Solo faltaba Carrasquilla para que la chispa se prendiera nuevamente. Él es el único colombiano capaz de unirnos a casi todos en contra de él mismo y sus oscuros intereses. Él es el responsable de avivar nuevamente el fuego de la protesta nacional. Curiosamente en este aspecto de ser capaz de congregar a tanta gente en torno a un mismo propósito, solo le compiten por el primer puesto Uribe, Petro y el presidente Duque. Uribe por su política de seguridad democrática que supuestamente devolvió la tranquilidad en muchas regiones y por su poder de convocatoria anti izquierdista, que recoge lo que sentimos muchos colombianos contra el terrorismo, el secuestro y los abusos de la guerrilla que padecimos durante décadas. Petro por liderar la oposición a Uribe, por sus debates contra la narco política y por haber tenido el coraje de enfrentarse a la institucionalidad con una agenda de cambio; y el presidente Duque, por incompetente.

Carrasquilla es el mismo que siendo Ministro de Hacienda de Uribe hace más de una década, convirtió en negocio particular el acceso a los recursos para el saneamiento básico que le llegaba a los territorios directamente a través del SGP, montando un peaje que le ha costado a las entidades territoriales el tener que negociar con intermediarios para acceder a sus propios recursos a través de lo que llamaron Plan Territorial de Aguas; además de los “Bonos de Agua” que terminaron en un sonado caso de corrupción y que fueron parte de su genial gestión como “mago de las finanzas” para entregar a fiduciarias privadas los sobrecostos de su invento, la financiación de los proyectos para agua potable y alcantarillados, que han resultado catastróficos según indicadores económicos y sociales, evaluados una década después por expertos de las mejores universidades del País.

La marcha resultó multitudinaria y se lleva a cabo mientras escribo estas palabras. Hoy jueves la noticia serán los desmanes de unos pocos terroristas antisociales y no el valor de miles de colombianos de bien que salieron a protestar cansados de la corrupción y del abuso. Carrasquilla seguirá ahí, no por ser un gran economista, sino por ser el carnicero capaz de desollar a la gente sin escuchar la angustia de millones de colombianos, acto que hace complacido, sin inmutarse y manteniendo una pequeña sonrisa entre sus labios. Esa ha sido siempre su misión. Lamentablemente ni el régimen ni Uribe entienden lo que pasa, y los han convencido que con las cortinas de Vicky reorganizan otra vez todo.

Los huevos de Carrasquilla