viernes, 23 de agosto de 2019
Neiva/ Creado el: 2019-08-08 03:14 - Última actualización: 2019-08-08 03:16

53 años cargados de historia

Retomamos un texto histórico para evocar como fueron los inicios de DIARIO DEL HUILA, medio en el cual ha trascendido la historia política, social, cultural y económica de la región surcolombiana.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 08 de 2019

La idea de crear un periódico revoloteó por la cabeza de Max Duque Gómez,  quizá  varios años antes de 1966, cuando finalmente pudo cristalizar su sueño.

En esa tarea lo secundó su hijo Max Duque Palma, quien finalmente lo acompañó cuando se decidió desempolvar una vieja maquinaria que yacía tirada en algún lugar de lo que se conoce como Hostería Matamundo.

Diario del Huila, es el producto de un deseo vehemente de Max Duque Gómez de comunicarse con su pueblo. Ya había sido parlamentario, un sobresaliente médico, se había trasladado a Matamundo, donde además de tener su vivienda había fundado la Clínica Santa Isabel y allí había montado unos equipos de rayos equis que fueron de los primeros en llegar al departamento”, afirma Camilo Francisco  Salas, presidente  de  la Academia de Historia del Huila.

Deseo concedido

Sin embargo,  crear un periódico era  más que un deseo para Max Duque Gómez y es entonces cuando se lanza a la aventura de cristalizarlo en 1966 en Matamundo.

Fue justo el 8 de agosto de ese año, cuando se comenzó a escribir  una parte importante de la historia  del  Huila con la puesta en marcha  del primer diario del sur colombiano. Constaba de 32  páginas.

En varias de ellas se realza la posesión del día anterior, como presidente de la República de Carlos Lleras Restrepo.

Pero también se hacía alusión a la visita del anterior mandatario, Guillermo León Valencia a la ciudad de  Neiva, días antes, tarea en la que participó activamente el primer jefe de Redacción de DIARIO  DEL  HUILA, Alfonso Camacho Leyva.

“Ese hecho impactó nuestro medio porque veníamos sosteniendo una cantidad de periódicos esporádicos, algunos quincenarios,  semanarios y mensuales, todos con vidas efímeras, siempre enfocados con ese matiz político partidista porque hay que tener en cuenta que  eran  contestatarios a las acciones político partidistas  a  los dos tradicionales el Conservador y el Liberal”, sostiene Salas.

Pero según el historiador, aunque en el Huila, los jesuitas no le dieron mucha importancia a la parte cultural  sino  al  campo y a la conformación de hatos ganaderos, sí hubo quienes tenían ciertos talentos, se atrevían a sacar medios de comunicación, como sucedió con  Max  Duque Gómez.

Los primeros días

Veinte años después, Camacho  Leyva, primer jefe de Redacción de DIARIO DEL HUILA, le contaría a Delimiro Moreno, uno de sus sucesores, algunos detalles de la preparación de  la  primera  edición del periódico.

Cuenta que les tomó cerca de 80 horas  durante las cuales no hubo tiempo para dormir.

Un mecánico fue el encargado única y  exclusivamente para montar la maquinaria, así como un linotopista y un cajista.

“El doctor Max Duque Gómez, cuando salió finalmente de la prensa el primer ejemplar, lo cogió devotamente, se lo entregó a su hijo Max ‘chico’, diciéndole: “Hijo, te entrego con este primer ejemplar de nuestro diario tu futuro”. Y luego con un gesto que nunca olvidaré, me abrazó, me estampó un beso en la frente y  exclamó: “Alfonso esta es tu obra. Muchas gracias, por nosotros y por el Huila”.

Incluso  Camacho Leyva dijo que fue tanto el trabajo y el cansancio que éste produjo que, el director le propuso que al día siguiente no sacaran periódico.

Sin embargo, no  aceptó la propuesta y le dijo: “No doctor. Este es un diario y será un diario mientras yo trabaje  en él”.

Y lo cumplió, pues según Delimiro Moreno, pese a la vida bohemia de Camacho Leyva, esa nunca fue disculpa para que el periódico no  saliera jamás.

Según Moreno, Camacho Leyva nunca olvidó que durante un año como jefe de Redacción de DIARIO DEL HUILA, se registró la actividad diaria de Neiva y el departamento e  incluso se adelantaron campañas cívicas como la defensa de los usuarios del servicio de Empresas  Públicas.

Desde otra óptica

El historiados Camilo Francisco Salas por su par- te, habla de esos primeros días del periódico basándose en comentarios de los jefes  de redacción.

