sábado, 19 de septiembre de 2020
Opinión/ Creado el: 2020-03-25 12:01

A la libertad

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | marzo 25 de 2020

De los bienes mas preciados que tiene un ser humano en la tierra, se encuentran la vida y la salud. De nada sirve estar vivo sino se está sano dirán algunos. Pero es claro que, si nos privan de la libertad, bien podemos dejar de existir.

Innumerables han sido las personas que han luchado por alcanzarla. El mismo Nelson Mandela dijo “No hay camino sencillo hacia la libertad en ninguna parte y muchos de nosotros tendremos que pasar a través del valle de la muerte una y otra vez antes de alcanzar la cima de la montaña de nuestros deseos “.

Los lemas revolucionarios, las guerras de independencia e incluso nuestro escudo nacional y las letras de nuestro himno nos hablan una y otra vez de una sola cosa: Libertad, libertad, libertad.

¿Pero por qué hasta hace poco, este derecho resultaba tan importante, que muchos preferían dar sus vidas por alcanzarlo?

Hasta hace pocas semanas, no había nada mas obvio e intuitivo que andar por la calle, permanecer en un sitio hasta la hora que nos placiera y opinar de lo que nos saliera de adentro.

Hasta ahora, porque con la pandemia que nos aflige por estos días, hemos vuelto a remembrar y añorar  las cosas simples de la vida.

Nadie niega que las medidas de confinamiento por la que estamos pasando sean por nuestro bien, como sucedió con nuestros antepasados primitivos, hemos vuelto a recluirnos en la caverna, presas del miedo ante la  incertidumbre de una naturaleza que aun hoy sigue llena de misterios y poder sobre nosotros.

Esta columna tiene como protagonista la libertad, no para justificar un estado de impotencia e inconformismo ante la prueba que debemos pasar por diecinueve días, sino para que entendamos los sacrificios mucho mayores por los que tuvieron que a travesar generaciones pasadas.

Imagínense ustedes haber vivido en la Europa de la Segunda guerra mundial y estar no 19 días, sino meses recluidos en sus casas, o escondidos en sótanos y áticos, sin poder si quiera respirar, escuchando los bombardeos nocturnos.

O vayamos a la época medieval, cuando las ciudades eran amuralladas, y en tiempos de guerra las puertas se cerraban y la comida escaseaba.

Sin ir muy lejos, pensemos en la guerra de Siria, y como muchas personas se han vista atrapadas en un conflicto que les ha hecho perder los sueños y esperanza.

Este es un mensaje de aliento y fortaleza para lo que vamos a vivir, seguros de que este pequeño sacrificio nos hará mas conscientes y mas agradecidos con eso que damos por hecho, seguro de que una vez respiremos tranquilos por las calles, vamos a saber que estos tiempos incomodos valieron la pena.