Diario del Huila, Crónica

Por: Hernán Guillermo Galindo

Gustavo Ramírez, deportista y administrador educativo, ha sido además juez y presidente de Liga. A sus 61 años espera pensionarse y volver a sus orígenes, el campo.

Aquaman, en español, hombre acuático, es un superhéroe de historietas como rey de la Atlántida, de los mares y el agua. Pero el Aquaman de la siguiente historia es todo lo contrario: es criollo, una persona del común, docente y vinculado al ciclismo.

Se trata de Gustavo Ramírez Herrera, fue presidente de la Liga de las bielas en el Huila. Nació en Neiva hace 61 años y se crio en la vereda Medio Oriente del municipio de Tello, en donde la familia tenía finca.

El apelativo de Aquaman, que no le disgusta, más bien lo enorgullece, y por el que le gustaría ser recordado, lo recibió cuando entró a laborar en la Universidad Surcolombiana. Era el encargado del mantenimiento de la piscina.

“Hasta en la casa me dicen Aquaman y la verdad es que muchos preguntan por Gustavo Ramírez y nadie da razón, pero por el apodo todos me conocen”, cuenta, sonriendo.

Del campo a la ciudad

Sus padres, don Ignacio Ramírez y doña Soledad Herrera, eran gente de campo, por lo que sus primeros años los vivió en el ambiente de la finca que tenían sus progenitores, quienes se propusieron y lograron que todos los hijos fueran profesionales.

“Somos 10 hermanos, todos profesionales, administradores de empresas, contadores, abogados, hay otros en la educación, como en mi caso, soy administrador educativo”, comenta con orgullo.

Y consiguieron los objetivos porque desde pequeños se le inculcó el estudio y la disciplina del trabajo. “Madrugábamos a ordeñar o a recoger café. Siempre había actividades y labores que hacer, todos colaborábamos, todos aportamos, era una hermosa familia campesina”, dice, y se le ilumina la cara.

Los estudios secundarios los realizó en Bogotá y Neiva. Instituciones como el colegio La Amistad y el nocturno Manuel Ascencio Tello sirvieron para terminar el bachillerato.

Posteriormente, Gustavo salió egresado de la Usco, donde luego ingresó a laborar en la parte administrativa hace 43 años. Curiosamente, comenta con humildad, aunque su tesis fue laureada no ha ejercido como administrador educativo, “pero si se da la oportunidad cualquier momento estoy preparado”, aclara.

En la vida sentimental ha tenido dos compañeras: Gloria San Miguel con quien tuvieron una hija, Lorena, que tiene 41 años y es educadora. Tiempo después conoció a Elsa Farfán, su actual compañera, con la que tienen dos hijos, Didier, ingeniero Industrial, y Cristian, estudiante de ingeniería eléctrica.

El ciclismo

Recuerda que cuando muchacho, trabajando en la universidad, compró una bicicleta por deporte y correr a nivel recreativo con pedalistas como Fabio Quimbaya, Óscar Iván Carvajal y otros nombres que sobresalieron en la época.

“Pero tuve la mala fortuna que me robaron la cicla, entonces se acabó el ciclismo competitivo. Alcancé a ganar una clásica de la Surcolombiana, estuve en juegos comunales de Neiva y en clásicas de la radio”, recuerda.

En esa evolución, cuando tenía listo ser secretario de la Liga de Fútbol, apareció la idea de acompañar a Antonio Forero, hermano del campeón del pedal el ‘Zipa’, Efraín, era el presidente de la Liga de Ciclismo, pero estaba muy enfermo. Lo acompañó seis meses y pasó a asumir el cargo casi diez años.

“Hacer ciclismo en ligas pobres es muy difícil porque apenas se consigue lo justo para ir a las carreras”, afirma, y a continuación destaca su agradecimiento porque gracias a este deporte pudo conocer gran parte de Colombia.

“Antes de ser presiente, ya era oficial de carrera de la Federación y por eso fui a Vueltas a Colombia, clásicos y vueltas regionales. Tuve muchas satisfacciones”, indica, satisfecho.

Otros buenos recuerdos como dirigente están porque surgieron ciclistas como Duber Quintero, que alcanzó a estar cuatro años como profesional en Europa; Camilo Aroca que también era muy bueno, dice; y Carlos Osorio, de Gigante. El técnico era Carlos Pérez, resalta, haciendo memoria.

Insiste en que el ciclismo sin recursos es muy difícil, porque en el Huila no hay empresas grandes y menos patrocinadores. No se puede hacer un seguimiento a los procesos, explica.

Sin ánimo de crear polémica, dice que el ciclismo lo encarecieron los propios ciclistas recreativos que son los dueños de las empresas y tienen los recursos.

“El ciclista raso no tiene para una buena bicicleta y al ver la diferencia se desmotiva”, comenta.

Y manifiesta que hace falta el apoyo de los gobiernos locales, “que le metan un poco más de recursos al deporte y adicional que se direccionen bien los recursos. Aquí hay recurso humano, gente capaz, pero necesitan que los reconozcan y los apoyen”.

Actualmente, Gustavo apoya en el Comité Ejecutivo al presidente de la Liga, Jaime Acevedo, en organizar eventos grandes, en lo que pueda y en lo que lo requieran porque siempre vive con pasión y amor todo lo relacionado con el caballito de acero, que es parte de su vida.

Destacado

El apelativo de Aquaman, que no le disgusta, más bien lo enorgullece, y por el que le gustaría ser recordado, lo recibió cuando entró a laborar en la Universidad Surcolombiana.

Fue presidente de la liga de ciclismo del Huila por cerca de diez años.