martes, 12 de noviembre de 2019
Especiales/ Creado el: 2019-07-20 09:44

Berenice de Torres

A Berenice le encantó el campo, la natación, montar a caballo, conducir bicicleta, pintar, leer temas esotéricos y espirituales en general, y escuchar música. También participó en excursiones a la selva, le encantaba las aves y tenía excelente sentido del humor.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 20 de 2019

 

Mario Ribero Ferreira estudio Dirección de Cine de Ficción en el Instituto de Cine de Moscú con el maestro ruso Ferguei Gerasimov. Luego realizó especialización en Dirección de Fotografía, Documental y Guión. Antes había actuado en obras de teatro y se había trasladó a la Capital de la República para trabajar con el Teatro Popular de Bogotá TPN, junto a Jaime Barbini y Jorge Alí Triana.

Al regresar de Rusia, fue asistente de dirección en las obras “Cóndores no entierran todos los días” de Francisco Norden y “Técnicas de duelo” de Sergio Cabrera. Por entonces empezó a trabajar como profesor de la Universidad Nacional y logró su mayor éxito en 1987 con su primer largo metraje titulado “El Embajador de la India”. Desde luego, tiene gran trayectoria dirigiendo novelas, entre ellas: “Yo soy Betty, la fea”.

Neiva y Bogotá fueron ciudades donde se estrenó simultáneamente “El Embajador de la India”, cinta cómica que tiene duración de 85 minutos, con fondo musical de la famosa canción de Jorge Villamil, que hace alusión jocosa al hecho. Por estos días vino a Neiva Raúl Gutiérrez, periodista destacado a nivel nacional que trabajaba para Telediario de Arturo Abella. Me pidió que lo contactara con personas que tuvieron cerca del supuesto embajador, motivo por el cual lo llevé a casa de don Álvaro Díaz “Aldichar”, a quien entrevistó por más de una hora.

Narró que los primeros tomados de pelo por parte de Jaime Torres, fueron dos paisas representantes de ICASA, fábrica que producía electrodomésticos, especialmente neveras. Estos señores que venían trimestralmente para tomar el pedido de Aldichar para sus agencias de Neiva, Garzón, Pitalito y Florencia, habían tomado el autoferro en Bogotá, tipo de transporte que solo paraba en Girardot, mitad de camino donde se encontraba con el que venía en dirección contraria, espera por lo general no muy larga.

Allí los abordó Jaime Torres, quedando ubicado frente a ellos, dado que los puestos del autoferro se podían girar para formar especies de salas. De inmediato procedió a leer la revista LIFE en Inglés. Al ver su concentración, le preguntaron sobre lo que ojeaba, y él de inmediato en traba lingüística normal de extranjero, les habló del tema en español. Desde luego la pregunta siguiente fue su ocupación, a lo que contestó que diplomático hindú aburrido en Girardot donde tenía el carro oficial varado a la espera de un repuesto. Que aprovechaba la oportunidad para conocer Neiva, ciudad de la que le habían dicho que estaba cerca, para devolverse a pocas horas.

Como por entonces el transporte fuerte estaba a cargo de los Ferrocarriles Nacionales, con viaje diario en tren y dos en autoferro; y por tierra eran escasos los despachos diarios a Bogotá, le recomendaron pernoctar en Neiva para que descansara tranquilo y retornara sin problemas a Girardot tras quedarse en el hotel Plaza que era el mejor de la ciudad. Él mostrando preocupación por no llevar equipaje, les aceptó la propuesta, registrándose como Shri Lacshama Dharhmhhj.

Los paisas salieron disparados a casa de don Álvaro Díaz, para informarle que en Neiva se encontraba el embajador de la India, posibilidad de contactarlo pensando en negocios. El señor Díaz resfriado les pidió que lo llevaran a su casa para cenar. Mientras tanto trató de comunicarse con el Gobernador Gustavo Salazar Tapiero, quien estaba en Bogotá. La respuesta fue preocupante, “hasta mañana por la noche llego”. Solo al día siguiente pudo contactar a un Secretario de Despacho que los acompañó al almuerzo programado en el Club Campestre y poco a poco en la medida de las atenciones, se fue engrosando el grupo de buenos anfitriones. Viene toda la historia que incluye sus ejercicios de yoga, la invitación al Club Social, su tertulia con don Oliverio Lara que se conocía muy bien este mundo y la invitación al Casino de Oficiales del Batallón Tenerife, entonces comandado por el Coronel José María “Pepe” Rivas.

