DIARIO DEL HUILA, ENFOQUE

Rolando Monje Gómez

El trabajo de cuidado no remunerado generalmente se provee dentro del hogar por miembros de la misma familia y no recibe ningún pago.

Existen diversos conceptos frente a qué se puede clasificar como trabajo de cuidado. La Comisión Intersectorial de Economía del Cuidado define el trabajo de cuidado como el “Conjunto de actividades humanas, remuneradas o no, realizadas con el fin de producir servicios de cuidado para satisfacer las necesidades básicas de terceras personas o para uso final propio.

“Se diferencian de las actividades de ocio en la medida en que podrían ser reemplazadas por bienes de mercado o servicios pagados, si circunstancias tales como ingreso, condiciones de mercado o inclinaciones personales permitieran que el servicio fuera delegado en una tercera persona”.

En otras palabras, se puede definir como todas aquellas actividades destinadas a garantizar el mantenimiento cotidiano, físico y emocional de las personas y de su entorno inmediato y comprende el trabajo doméstico y reproductivo.

También definen el cuidado como “una actividad específica que incluye todo lo que hacemos para mantener, continuar y reparar nuestro mundo, de manera que podamos vivir tan bien como sea posible. Este mundo incluye nuestros cuerpos, nuestro ser y nuestro ambiente, todo lo cual buscamos entretejer una compleja red de sostenimiento de la vida”.

El trabajo de cuidado puede realizarse de manera remunerada y no remunerada. El trabajo de cuidado no remunerado generalmente se provee dentro del hogar por miembros de la misma familia y no recibe ningún pago.

Las labores de cuidado se realizan de manera directa o indirecta y pueden ser proveídas por 4 actores: el Estado, el mercado, las organizaciones no gubernamentales y los hogares de forma no remunerada, en lo que se ha denominado “diamante de cuidado”.

En el caso colombiano, según la Comisión Intersectorial liderada por el Dane (2010), el cuidado comprende las acciones para la satisfacción de necesidades básicas. En este sentido, el trabajo de cuidado incluye actividades, remuneradas o no, que garanticen: La supervivencia social y orgánica y la interacción de las personas con el entorno.

Trabajo de cuidado directo

El trabajo de cuidado se puede clasificar en dos categorías: directo e indirecto. “Los cuidados directos involucran relaciones interpersonales, mientras que los indirectos conllevan actividades que no requieren de la interacción entre las personas que los proveen y quienes se benefician de ellos”.

El cuidado directo es el que conlleva a un proceso de implicación personal y emocional y las actividades de cuidado indirecto son aquellas que le sirven de apoyo para su realización. El concepto de cuidado directo comprende aquellas actividades en las que interactúan directamente las personas, como labores de cuidado a grupos de personas con necesidades específicas de acuerdo con su edad o situaciones particulares que requieren apoyo, tales como niños y niñas, personas adultas mayores, personas enfermas o personas con discapacidad.

De acuerdo con la Comisión intersectorial el trabajo de cuidado directo consiste en “la acción o acciones que satisfacen las necesidades básicas de las personas en su vida diaria y en todos los momentos del curso de vida, en la que media una interacción inmediata entre dos o más personas que implica cambios en las condiciones de la persona sujeto de cuidado y de la persona que cuida”.

Dentro de este trabajo se incluyen actividades que benefician a otra persona y requieren de su presencia e interacción inmediata para ser realizadas como ayudarle a alimentarse, asearse o hacer tareas. Se ubican en la categoría de cuidado directo los servicios de preescolar para los niños y niñas , el cuidado y atención médica de personas adultas mayores y con discapacidades.

En el caso de la niñez, se establece la obligatoriedad de las familias de brindar cuidado y atención a los niños y niñas a su cargo, además de los servicios de cuidado que brindan instituciones gubernamentales como el Icbf o las instituciones correspondientes a nivel territorial, una gran parte de las actividades de cuidado a los niños y niñas tienen lugar al interior de los hogares, a través de la contratación de niñeras o empleadas domésticas, actividades ejercidas mayoritariamente por mujeres.

Por otra parte, los sistemas de cuidado de personas adultas mayores se vuelven de vital importancia en un escenario de envejecimiento progresivo de la población en América Latina. Según estimaciones de la CEPAL (2019) en 2030 la población de 60 años o más ascenderá a 118 millones y constituirá el 16,7% de la población total.

