Son buenas noticias en cuanto a la regulación de la comida chatarra en Colombia. El pasado 17 de junio se aprobó el proyecto de Ley presentado por el representante a la cámara Mauricio Toro y la senadora Nadia Blel. Esta medida le exige a las industrias de alimentos y bebidas en Colombia incluir etiquetas con advertencias, según su nivel de procesamiento, si es alto en azúcares, calorías, sodio y/o grasas saturadas.

Es un paso importante porque las estrategias de mercadeo suelen hacer de las suyas con colores más suaves y adjetivos como light y free. Es importante tener en cuenta que el objetivo de este proyecto es proteger la salud de los colombianos y en especial la de niños, niñas y adolescentes. Según Toro “La etiqueta deberá ser de alto impacto preventivo, clara, visible, legible, de fácil identificación y comprensión para las personas y con mensajes inequívocos que adviertan al consumidor de los contenidos excesivos de nutrientes críticos”

Cabe recordar que en otros países de la región esta medida, el etiquetado, ya hace parte de la industria y de la vida cotidiana. Es interesante que después de dos años este proyecto haya sido aprobado y comience a combatir la malnutrición en el país, entendiendo este término como nutrición deficiente, excesos y/o desequilibrio en la ingesta calórica y de nutrientes en una persona. Un dato que llama la atención es que en el 2017 en un municipio de Colombia, se realizó una investigación donde participaron 254 menores de 5 años donde el 6,7% presentaba malnutrición por déficit y 9,8% por exceso.

Traigo este tema de la alimentación al blog porque comer es una de las acciones más básicas del ser humano y quizá la más importante, y últimamente le encuentro más sentido a la típica frase de “uno debe aprender a comer”. Es interesante como estos temas se vuelven visibles y llaman la atención de algunos representantes para ayudar a combatir uno de los muchos problemas que existe en cuanto a alimentación se trata.

Es por esto y para finalizar, considero importante seguir haciendo consciencia de los alimentos que comemos, ofrecemos y compramos, no solo en nuestras casas sino en nuestros grupos cercanos, oficinas, colegios y demás espacios. Con lo anterior no hago referencia solo a la calidad (vitaminas, minerales, calorías, sodio, etc…) sino también a la cantidad. Es importante hacer conciencia para cuidar de nuestra salud y también apoyar más iniciativas de este tipo, que empiezan a generar un cambio positivo y necesario para la comunidad.

Un san pedro peculiar

María Margarita Salamanca