Por: Adwar Casallas

Ingeniero de Petróleos

Especialista Gerencia Abastecimiento

MBA Candidato

La elección de Biden representa de alguna manera la voz de esperanza del mundo frente al calentamiento global que está conllevando a un riesgo potencial frente al medio ambiente y, justo esta semana el presidente electo designó nada más y nada menos que al excandidato presidencial John Kerry como “zar” contra el cambio climático, y no es para más, Estados Unidos se ha convertido en el mayor productor de petróleo mediante fracking sin ser parte de los 14 miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), incluyendo a Arabia Saudita e Irak y ubicándola al mismo tiempo como el segundo país con mayores emisiones de CO2 alrededor de 4,700 Millones de toneladas métricas que representa el 14,6% de la emisión global del planeta después de China y antes de la India (Fuente: IEA-International Energy Agency).  Biden ha sido enfático que su gobierno será de un período de transición energética y que no otorgará nuevas licencias para hacer fracking en territorios federales dentro de los Estados Unidos.

No obstante, esto hará que muchas empresas norteamericanas pongan la mirada en países con gran potencial de yacimientos no convencionales como es el caso de Colombia. Cabe resaltar que el sector energético representa el 12 % de los ingresos del Gobierno, siendo la principal fuente de recursos para financiar programas sociales, especialmente de educación y salud. El 38 % de la inversión extranjera directa en Colombia es de hidrocarburos. A su vez, la participación de la actividad petrolera dentro del producto interno bruto (PIB) total aumentó de 5,2% al 8.6% entre 2014 y 2019. En cambio, para este año, el crecimiento económico colombiano volverá a históricos del 2015 con un PIB cerca de los $ 815 billones de pesos comparado a los $ 881 billones de pesos del 2019(Fuente: Grupo Bolívar).

Es un gran reto para el Gobierno Colombiano volver a levantar la economía que seguramente no la tendrá fácil, pero sin duda su mayor objetivo será la apuesta a la industria del petróleo respaldada por la empresa estatal Ecopetrol que, después de múltiples obstáculos será la primera empresa en realizar el primer pozo piloto de fracking en Colombia, el cual se estima tendrá una inversión alrededor de los 77 millones de dólares y generará más de 2000 empleos directos e indirectos.