DIARIO DEL HUILA, INVESTIGACIÓN

Por Fausto Manrique y Linda Vargas

El 29 de diciembre de 2015 el gobierno de Juan Manuel Santos, su ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri Valencia, y un grupo de asesores jurídicos, pensaron que le habían dado la estocada final a Fedegán quitándole la administración del Fondo Nacional del Ganado (FNG).

El inicio de la vindicta del “gobierno de la paz” contra el gremio cúpula de la ganadería en Colombia se debió, paradójicamente, a eso: la Federación Colombiana de Ganaderos no le apostó a las conversaciones que Santos y la guerrilla de las Farc habían empezado en La Habana en agosto de 2012.

Todos los que no seguían el libreto Santos-Farc eran señalados por el mandatario como “enemigos de la paz” así tuvieran argumentos sólidos para oponerse o criticar las tratativas como en efecto sucedió con los ganaderos colombianos con el punto 1 del Acuerdo (Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma Rural Integral).

Plan de Desarrollo con micos

Después de la reelección, curiosamente el gobierno y sus asesores incluyeron un artículo en el Plan de Desarrollo 2014-2018 “Todos por un nuevo país” (Ley 1753 de 2015), el cual intitularon “Administración y recaudo de las contribuciones parafiscales agropecuarias y pesqueras”.

Fue un elaborado plan y a la vez una advertencia a todos los gremios agropecuarios administradores de fondos parafiscales: o estaban con el gobierno de la paz o estaban en contra y podían perder el control de los recursos de la parafiscalidad.

En el párrafo 2 del artículo 106 del Plan de Desarrollo se indicaba lo siguiente: “Las colectividades beneficiarias de contribuciones parafiscales agropecuarias y pesqueras también podrán administrar estos recursos a través de sociedades fiduciarias, previo contrato especial con el Gobierno nacional. Este procedimiento también se aplicará en casos de declaratoria de caducidad del respectivo contrato de administración”.

En agosto de 2014, el entonces presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón le tomó juramento a Aurelio Iragorri para nombrarlo ministro de Agricultura.
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“Si la entidad administradora no está en condiciones de garantizar el cumplimiento de las reglas y políticas que debe regir la ejecución de las contribuciones parafiscales, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, por razones especiales definidas mediante reglamento, podrá asumir temporalmente, a través de un encargo fiduciario, la administración de dichas contribuciones y efectuar el recaudo”, expresaba el tercer párrafo.

En toda la historia de la parafiscalidad en Colombia, ningún gobierno le había quitado la administración de un fondo al gremio más representativo. Por ejemplo, el Fondo Nacional del Café siempre lo ha administrado la Federación Nacional de Cafeteros; el Fondo Nacional del Arroz le ha sido entregado a Fedearroz; el Fondo Nacional del Cacao a la Federación Nacional de Cacaoteros (Fedecacao) a pesar de las polémicas y rumores de corrupción que se vivieron durante la presidencia ejecutiva de Miguel Uribe Londoño.

Hay más de una docena de fondos parafiscales administrados eficiente y pulcramente por los gremios. Entre ellos están el Fondo de Fomento Hortifrutícola, el Fondo de la Palma, de la caña, de la papa, de los cereales y leguminosas, avícola, porcícola, entre otros.

Estrategia de desprestigio

Pero en este caso, el gobierno Santos y el ministro Iragorri crearon toda una estrategia de desprestigio para quitarle a Fedegán la administración del Fondo Nacional del Ganado. Vale la pena recordar que el FNG nació el 10 de diciembre de 1993 a través de la Ley 89 que también creó la Cuota de Fomento Ganadero y Lechero.

Desde 1993 el administrador natural del FNG había sido Fedegán con las más altas calificaciones dadas por organismos como la Contraloría General de la República (entre 82 y 97 puntos cuando 100 es el máximo registro que se puede obtener) y resultados como el estatus de país libre de aftosa con vacunación en 2009, la certificación en gestión de calidad del gremio y el FNG y programas como Ganadería Colombiana Sostenible apoyado por el Gobierno del Reino Unido, Global Environment Facility (GEF), The Nature Conservancy, CIPAV, Fondo Acción y la supervisión del Banco Mundial.

