahora demandará a Impregilo. EXCLUSIVO.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 10 de 2019

Carlos Andrés Pérez Trujillo
Diario del Huila, Neiva

El Quimbo ha estado en boca de ambientalistas, políticos y demagogos. Incluso, hace menos de un mes se relacionó con la crisis vial del departamento. Lo que no había ocurrido, hasta ahora, era que uno de sus influyentes trabajadores, denunciara las fallas de esta importante presa.

Alexander Arpino es italiano y trabajó para el consorcio Impregilo por cuatro años en el proyecto de construcción de El Quimbo (de 2010 a 2014). Su salida, según él, ‘fue una excusa’ para callar lo que estaba denunciando.

Arpino, ahora trabaja en Menorca, España. Del poco tiempo que le queda aceptó una entrevista para este medio. A la pregunta de si ¿la construcción de esta represa contó con la maquinaria técnicamente requerida para este tipo de proyectos?, dijo: “La maquinaria era suficiente y era la requerida. Lo que no era suficiente era la utilización de ciertos materiales, que estaban en el proyecto, pero, al fin no se pudieron conseguir; se utilizó material distinto, no óptimo. Así que éste podría ser un problema”.



Arpino denunció que los materiales utilizados en el proyecto no eran los especificados.

El problema del material

Más adelante especificó que generalmente el material se coloca seco. “Pero claro, en El Quimbo la lluvia era fuerte y la cantera estaba siempre inundada y a veces llegaba material a la obra que estaba muy empapado, es que no se podía ni caminar; los camiones se hundían. Esto era un problema constante, el material”.

Pero el problema no solo radicó en encontrar el material requerido, sino en el cumplimiento de lo que indicaban las normas de construcción. “Por ejemplo, talud, aguas abajo, se necesitaba protegerlo con piedras de un metro de diámetro, para sostener el talud, para que no se derrumbara, pero este material nunca se logró conseguir en el lugar de la obra, tampoco se logró conseguir en las canteras cercanas. Entonces, para obviar este problema, se cambió este tipo de material, por piedra de 30 centímetros de diámetro. Es claro, evidente, que el talud no puede aguantar. Es por esto que lo modificaron, cambiaron, se hizo de esa forma, pero se derrumbaba continuamente. Tuvieron que cambiar el talud y al fin, cuando yo me fui, hicieron otro tipo de obra. Un muro de hormigón al pie de la represa. Esto venía de a día a día, no había material y entonces se cambiaba, pero cedía el talud. Pero siempre a tapar los problemas”, indicó el geómetra Arpino, quien dijo que cuando advertía de los problemas, lo hacían a un lado.



Emgesa en septiembre de 2015 llamó a la calma por el caso del dique auxiliar.

Cambiaban los planos

De acuerdo con Arpino, la interventoría de esta obra la hacía Ingetec (la misma firma que hizo la interventoría de Hidroituango). Según el italiano, “mientras la obra se ejecutaba estaba siempre la interventoría, la Ingetec, que día por día modificaba los planos. Ellos veían lo que había en el terreno, y continuamente paraban las operaciones: un día, dos, una semana, cambiaba los planos y si podía seguía adelante. Esto porque no había ningún tipo de ensayo anteriormente. Esto creó muchos problemas, tanto en el dique auxiliar como en la represa verdadera”, recalcó.

“Yo trabajaba para el consorcio Impregilo HL, y nosotros como constructores siempre hacíamos lo que Ingetec nos permitía hacer, o sea, que nunca pudimos hacer algo diferente de lo que ellos decían. Si el plano decía blanco, se hacía blanco. Aunque nosotros, le avisábamos a los ingenieros de Ingetec que no era lo oportuno, pero ellos decían que se tenía que hacer así, ellos eran la interventoría, y se hacía como ellos decían, tal cual. Esto para decir, que como consorcio no hay ninguna responsabilidad, porque cualquier tipo de trabajo, movimiento de tierra, hormigón, cualquier cosa, diariamente era avalado por una firma del inspector de Ingetec. O sea, todo estaba supervisado por ellos”.

El peso del material

Para el geómetra, una de los aspectos vulnerables tiene que ver con el material con el que se contó para construir la presa. “La represa está hecha de diferente tipo de material, más material se ponía y más peso se daba a la represa, y esta masa de peso ejercía una carga que el terreno natural, no aguantaba. Había mucho derrumbe. Faltaron muchos ensayos del terreno. Yo cuando llegué (24 noviembre) al inicio de la obra en 2010, me comentaban que los proyectos en los que se basaba toda la obra, se basaba en ensayos hechos muchos años anteriores, eran puntuales”.

