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Con éxito se desarrolló primera operación en América Latina a corazón abierto a una bebé en gestación

Nov 1, 2022

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DIARIO DEL HUILA, SALUD

Con 37 semanas de gestación y con el fin de poderle salvar la vida a Valentina Lopera Cuervo se desarrolló por primera vez en Colombia, la cirugía a corazón abierto.

Es la segunda vez en el mundo que se realiza una cirugía de esta magnitud y por primera en Colombia con el fin de salvarle la vida a una bebé de apenas 37 semanas de gestación que padecía de una enfermedad letal en su corazón que no le permitiría oxigenar su cuerpo de forma correcta cuando naciera, ya que la sangre proveniente de sus pulmones no tenía una vía adecuada de salida por una afección llamada ventrículo izquierdo hipoplásico y septum interatrial íntegro.

La madre había llevado un embarazo normal, sin embargo, se le detectó esta condición a Valentina Lopera Cuervo y un cuerpo médico experto se puso al frente del caso con el fin de poder que esta bebé no muriera al nacer.

El procedimiento realizado se conoce como EXIT (Ex-Utero Intrapartum Treatment), que consistió en extraer al bebé del útero, abrir su cavidad torácica para perforar la membrana entre las dos aurículas de su corazón y colocar una malla stent que permitiera un correcto flujo de sangre; todo mientras permanecía conectada a la placenta, que le proporcionaba por tiempo limitado el oxígeno necesario para vivir.

Alejandro Quintero Gómez fue el médico encargado del procedimiento, especialista en cirugía cardiovascular, con formación en patologías congénitas y trasplante de corazón en adultos y niños, explicó a un medio de comunicación nacional que este tipo de procedimientos se realiza en bebés con enfermedades pulmonares, pero es la segunda vez a nivel mundial que se realiza para corregir un problema cardiaco.

“Nosotros extrapolamos eso a la vía cardíaca de la bebé. Nació en la clínica de nosotros (Cardio Vid), con un grupo multidisciplinario de la clínica Bolivariana y nuestra clínica. Nació por cesárea con ayuda de los ginecólogos. Ahí estuvo el neonatólogo, el anestesiólogo de ginecología. La bebé nació y nosotros entramos como grupo cardiovascular: anestesiólogos cardiovasculares, intensivistas, hemodinamistas, pediatras y nosotros los cirujanos pediátricos en la barriguita de la mamá conectada por la placenta”, detalló el cirujano.

Quintero estuvo rodeado de un equipo de 20 médicos, pero él fue quien tuvo la labor de llegar al corazón de esta pequeña “Yo fui el cirujano, el que abrió el pecho de la paciente, el que canuló la aurícula, pero eso es una parte del procedimiento. Puede ser una parte muy importante, pero yo no hubiera logrado nada, si el ginecólogo no hubiera hecho la cesárea, los anestesiólogos su trabajo(…) Mejor dicho, es que, si algo en la cadena falla no hubiéramos logrado hacer todo esto, entonces mi trabajo fue abrir a la paciente, pero no fue el trabajo más importante”.

El procedimiento y sus riesgos

El galeno explicó que este tipo de intervenciones tiene sus riesgos los cuales están en un 50% de mortalidad donde lo más peligroso era hacer el orificio a través de las aurículas, lo cual permitiría que la bebé viviera, pero si no se lograba antes de que se desprendiera de la placenta, otra hubiera sido la historia.

“Era una carrera contra el tiempo, por eso es por lo que es muy difícil hablar de porcentajes, porque la placenta puede durar media hora pegada después del nacimiento o se puede desprender en un par de minutos, entonces eso dependía también de lo que nos durara la placenta”.

Según estimaciones del especialista, alrededor de 15 bebés nacen con la enfermedad del ventrículo izquierdo hipoplásico al año en el país, y cinco más con septum interatrial íntegro. De estos últimos, todos mueren al nacer, pero la idea es que este tipo de pacientes tengan la oportunidad de vivir en un futuro, como la tuvo Valentina.

“Lo que nosotros hicimos con esta bebé no es el manejo de la enfermedad. Esto es asegurar que la niña viva cuando nazca, pero después de que se le realiza esto, lo que sigue es una serie intervenciones muy complejas que pueden durar hasta los 7 u 8 años”.

Lo que viene

A Valentina le pueden quedar alrededor de tres o cuatro cirugías antes de superar el problema en su corazón definitivamente. En este momento ya está en casa, al cuidado de sus padres, pero en unos cuatro a seis meses se le deberá realizar una nueva intervención.

“Estos pacientes de ventrículo izquierdo hipoplásico son restringidos, son pacientes que generalmente oxigenan mucho peor que un paciente que tenga los dos ventrículos (…) No van a ser deportistas de alto rendimiento, no van a poder pertenecer a un equipo deportivo en el que se puedan comparar con pacientes que tengan los dos ventrículos buenos. Pero, definitivamente, van a poder jugar, montar bicicleta, obviamente con limitaciones”.

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