En agosto de 2014, el entonces presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón le tomó juramento a Aurelio Iragorri para nombrarlo ministro de Agricultura.
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Sin embargo, con el Decreto 2537 del 29 de diciembre de 2015, Santos y el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, establecieron las “condiciones especiales” por las que esa cartera podría asumir temporalmente, a través de un encargo fiduciario, la administración de cualquier fondo parafiscal (como lo había enunciado en el tercer párrafo del artículo 106 de la Ley 1753 o Plan de Desarrollo).

Casualmente, esas condiciones encajaban con la situación de entonces del Fondo Nacional del Ganado, pero no por decisiones tomadas por Fedegán sino por seguir las instrucciones del presidente de la Junta Directiva del FNG que es el ministro de Agricultura.

En el Decreto se precisan las razones especiales para la asunción temporal de la administración de las contribuciones parafiscales por parte del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. El numeral 2 indica: “Cuando el Fondo sea o haya sido admitido en proceso de reorganización en los términos de la Ley 1116 de 2006 y normas concordantes, así como las normas que la modifiquen deroguen o sustituyan”.

Y en el numeral 3 se afirma: “Cuando a la terminación del plazo de ejecución del contrato de administración respectivo, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural considere necesario evaluar la situación del administrador y del sector respectivo, para garantizar el cumplimiento de las reglas y políticas que deba regir la ejecución de la contribución parafiscal correspondiente”.

Decreto a la medida

Como buenos jugadores, Santos e Iragorri, en compañía de su suntuoso equipo jurídico estaban ubicando magistralmente cada ficha del rompecabezas para encajarla a su propósito: denigrar del gremio ante la opinión pública y quitarle la administración del Fondo Nacional del Ganado.

¿Por qué encajaba cada ficha en el rompecabezas? Porque el 6 de agosto de 2015, la Superintendencia de Sociedades informó que había admitido en reorganización a la empresa Frigoríficos Ganaderos de Colombia S. A. (Friogán) y al Fondo Nacional del Ganado (FNG).

Friogán es una empresa dueña de cuatro frigoríficos (antes eran cinco) con participación del Fondo Nacional del Ganado (no de Fedegán). Es decir que el Decreto estaba hecho milimétricamente para aplicarlo a este caso. Friogán y el FNG habían entrado en la Ley 1116 que busca, a través de un acuerdo, preservar empresas viables y normalizar sus relaciones comerciales y crediticias, mediante su reestructuración operacional, administrativa y de sus pasivos.

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¿Qué tiene que ver Friogán con el FNG y Fedegán? La Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) por ley es quien administra el Fondo Nacional del Ganado (artículo 7 de la Ley 89 de 1993) y éste último era el titular del 78,67 % de las acciones suscritas de Friogán S. A. Además, era el garante, en calidad de deudor solidario, de varias obligaciones contraídas por su controlada, cuyo valor aproximado era de $46.593 millones.

También, según la Superintendencia de Sociedades, Frigoríficos Ganaderos de Colombia registraba en su pasivo, con corte a 31 de mayo de 2015, obligaciones propias que ascendían a $9490 millones. Es decir que la empresa pasaba por serias dificultades económicas de las que era garante el FNG, que es nutrido por las contribuciones de todos los ganaderos del país (Cuota de Fomento Ganadero y Lechero).

Pero, si bien es cierto que Fedegán administra el FNG, no es la entidad que toma las decisiones. Hay una junta directiva que está presidida exclusivamente por el Ministerio de Agricultura (que es el único que tiene capacidad de veto). La integran también Analac (Asociación Nacional de Productores de Leche), el ICA, Fedegán, Unaga (Unión Nacional de Asociaciones Ganaderas), Fedefondos (Federación Nacional de Fondos Ganaderos) y un representante de los pequeños ganaderos.

Sin argumentos legales ni técnicos

Lo que sucedió fue que el entonces ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, siendo presidente de la JD del FNG, aprobó la admisión de Friogán y del FNG al régimen de insolvencia (no de quiebra) de la Ley 1116 de 2006. La inclusión del Fondo no se dio por riesgo de quiebra, sino para proteger los recursos parafiscales evitando la repetición de los acreedores contra el FNG.

