La campaña de inmunización chilena, que ha alcanzado a más de tres millones de personas, va por delante de México, Brasil, Argentina o España.

El éxito de la estrategia combina elementos históricos y coyunturales: la fortaleza de la salud primaria desde los 50, el músculo comercial de una de las economías más abiertas del mundo y el olfato negociador del propio presidente, Sebastián Piñera.

La cantidad de vacunas disponibles y la velocidad del operativo tienen al país sudamericano como ejemplo regional y mundial. México, Colombia, Perú, Uruguay o Paraguay han pedido ayuda a las autoridades chilenas.