En el caso de Colombia, en 2019 la población de 60 años y más fue de 6,5 millones de personas, quienes corresponden aproximadamente al 13% de la población (DANE, 2020). Los trabajos de cuidado enfocados en personas con discapacidad garantizan el ejercicio legal del uso de sus capacidades y derechos.

Los trabajos de cuidado bajo la categoría salud humana y asistencia social también son denominados como trabajos de cuidado directo, que además de ser vital para toda la población, se vuelven cruciales para las personas adultas mayores y con discapacidad que requieren este tipo de apoyo. Adicionalmente, el conflicto armado en Colombia aumentó el número de personas con discapacidad.

Así las cosas, la desvalorización de lo que también se ha denominado como “trabajo sucio” relacionado con las actividades de higiene y bienestar, así como el estatus de afectividad que se le da a este cuidado directo, ha contribuido a la desvalorización del trabajo de cuidado directo ejercido principalmente por las mujeres.

Trabajo de cuidado indirecto

El trabajo de cuidado indirecto es la “acción o acciones que satisfacen las necesidades básicas de las personas en su vida diaria y en todos los momentos del curso de vida, a través de cambios en las condiciones de bienes de consumo, que no requieren la interacción inmediata entre la persona que cuida y la que es cuidada”.

Dentro de este trabajo se incluyen las acciones que benefician a otras personas y que pueden ser llevadas a cabo sin la presencia de aquellas personas a quienes este trabajo beneficia, incluyendo actividades de trabajo doméstico como cocinar, labores de mantenimiento de vestuario, o de limpieza y mantenimiento del hogar. En este sentido, los cuidados indirectos son las actividades necesarias para que se brinden cuidados directos a las personas.

Como se mencionó, en el cuidado indirecto se incluyen actividades de preparar y servir alimentos, levantar los platos o lavar la loza, llevar la comida a personas al sitio de trabajo o estudio. Para Colombia, esta categoría se ha identificado de gran importancia para balancear las cargas de cuidado, pues según la Encuesta Nacional del Uso del Tiempo (ENUT) 2016-2017 del DANE, el 31,3% de las horas diarias de actividades de trabajo no remuneradas se dedican a actividades de suministro de alimentos.

Otros cuidados

Hay otras actividades relacionadas con el cuidado que no están incluidas en el cuidado directo ni indirecto. Por ejemplo, las actividades que se brindan en las peluquerías se pueden considerar como actividades remuneradas que generan autocuidado.

Si bien este sector puede ser percibido como un servicio de lujo, es importante señalar que niños y niñas, hombres y mujeres de todas las edades hacen uso de estos servicios. Además, este es un servicio que históricamente se desarrolló en el espacio doméstico y fue asumido mayoritariamente por mujeres, quienes realizaban el corte de pelo de los niños, las niñas y los hombres y la limpieza de las uñas de manos y pies.

Este sector ha experimentado un proceso progresivo de mercantilización de los cuidados del cuerpo, de la salud y el bienestar. Si no fuese posible acceder a estos servicios a través  del mercado, estas actividades serían realizadas principalmente por las mujeres al interior de los hogares. Por tanto, las actividades de autocuidado se consideran como otro tipo de cuidado.

Cambios en el trabajo de cuidado remunerado

Las tres actividades con mayor pérdida de empleo para las mujeres se relacionan con las labores de cuidado: actividades de los hogares individuales como empleadores de personal doméstico, expendio a la mesa de comidas preparadas y otras actividades de asistencia social sin alojamiento, en las que se perdieron 692 mil empleos de mujeres.

Además, de las diez actividades que tuvieron mayor pérdida de empleo de mujeres entre las 495 actividades económicas, seis están relacionadas con labores de cuidado: las tres mencionadas previamente junto con peluquería y otros tratamientos de belleza, actividades de hospitales y clínicas con internación, y educación básica primaria.

En estas seis actividades la pérdida total de empleos de mujeres fue cercana a un millón en el periodo analizado. Por el contrario, de las diez actividades económicas en las que se presentó mayor pérdida de empleos masculinos entre las 495 actividades, solo una está relacionada con actividades de cuidado: expendio a la mesa de comidas preparadas. Esta actividad fue la sexta con mayor pérdida de empleos de hombres, con 99 mil empleos menos.