Dice el experto que los problemas que puede llegar a presentar la represa tienen que ver con los sedimentos del dique auxiliar “porque ya cuando se estaba construyendo había mucha falla, el terreno seguía cediendo; la parte de abajo no estaba sólida como se esperaba”, indica. Además, recalcó, que “yo supe hace pocos días que por el embalse se llenó a la cuota máxima y tuvieron que descargar bastante agua, y esta salió con fuerza y está afectando el talud, aguas debajo de la represa. El talud de protección de casa de máquinas. Todo esto no hace bien a la estabilidad de la represa. Eso no indica que se va a derrumbar, pero seguramente tendrán que hacer alguna actividad para reparar y proteger este talud. Claro, si la lluvia sigue, y el embalse sigue alto, y esto no se puede manejar de otra forma, podría llegar a un problema, porque habrá socavación en el talud de la casa de máquina y del talud de la represa misma. Y si llega a la cuota máxima, habrá una presión en lo que es la liga auxiliar, y si ya esto tenía problemas de estabilidad, podría empezar algún derrumbe. Esto podría pasar. Se abre el dique auxiliar y claramente comienza a salir agua y eso sería incontrolable. Sería descargar el agua del embalse de manera rápida, eso implicaría aumentar el caudal y el nivel del río Magdalena, que seguramente esto no le hace bien”.

¿El Quimbo representa un riesgo?

“…Yo seguro no estaría. Tanto Enel, como Emgesa, como cualquier empresa que está a cargo de esta represa no quiere una catástrofe. Estoy seguro harán lo posible para resolver cualquier tipo de problema. Tendrán que hacer reparaciones a la represa constantemente, porque no se hizo bien, con materiales que no eran los indicados. Tendrán que hacer construcción de muro de hormigones, refuerzos, serán problemas constantes que no acabarán este año ni el próximo, ni en 10 años. Esta es una represa que nació mal, y cuando las cosas nacen mal, toda la vida serán mal. Nunca se podrá dormir tranquilo”.

“Esta obra se empezó mal, y se empezó seguramente porque había empuje desde arriba que se tenía que empezar contra cualquier otro tipo de voluntad. Se tenía que empezar el 25 de febrero de 2011 y el 25 de febrero se empezó. Se tenía que terminar en tiempo muy estricto para una obra de este tipo. De hecho, se entregó más tarde de lo que estaba planificado, pero no se podía hacer diferente, porque cuando se hizo el desvío nos agarró la lluvia”.

¿Por qué salió de la obra?

Arpino dice que salió en septiembre de 2014. Supuestamente porque la obra se estaba terminando, y se estaba reduciendo el personal. “Me dijeron que para mí ya no había espacio en la obra, que Impregilo no tenía más obra y que hablara con la oficina de Milán. Me ofrecieron firmar un acuerdo de las dos partes, donde yo aceptaba retirarme y me pagaron una indemnización. Me dijeron que cuando saliera otra obra me volvían a llamar, pero desde entonces nunca hablé más con ellos”, recalcó.

“Eso fue más una excusa porque El Quimbo no había terminado, mis compañeros se quedaron por lo menos un año más. Esa fue una forma de decirme: ya te puedes ir porque ya nos cansaste, ya no haces parte de nuestro círculo. Ya nos molestaste bastante. Te puedes ir a casa, te vamos a dar una indemnización y hasta luego”.

Los círculos de trabajo y las labores nocturnas

“Yo pasé cuatro años con constantes presiones del director, jefe de obra, jefe de área, de todo el personal. Porque yo siempre actuaba de la manera correcta, cuando había un problema lo hacía presente, trataba de resolverlo. Pero claro, ellos siempre me enfrentaban a un grupo de jefes, amigos, primos, cuñados. Como decimos en Italia, era una mafia. Y si tú haces parte de la mafia, tu puedes ser el más tonto del mundo y hace carrera. Muchas veces trataron de hacerme pasar por tonto. Pero se hacía lo que ellos decían y punto”.

“Estuve trabajando más de año y medio de noche como jefe de obra. Pero no podía hacer nada, yo era un muñeco, una marioneta que sólo estaba ahí en la obra presente. Para cualquier problema me llamaban a mí, pero no podía mover absolutamente nada. Cuando tomaba acciones para solucionar un problema, al día siguiente me regañaban porque lo hice”.

Las compras de materiales

“Yo al principio llegué como responsable de la topografía y me pidieron hacer una lista de instrumentaciones; necesitaba hacer un pedido. Al día siguiente me dijeron: “el almacén ya te hizo el pedido, si falta algo avísanos”. Yo miré el pedido, era súper, porque todo era instrumentación de la ‘Leica’, la numero uno de equipo topográfico. Cuando llegó, llegó un equipo de la ‘Leica’, que era el más sofisticado; de hecho, les dije que no lo sabía utilizar porque era lo último que había salido en el mercado y los demás eran todos equipos de la Sokkia, una marca japonesa. Yo les dije, ¿qué había pasado?, además, todos los implementos eran de la Sokkia. Comenzaron a averiguar, ‘entre comillas’, porque nunca lo hicieron”.