Después de avalar que Friogán y el FNG entraran a Ley 1116 el Ministerio de Agricultura elaboró el Decreto 2537 del 29 de diciembre de 2015 para quitarle a Fedegán la administración del Fondo Nacional del Ganado y a la vez responsabilizarlo de las decisiones que se tomaron sobre las dos entidades.

En esto, el Gobierno nacional organizó todo un teatro que presentó a los gremios regionales para intentar ponerlos en contra de la Federación y a los medios para dañar la imagen de Fedegán. No tenía ningún argumento para quitarle al gremio la administración del FNG, pero lo hizo y nadie investigó a fondo el entramado que había en esta persecución gubernamental.

Unos días antes, el 22 de diciembre de 2015, el ministro Iragorri había afirmado públicamente que Fedegán era el gremio más representativo de la ganadería, pero que el contrato del FNG no se renovaría porque había cláusulas «inaceptables». Sin embargo, dijo que se haría uno nuevo con el mismo administrador.

En una reunión formal en la que pidió confidencialidad al presidente ejecutivo de Fedegán, José Félix Lafaurie Rivera, le habló del sánduche en el que se encontraba y, “con sinceridad inusitada, de las presiones que recibía del contralor (Edgardo Maya) y del propio presidente (Santos) para quitarle el contrato a Fedegán, a pesar de no encontrar argumento legal ni técnico para hacerlo, lo que también expresó a otro importante gremio del sector”.

Friogán, parte de la política pública para modernizar el sacrificio

Frigoríficos Ganaderos de Colombia (Friogán) es una empresa que inicialmente era dueña de cinco plantas (hoy son solo cuatro) con participación del Fondo Nacional del Ganado (FNG), pero es también parte de una política pública que promovió el Ministerio de Agricultura en los años noventa para modernizar el sacrificio.

Nació en enero de 2006 como resultado de la fusión de cuatro frigoríficos: Fricolsa S. A., Frigorífico del Oriente S. A., Frigorífico del Magdalena Medio S. A., y Frigorífico de las Sabanas de Sucre S. A. En 2008 se unió a la fusión Frigonorte S. A. atendiendo la necesidad de buscar mayor competitividad y de integrar la cadena cárnica del país.

Con el compromiso de formalizar la cadena cárnica, un negocio de más de $14 billones, y cumplir con estándares internacionales derivados de los TLC, el Gobierno de Álvaro Uribe expidió el Decreto 1500 de 2007, con plazos iniciales hasta 2010, que no resistieron la presión de la informalidad (74 %) y fueron prorrogados sucesivamente.

El ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo Salazar (Gobierno Santos), autorizó la prórroga hasta 2016 y afirmó que se trataba de un “plazo prudencial”. Esa prudencia ya completa más de una década y les permite a terceros, en muchos casos ilegales, lucrarse indebidamente con grave daño a los consumidores.

Para cumplir el estándar del Decreto 1500, Friogán tuvo que endeudarse con el respaldo del FNG y orientó con éxito sus actividades al mercado venezolano, pero luego vendría la ruptura de relaciones en 2009, el aplazamiento del decreto y el inicio de las dificultades.

En este proceso, sin embargo, ninguna decisión de inversión o de aval a Friogán fue tomada por Fedegán, como se afirmó mentirosamente, sino por la Junta Directiva del FNG, creada por Ley con la presidencia exclusiva y capacidad de veto del ministro de Agricultura.

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Auditorías realizadas a Fedegán, con conceptos favorables

 

Durante el tiempo en que la Federación Colombiana de Ganaderos administró el Fondo Nacional del Ganado fue auditado por la Contraloría General de la República y en ninguno de esos procesos tuvo calificaciones menores a 82 puntos (en donde 100 es la máxima calificación.

Por ejemplo, en los años 2006 y 2009 la calificación estuvo por encima de 90 puntos, en el resto de las vigencias superó los 82 puntos y tuvo conceptos positivos en gestión y estados financieros. En conclusión, la Contraloría feneció las cuentas, es decir que los procesos concluyeron favorablemente para Fedegán.