martes, 12 de noviembre de 2019
Regional/ Creado el: 2019-07-07 10:19 - Última actualización: 2019-07-27 05:58

“Para el Huila ha sido muy productivo el acuerdo final de paz”

Eduardo Aníbal Londoño, coordinador de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización en el Huila, dialogó con DIARIO DEL HUILA sobre los principales resultados de los tres procesos que trabajan: reintegración, Justicia y Paz y Reincorporación.

Eduardo Aníbal Londoño, coordinador de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización en el Huila.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 07 de 2019

Fausto Manrique
Diario del Huila, Neiva

¿Hace cuánto llegó usted al departamento a trabajar con la Agencia para la Reincorporación y la Normalización?

La Agencia para la Reincorporación tiene una experiencia de 16 años en trabajos de construcción de paz. En lo personal, llevo liderando el proceso en Huila hace 2 años y medio. Estoy coordinando este grupo territorial. Vengo del Eje Cafetero, de trabajar en Caldas, Quindío y Risaralda en temas de construcción de paz.

¿En el Eje Cafetero tenía la misma función o estaba en otras labores?

En el Eje Cafetero trabajé en el área jurídica, como profesional del derecho. Trabajábamos temas relacionados con la reintegración. Teniendo en cuenta que durante los años que estuve en esa zona no se había suscrito el acuerdo de paz, estaban en negociaciones el Gobierno y las FARC con el acompañamiento de los países garantes, sin embargo, cuando termina el proceso tengo el honor de venir a trabajar al Huila a conocer toda la cultura y toda su historia.

Son zonas diferentes. Ahora, acá vemos una tendencia muy marcada con las personas que están en el proceso de reincorporación de FARC. Es un número muy importante de personas que está en el departamento desarrollando procesos muy interesantes.



En el departamento, los exguerrilleros han conformado grupos asociativos para producir tilapia.

Huila fue uno de los departamentos más afectados por el conflicto, ¿qué ha aprendido de la región cómo va el proceso de reincorporación?

El Huila fue un departamento afectado por el conflicto armado que vivió el país. Hoy vemos cómo la población que está en reincorporación se encuentra en los mismos territorios donde anteriormente tenían presencia como grupos subversivos pero en esta oportunidad con unos roles totalmente diferentes. En este momento están adelantando procesos comunitarios, con diferentes formas asociativas, adelantando su formación académica, formación para el trabajo y vemos también a las comunidades receptoras que están también apoyando la reincorporación.

Sabemos que aún hay falencias en el marco de toda la implementación del acuerdo de paz porque tomará muchos años pero vemos de manera positiva lo que está pasando en el departamento del Huila donde se está avanzando de acuerdo con lo que fue negociado y donde hay un claro cese de muerte, de los actos que se daban anteriormente cuando se estaba en el conflicto.

Vemos que para el Huila ha sido muy productivo que se haya llegado al acuerdo final de paz, que haya sido suscrito por las partes.

Antes de la firma del Acuerdo de Paz también había desmovilizaciones, individuales y colectivas, ¿qué grupos manejan ustedes y cuáles son las cifras?

Nosotros manejamos varios planes con el fin de hacer seguimiento a todos los indicadores que tenemos. Manejamos tres procesos: reintegración especial de Justicia y Paz (personas que estaban en Justicia y Paz y estuvieron privados de la libertad durante ocho años), la reintegración (los desmovilizados antes del acuerdo de paz) y la reincorporación de los excombatientes fruto del acuerdo de paz.

En cada uno de esos procesos tenemos metas. Por ejemplo, queremos tener más de 100 personas que estén adelantando su formación académica, más de 130 en formación para el trabajo, 100 proyectos productivos individuales desembolsados para este año de los cuales ya hemos formulado y remitido a la entidad competente del nivel central de la ADR 69 planes, unas 70 personas que estén beneficiadas de proyectos productivos de orden colectivo, queremos tener 138 personas que estén empleadas y unas 20 personas que puedan estar en un proceso serio de ahorro programado para adquisición de vivienda, queremos terminar de desarrollar procesos comunitarios (en Algeciras, Gigante y Pitalito), seguir acompañando entornos protectores para los niños como lo que estamos haciendo en La Plata con la iniciativa “Mambrú no va a la guerra” y en Pitalito, con actores estratégicos en el área de corresponsabilidad y tener cerca de 30 entidades que estén trabajando de la mano con nosotros en reincorporación y reintegración.

¿Cómo van en reintegración?