“Yo destapé la olla con la ayuda del director técnico que era un español, que vio lo que había pasado, pero después de un par de meses alguien nos dijo que debía callarnos, que estaba bien así, que no molestar. Se había pedido equipo de la Leica, pero había llegado de la Sokkia, que en el mercado cuesta la mitad. Para guardarse una parte de dinero, oculto. Y nada, tuve que trabajar con este equipo. No digo que sea malo, es bueno, pero tuvimos muchos problemas. Faltaban muchos asesores, tuvimos que pedirlos. El equipo de la Leica no funcionaba, tuvimos que llamar apoyo al oficial de los Estados Unidos, tuvimos que comprar nuevamente los programas, faltaba el trípode, faltaban bastones, faltaba de todo. Todo un complot entre personal del almacén y de alguien más para guardarse dinero y no solo en topografía, cualquier tipo de compra estaba hecho de esta forma. De hecho, yo supe que más adelante, al encargado de lo que era el oficial de las compras lo tuvieron que sacar porque ya estaba haciendo demasiadas cosas malas. Pero el problema no era esa persona, sino un grupo de personas. Yo cuando destapé la olla, se salió el alboroto y desde siempre me miraron con mal ojo, porque les había dañado el negocio, les fastidiaba”.

Arpino demandará a Impregilo

Debido a las constantes presiones recibidas en el trabajo, Alexander Arpino tuvo que recibir atención médica, tanto de sicólogo como de siquiatra. Todo esto lo llevó, dice su abogado Néstor Pérez Gasca, a que bajo presión renunciara el 14 de octubre de 2014.

“Las labores del ingeniero Arpino fueron realizadas de forma interrumpida y cumplida durante los años siguientes, pero no tardaron en aparecer problemas en el acontecer diario de este extranjero, ya por aquel tiempo establecido en Colombia. En efecto, aproximadamente en el mes de febrero del año 2014 fue atendido por el servicio médico de la empresa y luego por el psicólogo de la Universidad de Antioquia, Julián Vanegas López, con ocasión de múltiples y permanentes  ‘desordenes de sueño, trastorno alimentario, altibajos emocionales, dificultades en la atención y en la concentración’, según se lee en su historia clínica”, indicó el abogado Pérez Gasca.

Añadió que “‘todo lo anterior ameritó el inicio de un tratamiento psicofarmacológico y atención por psiquiatría por un agudo "cuadro depresivo ansioso". La razón de estos padecimientos estaba asociada a la alteración emocional y estrés producidos en el trabajo al señor Arpino, sometido a extenuantes jornadas de trabajo, a la falta de claridad en las tareas e instrucciones de las funciones a desempeñar, a las múltiples presiones laborales jerárquicas, y en general, a un continuado y sistemático acoso laboral por parte de los directivos del Consorcio para el que trabajaba”.

“Hasta la fecha este ingeniero italiano no ha sido reparado por la empresa Consorcio Impregilo OHL ni mucho menos por Emgesa, a pesar de las reclamaciones formales que les ha presentado, y muy a pesar de que su salud mental, emocional y socioafectiva quedó afectada de por vida”, concluyó su abogado.

Descripción del proyecto

La Universidad Nacional, así describe el proyecto El Quimbo. “Es la primera Hidroeléctrica -en Colombia- construida totalmente por el sector privado, inscrita en el Plan Maestro de Aprovechamiento del río Magdalena; el cual contempla la configuración de un corredor minero-energético de alcance nacional. Es propiedad de EMGESA (empresa del grupo europeo ENDESA-ENEL) y fue adjudicado bajo el esquema de cargo por confiabilidad; siendo, además, el 3° proyecto de generación de energía más grande dentro del Plan de Expansión de la CREG 2014-2019, después de Hidrosogamoso e Hidroituango. A pesar de encontrarse en una zona de riesgo sísmico y volcánico alto, su construcción se llevó a cabo e implicó la inundación de 8.586 Has; con lo cual se sumergieron importantes relictos de ecosistemas naturales, áreas de interés arqueológico, así como numerosas fincas destinadas a la producción agropecuaria, afectando -a su vez- los derechos de las comunidades locales a decidir sobre sus Territorios y a proteger sus modos de vida”.

Demandan licencia que dio vida a El Quimbo

La construcción de El Quimbo inició el 25 de febrero de 2011 y terminó en 2015, el 15 de noviembre de ese año se iniciaron operaciones.

Para 2014 Centro de Estudios para la justicia social (Tierra Digna) demandó el acto administrativo por medio del cual se le dio licencia para la realización de este proyecto. Así las cosas, esta acción judicial buscó tumbar este aval otorgado por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, ANLA, y el Ministerio de Ambiente.

Entre los argumentos que fundamentan la apertura del proceso se encuentran que las instituciones que avalaron el proyecto, otorgaron la licencia ambiental sin el cumplimiento de los requisitos mínimos. Este viernes en las horas de la tarde fue la audiencia de trámite en el Consejo de Estado.