Fue delatado por dos de sus compañeros de estudio en el casino del Batallón Tenerife, retenido y festejado luego por patos que no faltaron al enterarse de la burla, en la trastienda de la cigarrería de Luis Eduardo Montes “Lemontes”, y desapareció por encanto tras viajar a Yaguará, ciudad natal de sus tíos Torres, sacerdotes Claretianos, a donde realmente iba para pedir ayuda económica.

Quedó en la memoria colectiva gracias a la canción de Jorge Villamil, interpretada por el dueto cómico musical Emeterio y Felipe, “Los Tolimenses”, pero no muy retenido físicamente en la memoria del pueblo en general. Estuvo casado con la Contadora Berenice Quintero Sanmiguel por más de treinta años, quien nació en Neiva el 16 de octubre de 1930 y falleció el 29 de junio pasado en los Estados Unidos. Sus estudios de primaria y secundaria los realizó en el Colegio de la Presentación de Neiva. Hija mayor de Luis Felipe Quintero y Otilia Sanmiguel García, matrimonio reconocido en Neiva que tuvo cinco hijos que fueron excelentes ciudadanos y estudiantes: Luis Felipe, quien estudió Contaduría; Luis Alfonso, Coronel de la Policía Nacional; Elvia, Administradora de Empresas; Otilia, Bacterióloga de la Universidad Javeriana, casada con el Coronel Víctor Ramos Vidal –apodado en nuestro medio como “Chaguala-, hijo del profesor Jacinto Ramos García y doña Josefita Vidal de Ramos; y Fabio, Capitan de Navío de la Armada Colombiana.

A Berenice le encantó el campo, la natación, montar a caballo, conducir bicicleta, pintar, leer temas esotéricos y espirituales en general, y escuchar música. También participó en excursiones a la selva, le encantaba las aves y tenía excelente sentido del humor. Fue una de las primeras colombianas en tener su propia motocicleta y manejar carros deportivos. Antes de contraer nupcias con Jaime Torres, trabajó en la Contraloría General Delegada, hoy General de la República.

La abuela de Berenice Quintero, doña Berenice García de Sanmiguel, madre del Capitan San Miguel, quien fuera uno de los primeros pilotos de nuestra región, que dirigió y voló aviones de Aerotaxi, empresa anexa a AVIANCA, y uno de los fundadores de la empresa Taxi Aéreo Opita TAO, vivió por muchos años en una casona ubicada en la esquina nor-occidental de la carrera 5ª con calle 21, área que despues ocupó la Estación de Servicio de Aníbal Vasquez, hoy parqueadero con amplios locales que acogen una sucursal del Banco de Colombia, y el Churrasqueadero “La Carnicería”. Por su cercanía al panóptico del Distrito Judicial de Neiva, espacio que alberga hoy el Centro de Convenciones “José Eustacio Rivera”, asistía con alimentos a presos políticos liberales, en época aciaga del país. Su esposo Cruz Sanmiguel, quien fue boga, había fallecido al naufragar su champan en el Magdalena, en el que transportaba grano y ganado, único medio de transporte de la época que nos conectaba con el resto del país.

Berenice Quintero San Miguel, con su esposo Jaime Torres que había logrado un doctorado en los Estados Unidos, políglota e intelectual, pasó especiales aventuras viajando con él a muchas partes del mundo, residenciándose en Puerto Rico, Milán, Ciudad de Panamá, Ciudad de México y Madrid entre otras ciudades. Le sobreviven sus hijos Miguel Sigfrido y Aurora Torres Quintero, residentes en Filadelfia -Estados Unidos-, y Alexandra, residenciada en Edimburgo –Escocia-.

Pronto traerán sus cenizas para colocarlas junto a las de su esposo Jaime Torres, quien se encuentra sepultado en el Cementerio Jardines El Paraíso de Neiva.