domingo, 25 de agosto de 2019
Enfoque/ Creado el: 2019-08-05 10:04

Los hermanos Valencia dejaron la Biblia por el crimen

¿Qué debe suceder en la vida de un joven para que abandone los principios cristianos que aprendió en su hogar y los cambie por el asesinato, el hurto y la extorsión? Salomón, Michael y Kevin se criaron en una familia muy humilde que vivía en los barrios surorientales de Neiva, crecieron asistiendo a la Iglesia y aprendiendo valores. Sin embargo, hoy todos han pasado por la cárcel.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 05 de 2019

 

Salomón Valencia (júnior) fue capturado en agosto de 2013, meses después de haber abandonado un artefacto explosivo que terminó explotando en un vehículo recolector de basura en el barrio Las Acacias, suroriente de Neiva.

El día de la explosión, cuatro personas quedaron heridas. En ese entonces, Valencia Astudillo tenía tan sólo 25 años. Según las autoridades, el petardo explotó cuando un recolector de basura de la empresa Ciudad Limpia lo descargó en el compactador del vehículo.

En declaraciones a los medios de comunicación, el entonces coronel Miguel Moncaleano Gómez, comandante de la Policía Metropolitana de Neiva, afirmó que el capturado había sido identificado como el que llevó el artefacto y lo ubicó.

También se le comprometió en el asalto a una compraventa en el centro de Neiva a comienzos de ese mismo año. Moncaleano sostuvo en ese momento que Valencia era el cabecilla de una banda que sembraba el terror en el barrio Los Alpes (suroriente de la ciudad).

Desde el día de su captura no ha salido de la cárcel del Distrito Judicial de Neiva, ubicada en Rivera (Huila).

Los pasos de Michael

Luego de investigaciones y trabajo de inteligencia por parte de la Policía Nacional, con el apoyo de la Fiscalía 41 especializada, fue capturado Michael Valencia (hermano de Salomón) en junio de 2015. Tenía 25 años, los mismos de su hermano cuando empezó su estadía tras las rejas.

Lo acusaban de tener vínculos con las milicias de las FARC y debió responder ante la justicia por los delitos de terrorismo, rebelión, extorsión, concierto para delinquir con fines terroristas y tráfico de armas de uso privativo de las Fuerzas Armadas.

Michael también fue capturado en Los Alpes. Según publicó DIARIO DEL HUILA en 2015, la acción policial se desarrolló en una operación simultánea en la que también fue aprehendido en Soacha (Cundinamarca) Humberto Narváez Bolaños, alias El Tío, de 37 años; y Héctor Rivera Agudelo, alias Morocho, de 20 años.

“Los tres presentan un perfil delincuencial amplio y son señalados de ser los autores intelectuales y materiales de ocho de los atentados contra propietaria de negocios en Neiva, víctimas de la extorsión el año inmediatamente anterior”, añadió el periódico.

Alías El Tío fue capturado en Soacha, hasta donde fue rastreado por unidades de la Seccional de Investigación Criminal de Neiva para materializar la orden judicial. Mientras tanto, la captura de alias Morocho se dio en el barrio Timanco.

“Según información oficial, alias El Tío era el cabecilla principal de las milicias de las FARC y el encargado del reclutamiento de integrantes de bandas delincuenciales y de ordenar la ejecución de atentados terroristas contra el sector comercio de la ciudad de Neiva, en retaliación al no pago de exigencias extorsivas. Recibió órdenes directas de alias Fabián, jefe de Finanzas de la segunda columna Ayíber González de la columna móvil Teófilo Forero”, indicó DIARIO DEL HUILA.

Y añadió que los capturados fueron puestos a disposición de las autoridades solicitantes quienes los cobijaron con medida de aseguramiento intramural. Todos respondieron ante la justicia por los delitos de terrorismo, rebelión, extorsión, concierto para delinquir con fines terroristas y tráfico de armas de uso privativo de las Fuerzas Armadas. Michael fue condenado a 66 meses de prisión.

Kevin, el menor

El turno esta semana fue para Kevin Valencia, el menor de los siete hermanos (tres hombres y cuatro mujeres) de la familia Valencia Astudillo. En un espectacular operativo en Cuarto Centenario (sur de Neiva) fue capturado en la madrugada del jueves 1 de agosto.

Según informó la Novena Brigada del Ejército, fue una operación de control territorial que contó con el apoyo del Batallón de Inteligencia Militar N° 5, el Gaula Militar Huila, personal del CTI de la Fiscalía y el acompañamiento de efectivos de la Policía.

