sábado, 16 de diciembre de 2017
Opinión/ Creado el: 2017-12-06 08:43

¿Los veremos volver?

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | diciembre 06 de 2017

La historia del Atlético Huila, ha sido de altibajos, mas altos que bajos diría yo, pero es probable que la temporada 2018, marque para siempre el destino del onceno opita.

Desde la fallida remodelación del estadio, la afición se terminó desconectando lentamente del equipo, hasta que sólo un puñado de fieles seguidores continuaron alentando a la escuadra, por mal que esta les pagara, con temporadas mediocres, partidos en las graderías de la tribuna oriental del plazas Alcid,  sin mayor comodidad y a precios de occidental numerada.

La última gran temporada del Club Deportivo Atlético Huila, fue la que muchos pudimos vivenciar, en el segundo semestre del 2014, cuando el auriverde alcanzó los cuadrangulares de la mano de Fernando el pecoso Castro  y una plantilla de jugadores brillantes dentro de los que se destacaban, el Arquero Ernesto Hernández, el delantero Juan Fernando Caicedo, y el genio creativo Herrnán Hechalar, jugadores que tan sólo una temporada antes se estaban desperdiciando bajo un mal direccionamiento.

Lo cierto es que esa temporada 2014 a manos del pecoso, comenzó con un empate en Barranquilla y finalizó con una victoria en el Palogrande de Manizales, partido tras partido el equipo mostraba la disciplina y la garra que sólo un verdadero equipo profesional muestra.

En esos cuadrangulares, el Plazas Alcid no vió nunca una asistencia inferior a los 18 mil espectadores, cifras jamás antes vista y que incluso producían envidia en otros equipos del rentado nacional.

Rescato el 3-3 con Santa Fé, un emocionante toma  y dame que a la postre nos terminó perjudicando ya que fue ese empate el que nos alejó de estar en la final, una final que fue nuestra por diez minutos de no haber sido por que se dependía de otro resultado.

Ese fue el mejor Huila de la Historia en mi concepto, más equipo incluso que los dos previos que sí alcanzaron a llegar a las finales. Pero como no se vive de la suposición, esa estrella permanecerá para siempre fuera de nuestro alcance.

De allí, todo se convirtió en un borroso recuerdo del pasado, lo que quedaba de ese maravilloso equipo alcanzó para soñar una última vez, con el Huila del profesor Santa, esta vez jugando de locales en Armenia. El Tolima nos acabó la ilusión en los cuadrangulares del primer semestre de 2015, y ahora sí, la historia empezó a tomar rumbos trágicos.

Si la afición se ha desvinculado lentamente del equipo, las directivas hace rato que están en otro cuento, y es apenas lógico. Como empresa privada, los intereses de los socios prevalecen sobre el sentimiento y el apego que una afición tenga por un escudo y unos colores.

En el 2018, Huila empieza como candidato número 1 para descender, un equipo huérfano, errante, que en cualquier momento puede desaparecer si así lo definen sus Directivas.

Sólo queda esperar si algún día, los veremos volver, si tendremos la fortuna de alentarlos al  salir del túnel inflable de un Plazas Alcid moderno y  atiborrado de camisetas Amarillas.  Se vale creer.

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