Por: Hugo Fernando Cabrera Ochoa

Cuenta un narrador de historias, que en una ocasión había un vendedor de cangrejos en la central de abastos “Corabastos” en Bogotá y para promocionar su negocio había puesto un cartel elaborado en cartón reciclado que decía “A la orden cangrejos Paisas y cangrejos Opitas”. Este particular aviso llamó la atención de un transeúnte que pasaba, razón por la cual se acercó al comerciante y le indagó acerca de sus productos. Cuénteme amigo, cómo hace usted para seleccionar los cangrejos opitas y los paisas, si todos se ven iguales. El vendedor le respondió con una simpática sonrisa y le dijo, pues fácil patrón, yo pongo un balde y deposito todos los cangrejos adentro y comienzo a observarlos; los cangrejos paisas comienzan primero ubicándose uno sobre el otro para formar una escalera con el fin de que el que llegue más alto comience a trenzar cadena para ir sacando a los otros, hasta que todos logran salir del recipiente, mientras que los cangrejos opitas apenas ven que un cangrejo está por salir, los otros se le cuelgan de las patas con las tenazas para jalarlo y regresarlo al fondo de la cubeta.

Ese tema de la “opitofagia” es un lastre que debemos acabar por completo si en realidad queremos generar desarrollo sostenible para todos; de tal manera que ciudadanía, gobernantes, congresistas, diputados, concejales, productores agropecuarios, operadores turísticos, líderes gremiales, empresarios y comerciantes en general, debemos unirnos para generar una sinergia tan poderosa, que permita generar o construir un movimiento constante y progresivo, que origine progreso para todos, mejorando la calidad de vida de los huilenses en general.

Por nada del mundo podemos dejarnos contagiar del pesimismo y la mala energía y por ningún motivo debemos permitir que el negativismo invada nuestros sentidos, menoscabando nuestros sueños, desdibujando las metas y los objetivos; por el contrario, debemos apoyar al que está emprendiendo, no solamente deseándole éxito en su proyecto, sino adquiriendo sus productos, divulgando y ayudándole para que otras personas también demanden esos bienes o servicios.

Sintámonos orgullosos de nuestros empresarios, de los nuevos emprendedores, de nuestros deportistas, de nuestros artistas y artesanos, de aquellos que con su lucha, persistencia y trabajo honesto, han logrado escalar importantes posiciones en diferentes ámbitos, en lugar de permitir que nazcan o surjan sentimientos nocivos de envidia. Pienso y estoy seguro que usted querido lector, piensa igual que yo, es mucho más constructivo seguir el ejemplo de quienes con méritos han logrado alcanzar elevadas cumbres, gracias a su esfuerzo y dedicación.

El filósofo, historiador y escritor escocés Thomas Carlyle expresó lo siguiente: “Cuando los hombres se ven reunidos para algún fin, descubren que pueden alcanzar también otros fines cuya consecución depende de su mutua unión”.