Por Adwar Casallas

Ing. Petróleos/Esp/MBA Cand.

[email protected]

Hace cinco años, 195 gobiernos firmaron el Acuerdo de París, donde los firmantes se comprometieron a mantener el calentamiento global por debajo de los 2 °C, el límite de seguridad científicamente aconsejado, con el objetivo de no superar los 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales. Aunque, Colombia sólo representa el 0,46% de las emisiones globales, esta es y será una política de estado para quien llegue a la Casa de Nariño el 7 de agosto del próximo año.

 

Hoy en día en Colombia, aproximadamente un 78% de la energía consumida proviene de fuentes fósiles, mientras que el 22% restante proviene de fuentes renovables. Con lo que respecta a esta última, durante el 2020 se radicaron varios proyectos para estas iniciativas ante la UPME con el fin de acceder a los incentivos otorgados por el gobierno Duque de los cuales 183 correspondían a proyectos de energía solar, 3 a pequeñas centrales hidroeléctricas, 7 de iniciativas con biomasa y uno de energía eólica.

Pero desde el Acuerdo de Parìs, sumado a lo anterior, han sido presentados 947 proyectos en total, de los cuales el 91% han sido para implementar soluciones de energía solar fotovoltaica; 34, para pequeñas centrales hidroeléctricas; 32 para biomasa, y uno de energía eólica. (Fuente: Unidad de Planeación Minero Energética UPME).

 

Las energías renovables menos exploradas en Colombia pero de mayor proyección en el mundo son: la geotermia, donde el Servicio Geológico Colombiano está actualmente trabajando en el desarrollo de la información de la exploración y la explotación para la generación de este recurso en zonas volcánicas; el otro recurso renovable es el hidrógeno, que con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Ministerio de Minas y Energía está avanzando en la estructuración de una hoja de ruta para el hidrógeno verde, que se espera tener lista en el primer trimestre de este año; y por último la energìa eólica, cuya compañía Ørsted, con sede en Dinamarca, radicó el año pasado ante la UPME un proyecto para desarrollar energía eólica offshore en aguas someras de la Guajira aprovechando el alto nivel de velocidad en los vientos de esta zona.

Realmente las expectativas para este año son grandes pero sin duda quien deberá implementarlas será el nuevo gobierno a partir del año 2022, no sólo por el cumplimiento del Acuerdo de París sino por la capacidad excepcional que puede aportar Colombia en materia de energias renovables.