viernes, 20 de septiembre de 2019
Economía/ Creado el: 2019-09-09 10:14

Una experiencia de aromas y sabores

Tello, está a media hora de Neiva, por la vía que conduce a Baraya y Colombia Huila. En el trayecto se pueden diferenciar dos paisajes que obedecen a regiones muy diferentes, al occidente, el extenso valle seco con algunos cultivos de arroz y al oriente la verdosa cordillera oriental.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 09 de 2019

 

Cuando en el Huila escuchamos hablar de cafés especiales, inmediatamente se nos viene a la mente  municipios como: Pitalito, Garzón, San Agustín, Gigante o La Plata, ubicados en el centro-sur del departamento, que por tradición son los más destacados a nivel nacional por sus buenas prácticas y producción.  Por eso, cuando escuché que en el municipio de Tello se realizaría la primera Feria de Café Especial de la zona norte del Huila, decidí viajar y conocer algunas de estas experiencias emprendedoras.  Debo aclarar que mi atracción hacia este grano, obedece más a una experiencia de placer, lo que me genera su sabor, su aroma, su textura, pero carezco de todo conocimiento técnico y profesional al respecto.

Feria

Este municipio está a media hora de Neiva, por la vía que conduce a Baraya y Colombia Huila.  En el trayecto se pueden diferenciar dos paisajes que obedecen a regiones muy diferentes, al occidente, el extenso valle seco con algunos cultivos de arroz y al oriente la verdosa cordillera oriental.  Llegué al parque principal adornado con diversos árboles de un follaje denso que permiten resguardarse del inclemente sol, que ese día nos regalaba una temperatura cercana a los 35 grados centígrados,  estacioné mi motocicleta y rápidamente ingrese al recinto donde se llevaba a cabo la feria.

El Centro de Integración Ciudadana, lugar donde se realizó el evento, es amplio y fresco, construido recientemente para este tipo de actividades, ese día albergaba a más 300 personas entre cafeteros, empresarios, organizadores y público en general.  Mientras los patrocinadores rifaban algunas herramientas básicas e indispensables para los caficultores, decidí caminar por los stands dispuestos en el sitio.  Motivado por el aroma gratificante que percibía, llegué a un mostrador dispuesto por el SENA, donde un aprendiz de barismo preparaba un exquisito café, observé en silencio la habilidad del joven en la manipulación de cada uno de los elementos dispuestos para la preparación, luego de unos minutos me invitó a saborear un café excelso arábigo. 

Su nombre era Luis Manuel y me indicó que el fruto era cultivado en el municipio de Algeciras a más de 1.800 metros sobre el nivel del mar, en tanto degustaba su acides y aroma, el barista me aclaró, que los cafés especiales eran percibidos y valorados por los consumidores, por algunas características que los diferencia de los convencionales y que su elaboración requería de un cuidado en la selección de los granos y de los cultivos.  Además, me explicó que entre más altura tenga el cultivo sobre el nivel del mar, el grano tendrá más acidez y mejor aroma, y finalizó su exposición, diciéndome orgulloso que el departamento del Huila, actualmente es el mayor productor en Colombia.

Terminé mi exquisita bebida y me despedí de Luis, en ese momento los patrocinadores invitaron a los asistentes para que participaran de un bingo cafetero, poco a poco fueron ocupando las sillas dispuestas en el recinto.  Mientras continué recorriendo el lugar para conocer los proyectos de los caficultores de esta zona.

