Por Aníbal Charry  González

Que más quisiera que referirme a algún campeonato mundial para celebrarlo, de los tantos que hemos tenido en el deporte por ejemplo, o a la obtención de alguna medalla de oro en unos juegos olímpicos, pero desgraciadamente tengo que mencionar con vergüenza como colombiano, que hemos sido declarados campeones mundiales en corrupción oficial, según una encuesta realizada por una organización internacional que trata sobre el Índice de Percepción de la Corrupción, donde por primera vez nuestro país en franca lid corruptora sobrepasó a México, lo cual son palabras mayores, para que tengamos una idea de la magnitud del deshonroso  galardón orbital que hemos obtenido.

Y lo más grave de ello es que, no es solo producto de la percepción ciudadana, sino de la cruda realidad que padecemos, que muchos se niegan a reconocer como que ya han salido voces discordantes para socavar la credibilidad de la encuesta mundial, cuando las cifras de corrupción oficial no dejan duda del merecimiento del bien ganado campeonato, confirmado por el Monitor Ciudadano, que es una plataforma de curaduría de información, investigación y seguimiento del fenómeno de la corrupción en el país, que concluyó que entre enero de 2016 y julio de 2018 -mencionada en un artículo publicado en la más reciente edición del  Periódico de la Universidad Nacional de Colombia referido al control que ejerce la delincuencia organizada desde todos los poderes públicos-, se identificaron 327 hechos de corrupción en los 32 departamentos del país.

Esta multitud de torcidos oficiales que asumen diferentes modalidades de corrupción se distribuyeron así: el 73 por ciento relacionado con la corrupción administrativa, el 9 por ciento con corrupción privada y el 7 por ciento con corrupción judicial. Ya sabemos que desde julio del 2018 hasta la fecha los porcentajes de corrupción oficial se han disparado especialmente en estos tiempos de pandemia, donde los gobernantes aprovecharon la contratación directa por la emergencia sanitaria para saquear en forma por demás infame el erario, como lo han denunciado los organismos de control, que hicieron posible que no quedara duda de que somos vergonzosamente campeones mundiales en corrupción en la administración pública.

Lo anterior quiere decir, como lo he reiterado tantas veces, que seguimos y seguiremos invictos en la materia sumando nuevos galardones, porque aquí solo se combate la corrupción de dientes para afuera, ya que los actos de corrupción de los funcionarios públicos están cubiertos por un manto de impunidad que favorece a la clase política corrupta que malgobierna en beneficio de sus propios intereses delincuenciales surgidos del ejercicio de la política, sin que sea posible por falta de voluntad política para no tirarse el vil negocio, que se ataquen en forma radical las causas que generan que sigamos siendo campeones mundiales en corrupción.

Escolio. A propósito del tema, a que temen los concejales de Neiva, para debatir a puerta cerrada el controvertido proyecto de Acuerdo sobre el alumbrado público, que al parecer ya está cocinado, desconociendo que precisamente la amplia participación ciudadana es la garantía de transparencia de los actos del Concejo.