Estas instituciones acusan a Kevin de ser el cabecilla de una red sicarial, perteneciente al grupo delincuencial organizado, GDO Los Caqueteños.

Valencia Astudillo tiene en la actualidad 19 años de edad y las autoridades afirmaron que es oriundo de Campoalegre pero la verdad es que nació en Neiva. Tenía orden de captura emitida por la Fiscalía 11 de la Unidad Especializada, por los delitos de porte ilegal de armas de fuego y de homicidio agravado.

Cuando todavía era un menor de edad, al parecer fue el responsable del homicidio de Arnulfo Pinzón, hijo de la líder de la Mesa Departamental de Víctimas, Derly Pastrana Yara. Eso fue el 27 de febrero de 2017. Los hechos se registraron en el barrio Centenario de la ciudad de Neiva.

Luego de estar un tiempo en un centro especializado para adolescentes, Kevin se fugó y según las autoridades, el 5 de julio de este año, asesinó a Héctor Rivera, conocido como Morocho.

Las autoridades también identificaron al Morocho como líder social del partido político, FARC. Sin embargo, no era más que un integrante de la Columna Móvil Teófilo Forero de la guerrilla que en 2014 lanzó una granada contra una venta de motocicletas porque su propietario no pagaba la denominada “vacuna”. Fue condenado a 11 años de cárcel.

De acuerdo con el comunicado emitido por la Novena Brigada, el prontuario de Kevin incluye que era el encargado de amenazas a ciudadanos de la Comuna Ocho, hacía inteligencia delictiva a líderes sociales con el fin de ejercer presión y siendo el cabecilla de la red sicarial, tenía la misión de realizar actividades delictivas para lograr el transporte de grandes cargamentos de estupefacientes, principal actividad del Grupo Delincuencial Organizado Los Caqueteños.

“La captura, se registró en un conjunto residencial de la ciudad de Neiva, cuando personal del Gaula Militar Huila y del CTI Bogotá, con previa orden, realizaron el allanamiento del inmueble. El hombre en su intento por huir de las autoridades, se escondió dentro un pequeño depósito del apartamento, sin embargo, tras una inspección rigurosa fue capturado y dados a conocer sus derechos”, indicó el Ejército.

Los Tapa

En realidad, Tapa no es un alias, es el nombre afectivo como conocen a Salomón Valencia (júnior) en su familia desde que era un niño que vivía en los barrios surorientales de Neiva. Es el hermano mayor de la familia y casi desde que nació sus padres lo llevaron a una iglesia cristiana y le enseñaron las vías del Señor. Sin embargo, cuando llegó a la mayoría de edad, tomó otro rumbo.

En uno de los enfrentamientos que con frecuencia se daban en esa zona de la ciudad casi pierde la vida. Fue en agosto de 2012, un año antes de su captura, que una bala lo hirió en un pulmón y las autoridades y los medios de comunicación lo dieron por muerto.

Tenía 22 años y ya había empezado su historial delictivo. La balacera se dio entre dos pandillas de los barrios Panorama y Buenos Aires por el control de territorio. Los jóvenes portaban armas de fuego y cuchillos.

Salomón quedó malherido con otra decena de muchachos más. Una de las pandillas, denominada ‘La 35’, emprendió un ataque con armas de fuego contra los integrantes de la banda del barrio Panorama.

En su momento se llegó a decir que Salomón había llegado al Hospital Universitario a eso de las 6:00 de la tarde con la herida en el pulmón y que luego de varios minutos de reanimación había fallecido. Sin embargo, el Dios en el que alguna vez creyó le había preservado la vida.

Michael es el siguiente hermano. Más callado y reflexivo. También participaba de las actividades religiosas de la familia. Pero en últimas decidió seguir el camino de su hermano y fue a dar a la cárcel durante varios meses.

Kevin, que es el menor de todos los siete hermanos, fue el protagonista de la noticia judicial de la semana. Su decisión de apostarle al crimen se dio desde que era un menor de edad. A los 17 años ya había sido acusado de asesinato y este año, en julio, se dice que acabó con la vida de alias Morocho (Héctor Rivera), el mismo que había sido capturado con su hermano Michael en 2015 y condenado por lanzar una granada contra una comercializadora de motocicletas.

Ojalá en un futuro no muy lejano la vida les permita retomar el camino como lo hizo el hijo pródigo en la conocida parábola que narró el Salvador en el Nuevo Testamento.