Vamos a empezar cronológicamente. En el proceso de reintegración, es decir, las personas que dejaron las armas antes de la firma del proceso de paz (de manera individual o colectiva), tenemos una población culminada, que terminó exitosamente la ruta de 609 personas; activos, 247 personas. Este es un proceso que no queremos que se tome como asistencialista, sino que tiene un inicio y un final.

Por esta razón la ruta de la reintegración dura cerca de 6,5 años y en este momento son más de 600 personas las que ya culminaron. De los que están activos en esta ruta 77 están en Neiva, en Garzón hay 27, en Pitalito 23 y en Acevedo 11 que son acompañadas de manera activa, que han empezado trabajos asociativos en piscicultura que ya están cosechando tilapia y otras variedades (Asopiempre). En Neiva estamos trabajando procesos de reintegración comunitaria en la Comuna 10, también en Pitalito, La Plata y Gigante.

Hablando de los procesos educativos, en esta ruta tenemos 117 personas que se han graduado como bachilleres y hay 141 que están adelantando formación para el trabajo.



Cifras a abril de 2019

Otro de los grupos que ustedes apoyan es el de Justicia y Paz pero a la vez es el más reducido, ¿por qué?

En justicia y paz hay seis personas. El Huila no es una zona muy receptora de aquellos que están en proceso de reintegración especial o en Ley 975 de 2005 (Ley de Justicia y Paz). Con ellos se vienen adelantando labores académicas para el trabajo y desarrollando sus actividades productivas.

Los exguerrilleros que están en el grupo de Reincorporación son resultado del Acuerdo de Paz, ¿cómo están trabajando con ellos?

Finalmente en los temas de reincorporación, que es lo relacionado con el Acuerdo de Paz, se tienen en el Huila 487 personas, 80 mujeres, 407 hombres. Hay cuatro formas asociativas en el departamento, personas que se han unido, que han realizado los cursos de economía solidaria, que han estado trabajando con la ARN, Asocooph, SENA, que se han formado.

Una de esas asociaciones es Coagropaz, otra es Asopropaz, una cooperativa multiactiva ubicada en Íquira y la Cooperativa Multiactiva Agroindustrial ubicada en Algeciras.

¿Qué trabajo están llevando a cabo en reincorporación comunitaria o grupal?

En logros en reincorporación comunitaria están la Asociación Social Paz y Esperanza (Algeciras), una escuela en Algeciras, se está haciendo desminado humanitario en Algeciras, prevención al reclutamiento en varios municipios y todo esto se lleva a cabo con el apoyo de la población en proceso de reincorporación.

En Huila hay dos zonas de reincorporación grupal: una está ubicada en Íquira con 11 personas y otra en Algeciras con 67. Los municipios en donde hay más densidad de población en este proceso (reincorporación) son Neiva (158 personas), Pitalito (56), Baraya (27), Campoalegre (21), Garzón (21), San Agustín (15), La Plata (16). ¿Esto qué nos muestra? Que las personas están adelantando el proceso, que tienen adherencia con la reincorporación, que se encuentran en la legalidad, que están estudiando o trabajando y que le están demostrando al departamento y a Colombia que una oportunidad lo cambia todo y que están comprometidos con este proceso.

Si bien es cierto fue difícil la suscripción del Acuerdo de Paz, es mucho más difícil y requerirá más años el proceso de implementación. Nosotros como ARN estamos encargados sólo de una parte, la relacionada con el punto 3 del Acuerdo (Fin del Conflicto).

¿Es difícil para los exguerrilleros que han emprendido procesos productivos hacer parte del mercado, de la economía regional o nacional?

Iniciando el caso de la piscicultura, por ejemplo, se ponía de presente que eran personas en proceso de reintegración y ahí logramos un poco de cooperación internacional con el fin de obtener recursos para ellos. En las muestras que hacíamos expresábamos que eran personas que se estaban reincorporando.

Sin embargo, en este momento ellos están dentro del mercado, están trabajando y comercializando como cualquier empresa, dentro de las reglas del mercado.

Nosotros hemos entendido que ellos son población vulnerable en seguridad, en conseguir empleo, no tienen historial financiero ni crediticio. Eso a veces nos genera prevención y estigmatización, por eso estamos trabajando para que la comunidad les dé una segunda oportunidad y que vean que son personas que hacen un buen trabajo.

¿Existen para ellos estas segundas oportunidades?

A medida que el ciudadano, que el empresario se dan la oportunidad de conocer este proceso entienden más y tienen una visión diferente. Hemos tenido muy bonitas experiencias de empresarios que antes no estaban interesados en dar oportunidades laborales pero luego de conocer el proceso deciden apoyarlos y luego nos piden más personal.