Historias cafeteras

En el trayecto me encontré con Dubert Borrero, un caficultor emprendedor de la vereda Los Planes, finca Alto Bonito, ubicada a 1.700 metros sobre el nivel del mar, quien exhibía su marca “Café Tello”, con presentación en pergamino, tostado y molido. “El café que produzco es balanceado, que no es ni muy fuerte, ni muy suave, con una acides cítrica, acaramelado dulce”, me explicó.  El producto es vendido a tiendas de Neiva, Bogotá, Medellín, Desierto de la Tatacoa y al departamento de la Guajira.  Y aunque no están exportando, muchos turistas extranjeros, lo compran y lo llevan a sus países de origen.  Adicionalmente, Dubert está iniciando con la promoción del agroturismo, un proyecto que busca que los viajeros conozcan la zona norte del Huila, especialmente de esta localidad, donde podrán disfrutar de hermosos paisajes, fincas tradicionales y toda la cultura cafetera.

Dubert me comentó que no fue fácil iniciar en la caficultura, desde hacía 4 años había empezado sin el apoyo de su familia, quienes temían que esa inversión no fuera segura, pero con el tiempo y gracias a su trabajo constante, logró convencerlos y demostrarles que sí era rentable, desde hace unos meses, ellos hacen parte de este proyecto.  El emprendimiento de este joven es contagioso, por eso estoy seguro que muy pronto su marca y el proyecto de agroturismo, permitirán incrementar el número de visitantes y compradores de Café en este municipio.

Con pequeñas piedras, pedazos de papel y hasta con hojas de las plantas,  los asistentes iban tapando cada una de las casillas del bingo, enunciadas por un animador que con una entonación fuerte, daba a conocer las letras y números de las balotas. Afuera, el sol seguía dominando en el firmamento, mientras los organizadores preparaban una competencia de manejo de guadañas.  Decidí dar un paseo por el parque y caminar debajo de los arboles dando tiempo a que culminaran con la actividad.

Luego de unos minutos de descanso debajo un frondoso almendrón, regresé al evento, una familia cafetera celebraba en la tarima luego de ganar el bingo.  Cerca de una de las entradas estaba Benjamín Narváez,  un caficultor con estudios en barismo, perfilación y catación,  presentaba su producto “Café  Pakanar”, cultivado en la vereda El Cedral, finca la Cabaña a 1.500 metros de altura.  Benjamín me dijo que su café era de la variedad castillo, con características de acaramelado y achocolatado, con una acidez cítrica media alta. “En este proyecto familiar llevamos más de 3 años trabajando duro, no ha sido fácil pero ya estamos viendo los resultados”, señaló.

Este empresario me indicó, que los procesos que realizan son a partir de fermentaciones controladas y que luego de una larga gestión ya cuentan con registro Invima, que les permitirá comercializar y exportar.  Por el momento, solo lo están comercializando con  amigos y en la cafetería “La Cabaña”, localizada a una cuadra de la alcaldía de Tello.

Después de probar el café que produce Benjamín, que resultó muy suave y de gran aroma, empecé a buscar el souvenir adecuado para mi gran amigo Rodrigo Negrete, amante como yo del buen café, así que recorrí de nuevo los stand, buscando la marca adecuada para su gusto, mientras decidía, los participantes fueron saliendo para presenciar el gran concurso de manejo de guadañas.

Pude observar a otros 10 productores que hicieron presencia en la feria, provenientes de los 12 municipios que componen la zona norte del Huila,  con cafés que cumplen con todas las características de calidad para ser comercializados y exportados, de familias campesinas, que con mucho esfuerzo y dedicación trabajan para posicionar al departamento como mayor productor del país.  De allí la importancia de apoyar lo nuestro y comprar café producido en el Huila.

Café ideal

Y es que el verdadero café debe ser puro, de grano, tostado, molido y extractado, preparado de menara que se permita sentir su aroma y saborear su acidez y se debe tomar sin azúcar, porque esta rompe las composiciones naturales del grano. 

Con el souvenir en la mochila regresé a Neiva, sintiendo en el ambiente el agradable aroma dulce y afrutado que se impregnó en el Centro de Integración Ciudadana  y aunque estaba seguro que esos cafecitos de más me desvelarían en la noche, no me importó, porque fue una enriquecedora e inolvidable experiencia.