La constituyente del 91 que todos los colombianos contribuimos a elegir, determinó que anualmente la Contraloría General de la República determinaba cada año el porcentaje, por medio de la cual, los salarios de los congresistas se incrementaban mensualmente. Este año no fue la excepción. Los salarios deben incrementarse en un 5,12% y dicho reajuste que tradicionalmente el gobierno nacional fija el aumento salarial para todos los servidores públicos, durante el periodo comprendido entre el tercer y sexto mes de cada año. Efectivamente los ingresos de los funcionarios públicos tuvieron su reajuste. Pero, aparece la pandemia de la Covid-19, durante la primera quincena de marzo del presente año.

Por lo tanto, un incremento de $1,7 millones pesos mensuales del salario de los congresistas no era conveniente para el ambiente gubernamental. Pero a una semana de terminar el año, el ejecutivo debía cumplir la norma establecida en la Constitución Nacional, donde este aumento debía hacerse con retroactivo al mes de enero de 2020. Dicha decisión, aunque parezca absurda, ha generado un rotundo rechazo por toda la sociedad colombiana, en medio de la más profunda crisis social y económica que atraviesa. Hoy el gobierno nacional deberá decretar el incremento del Salario Mínimo Legal Mensual, que, en el momento de escribir el presente editorial, no se conocía su valor definitivo. Será  inequitativo para la clase trabajadora del país.

Aunque parezca raro, el gobierno nacional deberá incrementar nuevamente el salario mensual de los congresistas durante los próximos tres meses, de acuerdo con el indicador porcentual que determine la Contraloría General de la República. Hasta tanto el mismo Congreso de la República, tome la decisión de reducir sus salarios, y que se mejoren las condiciones salariales de los demás trabajadores no será posible mejorar la equidad de los ingresos en el país. Recordemos que han existido nueve      iniciativas para disminuir los salarios de los integrantes del Congreso de la República, que han sido hundidas por ellos mismos.

Los medios de información a nivel nacional realizaron un balance de la gestión legislativa del presente año. Bastante agridulce. A la hora del balance, hay que comenzar por recordar las dificultades que tuvo el Congreso para alcanzar velocidad de crucero. Esto se debió a las dudas y disputas que trajo la nueva realidad; fue difícil alcanzar un consenso sobre cómo iban a desarrollarse las sesiones.

A juicio de algunos observadores, fue excesivo e innecesario el desgaste, habida cuenta de la situación de crisis por la pandemia, que tenía a muchos sectores, y a la ciudadanía en general, pendientes del Capitolio y de proyectos que fueran tabla de salvación o empujón en tiempos de reactivación.