En Pitalito estamos desarrollando un proceso de formación en cafés especiales y queremos hacer lo mismo en Neiva: que reciban capacitación a la medida y enfocada en las necesidades del mercado. Son procesos muy productivos y beneficiosos.

¿Pero, en el caso del Huila, los empresarios apoyan el proceso o están prevenidos?

Es una oportunidad de mejora muy grande que tenemos. Sí es necesario que el empresario dé más oportunidades, que apoyen más los procesos que se están llevando a cabo, que conozcan, que abran las puertas de sus empresas, que apoyen las cooperativas que se están formando para poder dinamizar el mercado y que quienes están en proceso de reincorporación puedan trabajar o vender sus productos.

Nosotros protegemos la identidad de las personas. Cuando nos solicitan, vamos y hacemos las presentaciones y socializamos nuestra política.

No sólo los empresarios tienen una buena oportunidad de apoyar este proceso y esta implementación del Acuerdo de Paz sino muchas entidades públicas, territoriales, es necesario que la academia abra las puertas, que otorguen becas para que las personas puedan estudiar.

¿Qué experiencias, buenas o malas, han escuchado de los excombatientes que han salido del conflicto y están en los diferentes procesos que maneja la ARN?

Durante los meses de diciembre y enero se realizó la aplicación del registro nacional de reincorporación para escuchar las voces, mediante instrumentos sistematizados, para saber cómo estaban tomando este proceso. Más del 75 % de las personas en reincorporación tiene una visión positiva de la implementación del Acuerdo de Paz; la mayoría de las personas está interesada en adelantar su proceso en proyectos del campo porque tienen origen rural y quieren desarrollar procesos en los mismos territorios; encontramos que quieren no solamente crecer y tener éxito ellos sino beneficiar a la población con la cual se relacionan; tienen el deseo de terminar su formación básica y para el trabajo, técnicos, complementarios y en algunos casos, profesionales.

¿Huila ha crecido en protagonismo en estos procesos de reincorporación?

En el Huila hemos visto que se ha incrementado la población. Hemos pasado de ser un departamento que no tenía zonas veredales transitorias ni espacios territoriales de capacitación a tener un crecimiento hasta estar a la fecha en casi 500 personas. Esto obligó a la Agencia a crecer a la par con el incremento de la población. No tenemos cifras de personas que hayan abandonado este proceso. Ellos vienen, se les atiende, les hacemos seguimiento y a la fecha nadie nos ha presentado renuncia en el Huila.

¿De qué manera ustedes saben que una persona que llega a sus oficinas es realmente un guerrillero o miliciano que se acogió al Acuerdo de Paz?

En Colombia hay dos tipos de desmovilización: la individual y la colectiva. Nosotros en la Agencia sólo podemos recibir e ingresan las personas que están certificadas como desmovilizados individuales o colectivos. La certificación de desmovilización individual la da el Ministerio de Defensa, el Grupo de Atención Humanitaria al Desmovilizado les entrega un código y un documento, ellos llegan acá con esos documentos y nosotros verificamos.

La desmovilización colectiva se da por acuerdos o negociaciones de paz. La oficina del alto comisionado para la paz es la que saca los listados y mediante resoluciones brinda las acreditaciones. Cuando vemos que las personas están en los listados, pueden ingresar.

Nosotros no acreditamos a nadie como desmovilizado, aquí sólo pueden entrar personas o grupos que han sido acreditados por las entidades que mencioné.

Usted mencionaba que la implementación del acuerdo es aún más compleja, ¿qué les falta por hacer con los grupos que manejan?

Falta mucho camino por recorrer. Se ha avanzado de acuerdo a lo planeado. Las primeras fases del proceso eran de estabilización, de generación de confianza entre las diferentes partes que estamos co-construyendo esta ruta de reincorporación. Al principio el desafío fue la bancarización, que tuvieran seguridad social, que recibieran la asignación única que se entregó ($2’000.000), que se les pudiera entregar la renta básica (90 % del salario mínimo).

La renta básica termina este año en agosto para la mayoría. Estamos enfocados en la productividad, apoyarlos con los planes de negocios, proyectos productivos individuales, colectivos, acceso a vivienda y proyectos apalancados con cooperación. El próximo año estaremos haciendo asistencia técnica a los planes de negocios, incluirlos en el encadenamiento productivo, dentro del mercado. El proceso que continúa todavía se demora algunos años y aprovechamos este espacio para que otras entidades se puedan sumar.

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