Esto significa que en las actividades de cuidado remunerado se perdieron gran parte de los empleos de mujeres, mientras que la pérdida de empleos masculinos estuvo concentrada en otros sectores diferentes al cuidado.

El conjunto de las actividades relacionadas con labores de cuidado remunerado será denominado el sector de cuidado remunerado y agrupa las 21 actividades económicas  identificadas.

En el segundo trimestre de 2019, este sector empleaba el 16% de las personas ocupadas, de los cuales el 78% eran mujeres. Además, el 30% de las mujeres ocupadas y el 6% de los hombres ocupados trabajaban en este sector.

El número de mujeres ocupadas en el sector de cuidado remunerado pasó de 2,8 millones en el segundo trimestre de 2019 a 1,8 millones en el segundo trimestre de 2020. Esto significa que se perdieron cerca de un millón de empleos femeninos en este sector. Cabe recordar que la pérdida total de empleos de mujeres fue de 2,5 millones.

La disminución del número de mujeres ocupadas en este sector representa una caída del 35%, superior a la caída total de la ocupación de las mujeres de 27%. Por su parte, en el periodo de análisis se perdieron 184 mil empleos masculinos en este sector, lo que representa una caída del 23% en el número de hombres ocupados en actividades de cuidado.

Cambios en cuidado directo remunerado

En el sector de cuidado directo remunerado trabajaron en el segundo trimestre de 2019 cerca de 1,16 millones de personas, de las cuales el 78% eran mujeres. En cambio, en el segundo trimestre de 2020, el número de empleados en el sector de cuidado directo fue de 744 mil personas, de las que el 76% fueron mujeres.

Este sector presentó una pérdida de 342 mil empleos femeninos, al pasar de 904 mil mujeres empleadas en el segundo trimestre de 2019 a 562 mil en el segundo trimestre de 2020, y una pérdida de 73 mil empleos masculinos.

Es importante resaltar algunas actividades económicas que hacen parte del cuidado directo en las que se presentaron fuertes caídas en el empleo de las mujeres. En la educación de la primera infancia, preescolar y básica, la pérdida de empleos femeninos fue de 98 mil.

La división que agrupa actividades de servicio social, asesoramiento, bienestar social, albergue y servicios similares presentó una reducción de 114 mil empleos de mujeres. En las actividades de hospitales y clínicas con internación se perdieron 89 empleos femeninos.

Cambios en cuidado indirecto remunerado

El número de mujeres ocupadas en el sector de cuidado indirecto remunerado pasó de 1,6 millones en el segundo trimestre de 2019 a un millón en el segundo trimestre de 2020, lo que implica que una de cada tres mujeres que trabajaban en este sector perdió su empleo. El número de hombres en el sector de cuidado indirecto pasó de 444 mil a 348 mil en los mismos periodos de comparación.

En el sector de cuidado indirecto, la actividad en la que se han perdido más empleos femeninos es el servicio doméstico, con una pérdida de más de 330 mil empleos de mujeres. Esto quiere decir que la mitad de las mujeres que trabajaban en servicio doméstico perdieron su empleo. Por su parte, la pérdida de empleos masculinos en servicio doméstico fue de 6,7 mil.

Otra actividad de cuidado indirecto en la que se presentó una caída de empleo significativa para las mujeres fue servicios de comidas preparadas, en la que se perdieron 184 mil empleos de mujeres, mientras que se perdieron 84 mil empleos de hombres.

Además de cuidados directos e indirectos, se contempló la división otros para incluir los servicios de peluquería, actividad en la que cerca de cien mil mujeres perdieron su trabajo entre el trimestre abril-junio de 2019 y el mismo trimestre de 2020.

En resumen, se perdieron 975 mil empleos de mujeres y 184 mil empleos de hombres en el sector de cuidado remunerado entre el segundo trimestre de 2020 y el segundo trimestre de 2019. Es decir, por cada hombre que perdió el empleo en este sector, cinco mujeres perdieron su empleo.

De la pérdida total de empleos en el sector de cuidado remunerado, en las actividades relacionadas con cuidado directo, categoría que incluye cuidado a grupos determinados y salud humana y asistencia social, se perdieron 342 mil empleos de mujeres y 73 mil de hombres.

Cerca de un millón de empleos de cuidado se perdieron en 2020

El número de hombres en el sector de cuidado indirecto pasó de 444 mil a 348 mil.