viernes, 21 de septiembre de 2018
Contexto/ Creado el: 2017-11-27 07:44

¿Hay en Colombia minería integral?

Aunque en el país hay muchos centros académicos en donde se busca que la minería artesanal sea integral y sostenible, todavía se sigue presentando un alto índice de riesgo de accidentes que comprometen seriamente la labor de estos trabajadores.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 27 de 2017

La actividad laboral de los mineros artesanales, es indudablemente algo muy importante ya que además de proveer el sustento a millones de personas, han sido clave para mejorar indicadores y ubicar grandes proyectos de minería.

Implementar una minería integral o, como dicen otros, sostenible, es un reto que vale la pena evaluar. Sostenible podría ser el término mejor expresado, como anotó el director del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (CLACDS) Lawrence Pratt, en el 2011. Ello porque tiene que ver con seguridad industrial, manejo ambiental, involucramiento de las comunidades, economía regional y eficiencia en el manejo de los recursos naturales, en especial del agua y la energía. Sostenibilidad también implica un proceso de duración y ello significa el largo plazo.

Algunos grupos locales en Colombia han avanzado en ese sentido, incluso con un reconocimiento internacional. Sin embargo hay que cuestionarse si existen recursos geológicos suficientes para poder genera empleos seguros y permanentes que logren poder configurar el diseño de una minería integral.

La respuesta para cualquier forma de minería es que existe una gran incertidumbre frente a estas y otras inquietudes. Al hacer un examen riguroso de aspectos como el uso eficiente de recursos y la seguridad industrial, se establece que todavía hay que recorrer un largo camino.

Causas de accidentalidad

La principal causa de accidentes fatales en la minas del país son los derrumbes o el desprendimiento de rocas, que ocurren en la superficie y en los socavones. Ello está íntimamente ligado al agua, en especial a la subterránea.

En el reciente caso de la mina de Riosucio, en Caldas, la inundación se produjo probablemente por la irrupción súbita del río Cauca, que pasa a una corta distancia de los socavones en los que se encontraban trabajando 15 mineros.

Tal como lo muestran las cifras oficiales, más del 66% de los accidentes mineros ocurren en explotaciones consideradas ilegales y artesanales. En el país, según el censo minero del 2011, existen más de 10.000 minas pequeñas. 

Soluciones prácticas 

Informes hechos por varios estudiosos de la Universidad Nacional de Colombia, como el del profesor de la Facultad de Minas  de esta institución, Jorge Martín, afirman que es fundamental disponer de un conocimiento mínimo sobre la capacidad de soporte de las rocas, la influencia del agua y de los suelos, el registro y mapeo de las redes de socavones, su ventilación y el transporte. Además se requieren estudios de electricidad segura y suficiente, investigación y sobre todo, conciencia y recursos financieros para implementar soluciones prácticas.

Para grupos pequeños de mineros es un reto difícil. Ellos no están dispuestos a afrontar riesgos por inversiones que comprometerían el largo plazo, frente a escenarios tan inciertos. Alguien lo tendría que hacer en forma sistemática y seria, no con intervenciones puntuales cuando ocurren las tragedias o los desastres ambientales.

Algo que también vive el país y que resulta positivo es que existen personas, entidades y comunidades académicas que tienen experticia en estos asuntos. No obstante, las tecnologías y los procesos ampliamente conocidos desde hace décadas no pasan de ser simple información que se encuentra en la cabeza y en los archivos de dichas personas. Hay una inmensa brecha para que el conocimiento sea puesto en marcha por parte de los mineros. Aquí se tienen dos cosmogonías que no se encuentran, una en el lenguaje y otra en el entendimiento del problema y de las condiciones de vida.

Quizás el punto de mayor envergadura tenga que ver con la cultura, los valores, la educación, las creencias y la confianza. Los mineros siempre estarán presentes, mientras que los expertos solo aparecen en situaciones puntuales.

Eliminar o reducir esta brecha de transferencia y apropiación del conocimiento exige no solo una financiación a largo plazo, sino unir los factores antropológicos que demandan compromisos de las partes, de manera que se llegue a implementaciones prácticas.

«Con el escenario expuesto, es altamente probable que la accidentalidad siga ocurriendo en la minería artesanal, la pequeña minería y la de mediana escala. Sin embargo, también podría tener lugar otro escenario más optimista, en la medida que unamos esfuerzos, saberes, métodos, desarraigos egocéntricos y aprendamos de los frustrados 13 programas de formalización minera de los últimos 40 años», afirmó Jorge Martín.

 

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