jueves, 15 de noviembre de 2018
Contexto/ Creado el: 2018-05-10 08:18

Carlos Alfonso, un valiente que dijo: ¡Voy a cumplir todas mis metas!

El joven de 17 años es dueño de su propio negocio, quien al recordar años nunca pensó llegar tan lejos. Hoy su vida es alegría y ganas, de salir adelante convertido en empresario.

Escrito por: Monica Serrano | mayo 10 de 2018

La Madre de Carlos Alfonso Reina Montealegre, todos los días se levanta feliz a ayudarle a su hijo a abrir la barbería. Sus ojos le invaden  sentimientos de orgullo de la labor que ahora él desempeña. El padre de Carlos lo felicita por la valentía que tuvo hace año y medio, cuando decidió vincularse al programa, “Generación Valiente” en donde logró perfilarse como babero y decidir su futuro.

Esta es la historia de un joven que encontró un camino mejor y decidió dejar a tras el mundo oscuro del barrismo y los encuentros con sus amigos en las esquinas.

Un cambio del cielo a la tierra

Carlos Alfonso, es un joven neivano de 17 años que por las vicisitudes de la vida pasaba su tiempo libre ‘parchado’ con amigos en las esquinas e integrando la barra ‘brava’ del Huila; estando en un entorno que solo conducía a malos hábitos. Hoy volvió a renacer completamente rehabilitado y con un futuro prometedor.

“Estaba parchado en la esquina con los muchachos de la barra del Huila, y llegó la pastora y nos dijo que los cupos estaban abiertos para generación valiente y decidí inscribirme, desde que inicié allí cambió mi manera de pensar y ser, porque antes estaba en el grupo con los peladitos que mantenían en la calle, molestando, causando problemas y descontroles en la barra, porque antes pertenecía a ese grupo. Pero ahora pienso es en mi futuro, trabajar y colaborar en la casa; con los servicios y el arriendo”, agregó.

Cuando relata su historia, ya rehabilitado, su mirada revela la vergüenza de todo el mal que hizo en las calles de Neiva. Males por los cuales se arrepiente de haber malgastado su tiempo. Cuando decidió vincularse sus días transcurrieron en un proceso de aprendizaje, desintoxicación y otros oficios que lo alejaron del mundo de la calle.

“Antes no reconocía el valioso arte que tengo”

Desde su adolescencia, al joven opita le llamaba la atención realizar cortes de cabello, le aprendió un poco a su hermano y también se utilizó él mismo para hacer distintos cortes y perfeccionar su arte; sin embargo su mente estaba distorsionada y no se había proyectado. “Desde que tengo doce años he cortado cabello, en ocasiones me hacía mis propios cortes para perfeccionar mi arte y a veces me cortaba. Muchos de mis amigos se burlaban y me decía que no sabía y otros se prestaban como modelos; antes no reconocía el valioso arte que tengo”, dijo.

El año y medio que estuvo en la fundación le permitió reconocer sus errores y lograr superarse. “Llevo un año y medio en Generación Valiente, ha sido una bendición de Dios, porque ahí me ayudaron a mentalizarme a salir adelante, y me aproveché lo que ellos me dieron y agrandé mi negocio; ahora soy una persona de bien”.

Entre clase y clase, Carlos conoció el mundo de los negocios, siempre en sus sueños estaba el de crear empresa, por eso puso todo su empeño en aprender qué era la contabilidad, la comercialización, el mercadeo y la distribución. “antes había trabajado en cortar cabello y mi abuelita vio mi talento y me regaló dos sillas,  espejos y cajones. Con esto trabajaba pero no en serio, debido que  en casi todo de mi vida no tenía buenos hábitos. Después de estar en Generación Valiente,  me di cuenta el trabajo de otra forma, a manejar la plata, atender a las personas, con los cursos que nos capacitaron”, afirmó.

“Ahora gracias a Dios ya he avanzado”

El tiempo que invirtió en el programa le permitió a darse cuenta de sus capacidades y plasmar su proyecto de vida, “el proceso me ha ayudado mucho y he visto el cambio; todo mejoró en mi vida. Después de la transformación quise cambiar e independizarme por mí mismo, y gracias a la fundación desde inicios del 2017 que salí, logré seguir con mi negocio propio; ahora gracias a Dios ya he avanzado”.

La rutina que emplea Carlos en su barbería es de lunes a lunes, con esmero y respeto atiende a sus clientes, en ocasiones hace más amena la jornada con la compañía de sus amigos, quienes lo acompañan escuchando música, “hay clientes me dicen la canción que quieren escuchar y se la pongo. Gracias a mi esfuerzo recibo al mes aproximadamente 30 clientes; aunque todos los días conozco gente nueva”.

Un largo camino

La experiencia vivida con el programa le ha dado la necesidad a Carlos en proyectar su vida a un fututo próspero, a pesar de ser tan joven quiere ser un profesional y se siente agradecido porque su negocio es el inicio de todos sus propósitos. Los sábados los dedica a estudiar, como quiere terminar su bachiller pronto; adelantó por ciclos los grados octavo y noveno.

“Mi pensado es pagar el servicio en la marina y seguir la carrera, no quedarme siempre en barbería, estoy aprovechando la oportunidad que me está dando la fundación de estudiar un año y medio para terminar el bachillerato”.

Ejemplo de vida

Para el joven opita sus logros son una admiración de cambio para sus compañeros, ya que para muchos jóvenes reconocen que cuando se quiere, se pueden lograr las metas, “he sido uno  de los privilegiados que más he dado ejemplo para todos, porque me gusta darle ejemplo a los compañeros. Este cambio es una etapa de mi vida que me está ayudando a proyectar mi futuro y gracias a esta etapa  voy a poder ser y lograr a cumplir todas mis metas y llevar a cabo el desarrollo de  mi sueños, fue el inicio y va me ayudar a  ser mejor el desenlace mi historia”, concluyó.

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