Parapeto

Drama y comedia: “Los dueños de una casa, la clase política tradicional, quiere que los inquilinos desalojen su propiedad, pero ellos, hacen hasta lo imposible por quedarse”. Algo parecido a lo que vivimos hoy, pues los diferentes partidos políticos se encuentran “ocupadísimos” haciendo hasta lo imposible por aparecer, ante la opinión pública, con posiciones contrarias a lo que realmente necesita el país. Se rasgan vestiduras diciendo: “No a la Reforma Tributaria”, con lo cual intentan sacar de la presidencia de la Republica al Dr Iván Duque que, dicho sea de paso, es un berraco porque ha demostrado, con creces, que todo lo que ha hecho para salvaguardar la vida de los colombianos, durante la pandemia, lo ha hecho bien. Pero si aquellos  logran embolatar lo que, de mala gana llaman Reforma Tributaria, y que el gobierno bautizo como  la  Ley de Transformación social y sostenibilidad Fiscal, lograrían paralizar económicamente al país.  Si eso es así, ¿De dónde diablos, entonces, sacaremos el dinero para atender en la peste los subsidios a los  5 millones de familias colombianas vulnerables, es decir, a 20 millones de compatriotas, a los que el gobierno viene entregándoles la ayuda de sobrevivencia?, alguien dijo, y  por que “en vez de entregar subsidios a la gente, no le ayudan a través del emprendimiento”. Estoy de acuerdo, no es posible continuar con un estado asistencialista, pero de cara al desastre que vivimos y que, según los augurios de las autoridades de salud lo seguiremos padeciendo, por unos años más, pregunto: ¿Con cuales empresas, empezaremos a  embarcarnos señores, sabiendo que durante la pandemia se quebraron y cerraron, solamente en Bogotá 54.000 de ellas y, en el país fueron 509.370 microempresas?, ¿y para cancelar  la nómina oficial? ¿Y cómo haremos para a tapar el gigantesco roto fiscal que nos deja la pandemia? La situación que se le presenta al país en estos momentos fiscalmente, bien la podríamos equiparar a una condición de estado de guerra. En esas circunstancias, somos todos los colombianos los que estamos obligados a salir a defender la institucionalidad y el futuro democrático de la Nación. Debemos contribuir con lo que diga la ley. El ministro Carrasquilla nos ha dicho, claramente, que no hay caja sino para las siguientes tres semanas. El presidente Duque salió en la última edición de la revista Semana a advertir “estar dispuesto a buscar un consenso para sacar adelante el proyecto y evitar el estallido de una bomba de tiempo”. A otra pregunta de la periodista Vicky Dávila respondió que “no hacer nada, dejar que los problemas envejezcan lo único que van a traer es tristeza y desolación”. Me recuerdan sus palabras a la severidad de las que pronuncio Winston Churchill cuando le preguntaron recién asumió como Primer ministro de Inglaterra una vez comenzó la ll guerra Mundial que, que les ofrecía a los británicos, les dijo: “Sangre, sudor y lágrimas”.  Y el presidente nos confirma en la entrevista que la crisis económica producto de la pandemia “ha sido de las cosas más difíciles que ha vivido la humanidad, y tal vez es la más difícil desde la ll guerra mundial” Esa es una gran verdad, pero como nuestro país no la sufrió en carne propia, algunos dirigentes no reconocen la gravedad del momento.  De otro lado, veo con preocupación que desde hace mucho tiempo la clase dirigente nacional y regional está jugando con candela. LAS FUERZAS POLITICAS de Centro Izquierda, las de derecha y la extrema totalitaria preparan sus estrategias para jugarle a las próximas elecciones del Congreso, y para hacer ese juego, no tienen inconveniente en colocar muy cerca del infierno al Estado de Derecho. No les interesa a los primeros, lo que se nos viene pierna arriba con la amenaza posible de una victoria de movimientos de extracción marxista –  leninista como lo vive el Perú, con el triunfo, nunca bien calculado, del profesor Castillo. Con actitudes como las que he señalado en la estrategia de querer sacar al inquilino de la casa de Nariño, sin importar lo que suceda, y conscientes de que a estas alturas el pueblo colombiano comienza a reconocer de algunos desastrosos gobiernos que hemos padecido, esas posiciones tozudas solamente le servirán a la extrema izquierda, es decir, a Gustavo Petro. De otro lado, la propuesta inoportuna e inadecuada, seguramente inconsulta, como la que anuncio  un presuroso senador del CD, no ha servido sino para hacerle daño al gobierno y contribuye, sin duda, a reforzar a  la oposición.

Cerca de 200 familias fueron desalojadas en Garzón