lunes, 17 de junio de 2019
Neiva/ Creado el: 2019-06-11 12:34 - Última actualización: 2019-06-11 12:34

Carolina salió adelante a pesar de las circunstancias

Ella es una mujer en situación de discapacidad, nació sin sus dos piernas y el brazo izquierdo por una enfermedad denominada focomelia; es ejemplo de superación. Actualmente, está casada con el hombre que la quiere tal y como es, tienen dos niñas. Lo que más anhela Carolina es tener una casa propia y un trabajo estable para su esposo.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 11 de 2019

Por: Linda Vargas

Carolina Aguirre Guzmán, reside en la ciudad de Neiva, tiene 39 años de edad, nació sin sus dos piernas y el brazo izquierdo por una enfermedad denominada focomelia, la cual, se manifiesta por una malformación que se produce por causas genéticas o ambientales. “Mi papá y mi mamá vivían en el campo, la fumigación me afectó, por eso nací así”. 

Cuando ella tenía 5 años de edad, viajó a la Cruz Roja de la ciudad de Bogotá, allí le dieron las prótesis para poder caminar, pero tuvo que ser intervenida en el hospital Militar para retirarle unos deditos de las rodillas.

“Fue duro porque a los 4 o 5 meses de ser operada se me inflamó la pierna, me salieron hematomas, por la presión de las prótesis, porque recién operada y a los cinco años ponerme eso, era muy duro”.

Sus padres siempre han sido su apoyo, ellos lucharon para que ella lograra rehabilitarse, lo que le permitió caminar con la ayuda de unas prótesis; se moviliza generalmente con un bastón ortopédico.

Estudios

Nunca se limitó por su condición de discapacidad, al contrario, demostró lo que sería capaz. Estudió su primaria en la escuela Alfonso López, su secundaría la terminó en la institución educativa IPC Andrés Rosa y por falta de recursos económicos no pudo ingresar a estudiar una carrera profesional, pero su papá la inscribió en el instituto Teledata, donde realizó un técnico en administración de negocios; no lo ha podido ejercer por falta de apoyo, porque no le dan una oportunidad de laborar por su condición.

Carolina indicó, que cuando realizaba su estudios de primaria, los demás compañeros se burlaban de ella, le decían “la niña de palo”, por sus prótesis.

“Mi papá y mi mamá me recalcaban de que no me acomplejara por ser discapacitada. Usted sabe que muchas personas se burlan de uno, por ser así”.

“Me enamoré”

Conoció a su esposo, Ángel Fernelly Cartagena, por medio de una página de internet, donde intercambiaron mensajes. Carolina le había contado sobre su discapacidad, pero a él no le importó porque se había fijado en sus sentimientos.

“Él dijo que se fijaba en mi por mis sentimientos, que yo fuera de buen corazón y bien juiciosa y así pasó”. 

El papá de Carolina dialogó con Angel cuando estaban formalizando la relación, porque quería estar seguro de que él, no fuera a herir los sentimientos de su querida hija.

“Él fue a la casa, nos conocimos, eso fue un domingo que fue a presentarse. Yo le había dicho cuando conversábamos por internet, que de tal forma era yo, que había nacido sin las dos piernas, que era discapacitada; él me dijo no, quiero que usted se presente así como usted me describe”.

A los dos meses se fueron a vivir juntos,  en una habitación y a los 8 meses, le pidió la mano para casarse (precisamente el 4 de junio cumplió 9 años de casados). “Yo dije, me voy arriesgar a ver si este hombre de verdad me quiere”.

Embarazos

Posteriormente, cuando se fueron a vivir juntos, Carolina quedó embarazada, pero desafortunadamente, el bebé murió en el vientre porque su matriz era muy débil y al parecer por negligencia médica. Ellos entraron en una crisis emocional por la pérdida de su primogénito. 

“A mí me dio fiebre y gripa, mi esposo para ese tiempo estaba viajando porque él trabajaba en una empresa petrolera, la única que me ayudaba era mi mamá. Ese día me sentía muy mal, llamé a mi mamá y le dije que viniera para ir a la clínica, ahí me tomaron la tensión, el pulso, me pesaron y me hicieron acostar en la camilla y después, el doctor me aplicó una inyección, sabiendo que estaba embarazada, supuestamente era acetaminofén para bajar la fiebre. Después de 8 días de haber pasado eso, me hicieron una ecografía y me dijeron que el bebé estaba muerto”.

Durante tres años estuvieron sometidos a un tratamiento para concebir a su bebé, porque posterior a la pérdida del primer hijo, su esposo no podía tener hijos; además, ella temía a que su hijo tuviera su enfermedad, pero no le iba a importar porque pese a su situación de discapacidad sus padres lograron sacarla adelante.