Por ejemplo, la planta de empleados no era muy grande, muchos de los cuales trabajaban más por el amor a la cultura que por el pago.

“Eran personas vinculadas más por las actividades del cuartilleo producido en los medios de difusión radial, los libretos diarios de los radioperiódicos regionales que llegaban a DIARIO DEL HUILA, como fuentes de redacción”, asegura Leo Cabrera, miembro de la Academia  de Historia.

Posteriormente, comenzaron a llegar editorialistas o  colaboradores  de opinión entre ellos, destacados políticos.  Pero  la  sala  de redacción, nunca estuvo muy llena y contaba con la presencia del jefe y los trabajadores de taller que laboraban con la técnica al calor con máquina de linotipo y la estereotipia.

“Había muchos más técnicos. El personal estaba constituido por seis o siete personas que manejaban las peligrosas operaciones del manejo de la aleación  de plomo. Pero Alfonso Camacho Leyva le tocó una labor muy dura al periódico con recursos humanos medidos”,  recuerda Cabrera.

La labor

En esa época, DIARIO DEL HUILA era en tamaño tabloide y existía la cámara de elaborar fotos con  base en tramas que ocupaban una buena parte de Matamundo.

Las jornadas de trabajo eran muy largas debido a que el periódico se comenzaba  a  trabajar,  desde el punto de vista técnico, durante casi toda la mañana y luego había que someterlo a  un ‘sacapruebas’, pequeñas prensas en las que se podía ver cada uno de los artículos para comprobar que  todo  estaba bien.

La labor con las prensas que hacían los armadores podía tardar hasta la madrugada del día siguiente. Pero en un principio no hubo continuidad y pasaban algunas semanas sin que se publicara  un periódico.

“Alfonso Camacho me contaba  que,  en  ocasiones, faltaban materiales, había problemas de fluido eléctrico, a lo que se le agrega falta de personal especializado”,  sostiene Salas.

Y de eso da fe Delimiro Moreno, quien llegó como jefe de Redacción del periódico en 1974 y se quedó hasta  1979, la  primera vez.

“En ocasiones, el periódico no salía en meses. Por ejemplo, en San Pedro no salía, ni tampoco los  fines de año. En esa época la gente se iba de vacaciones colectivas porque no había la costumbre de leer periódico y tuvo que pasar un tiempo para que esa situación cambiara”,  añade Moreno.

En  ese  sentido, sostiene que fue hasta que él, en compañía de Olga Duque y otros personajes del Huila, tomaron en arriendo el periódico, cuando se le dio sentido de empresa.

“Hubo que convencer  a la gente de que estaba en una empresa  periodística y que había que trabajar”, recuerda.

Pero independientemente de las fallas iniciales, para  el  historiador  es in negable que DIARIO DEL HUILA abrió un camino, trazó un derrotero en el departamento y eso se conserva, pues se ha mantenido la puerta abierta a todos los pensamientos políticos. 

Espacio para la cultura

Pero, adicionalmente, para Leo Cabrera, le periódico siempre  dio  cabida a los artistas regionales porque la ilustración se realizaba  mediante  dibujos a la pluma por la cámara de fotograbado.

De hecho, sostiene que la primera tira cómica autóctona se dio en DIARIO DEL HUILA, con el caricaturista girardoteño Fabio Santos, el primero que habló de política en caricaturas  en el sur del  país.

Cabrera dirigió Culturalia, un órgano de la cultura en la década de los 80, lo que, a su juicio, representó la  llegada  del  diseño con temporáneo del periodismo del Huila, a tal punto que para muchos era más moderno  que  el mismo   periódico.

“Ese fue uno de los impulsos que llevó al nuevo diseño de DIARIO DEL HUILA, el hecho de que los artistas que trabajaban conmigo, haciendo la ilustración de Culturalia, lucharon mucho para llegar a ese punto.

Sin embargo, para Camilo  Francisco  Salas, DIARIO DEL HUILA colaboró con el mejoramiento de las costumbres  políticas  regionales y consolidó el ideario sobre  la  identidad departamental que se ha ido asegurando y se está haciendo cada vez más profundo con la huilensidad.

 “Pienso que si no hubiera existido DIARIO  DEL  HUILA, el departamento no hubiera podido haber generado los niveles de progreso como los que está alcanzando en la actualidad porque los que habían eran medios radiales que no dejaban  registros permanentes de cuanto había sucedido”,  asegura Salas.