“Ambos nos pusimos en tratamiento, pensamos que yo era la del problema, porque a mí me habían quitado el ovario derecho por tener quistes y miomas, ya que el médico había decidido retirarlo para descartar un tumor”.

Los tratamientos a los que se sometieron, por fin dieron resultados, Carolina quedó embarazada. El proceso fue muy duro porque no tenía suficientes fuerzas para tener un bebé, por el peso de su cuerpo; de hecho, prematuramente, a los 4 meses su hija casi se viene de su vientre.

Y fue así, como el 22 de mayo de 2013, a las 38 semanas, llegó su anhelado sueño, “la mona” su primer bebé y después en el 2017 nació la segunda hija de Carolina y Ángel, fruto del puro y gran amor.

“Yo nunca pensé que iba a tener hijas, yo decía: quién me va a querer así, yo nunca voy a tener familia. Pensaba quedarme solterona”.

Labores del hogar

Todos los días Carolina se levanta a las 7:30 a. m., les hace el desayuno a sus pequeñas hijas, después de eso las baña y las viste. Posteriormente, a las 10:00 a. m. pone hacer el almuerzo porque “la mona” tiene que irse a estudiar a las 12:00 del mediodía. A las 2:00 p. m. se va a trabajar ofreciendo productos de catálogo.

“Mi esposo me apoya en todo, el me colabora; por lo menos los martes que está en la casa, él hizo el almuerzo, me ayuda arreglar casa, me ayuda a bañar a las niñas, lava ropa, después yo la doblo”.

Difícil situación económica

Su esposo trabaja como aseador general en un centro comercial de Neiva, pero se encuentra en el limbo porque es contrato indefinido, por lo cual, teme a quedar desempleado. Lo que más aspira Ángel, es tener un trabajo estable, que le permita brindarle estabilidad económica a su familia y mejorar las condiciones de vida en la que se encuentran.

“Yo no trabajo por la misma situación, porque no me han ayudado para ejercer mi técnica. He pasado muchas hoja de vida”, afirmó Carolina, para poder ayudar a su esposo económicamente, aunque trabaja ofreciendo productos de catálogo, son pocas las ganancias que deja.

Sin casa

Carolina y su esposo actualmente están pagando arriendo. Cuando llegué a su humilde morada tenía algunas cosas listas porque se van a vivir al barrio San Martín, al suroriente de la ciudad, para no pagar arriendo y así disponer el dinero en las necesidades de su hogar y otra parte ahorrarla para comprarse más adelante una mejora. La casa donde pretenden ir a  vivir es a la de su suegro.

“Lo que más anhelo, es tener una casa propia y digna. No sé qué hacer, he golpeado muchas puertas para tener a mis hijas en un lugar estable, porque eso de estar pa’arriba y pa’abajo es duro”.

Hace unos años Carolina se inscribió al subsidio de vivienda por medio de Comfamiliar, pero lo perdió porque le pedían 10 millones de pesos y no tenían esa cantidad de dinero. Ellos se dirigieron a sacar un préstamo en el banco pero su esposo no tenía vida crediticia, precisamente porque no ha sacado nada, por miedo a quedar mal, debido a que nunca ha tenido un trabajo estable.

“Hace poco volvimos a insistir pero salí con problemas, supuestamente yo estaba metida en vivienda por parte de mi papá.  Mis padres fueron a decir en catastro que yo no tenía vivienda. En Comfamiliar registraba que yo estaba con vivienda, yo les dije que hace dos años estaba en el proceso del subsidio, pero no me dijeron nada, de hecho perdí el subsidio por falta de 10 millones de pesos”.

Unidad Productiva

El pasado 22 de mayo del presente año, la Secretaría de la TIC y Competitividad a través de la Alcaldía de Neiva, le otorgó una papelería y miscelánea, la que ubicará en la próxima casa donde se ira a vivir, en el barrio San Martín. Espera que con esta unidad productiva pueda ayudarle a su esposo en los gastos de la casa.

Hasta el momento se han entregado alrededor de 700 unidades productivas a lo largo de esta administración municipal, a familias vulnerables, personas que presentan situación de discapacidad y extrema pobreza.

Asimismo, se entregaron 30 unidades productivas, impactando a 167 personas en el municipio de Neiva, con una inversión de 160 millones de pesos.

“Es un proceso que se dio desde el 2016, son personas que han cumplido una serie de requisitos en el tema de formación, capacitación, no solamente en la Secretaría Tic y Competitividad, sino con nuestro aliado estratégico en el tema formación que es el Sena”, indicó la secretaria de las TIC y Competitividad, Yamile Rico Torres.

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