jueves, 20 de septiembre de 2018
Enfoque/ Creado el: 2017-11-04 09:28 - Última actualización: 2017-11-04 09:30

Conductor secuestrado denuncia embargo injusto por parte de Coomotor

Un conductor propietario de varios vehículos de Coomotor que fue secuestrado a finales del 2016 en Puerto Asís – Putumayo, reveló que la empresa le embargó de forma injusta unos buses de su propiedad.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 04 de 2017

Antonio Jair González Ramírez, es el conductor y propietario de varios vehículos afiliados a la empresa de transporte Coomotor. Fue secuestrado a finales del año anterior en Puerto Asís–Putumayo. Según él, cuando se encontraba retenido, la empresa de transporte decidió embargar sus vehículos de forma injusta.

Según González Ramírez el doble calvario comenzó a mediados de diciembre del año pasado, cuando procedió a hacerle un favor a un comerciante de transportar ropa.

«El día 15 de diciembre del año 2016, estaba con mi auxiliar a cuadra y media del Terminal del Sur de Bogotá. Se acercó un señor preguntándonos que para dónde viajábamos y que necesitaba un carro que viajara a Puerto Asís. Yo le respondí que un carro de mi propiedad viajaba para allá, él me pidió el favor de que si podíamos llevar una caja y una tula de ropa para vender por ser época navideña; negociamos el envío por $120.000. Metí la caja y la tula en la bodega del carro. Sobre la 5:45 ya iba saliendo para Puerto Asís. Al recorrer más o menos dos cuadras una motorizada de la Policía se nos atravesó y nos preguntó que para dónde íbamos y le dije que para Puerto Asís. Al saber mi destino me dijeron que supuestamente estaban esperando el carro, porque al parecer lo habían cargado con explosivos y que necesitaban hacerle una inspección. Me hicieron abrir la puerta e ingresaron como cuatro personas de civil identificándose de la  Dijín; nos quitaron los celulares y las cedulas y procedimos a una supuesta requisa minuciosa que nos iban a hacer al lado del Aeropuerto El Dorado», expresó Antonio Jair.

Falsos policías

Según la víctima, los supuestos uniformados de la Policía eran falsos y les robaron la ropa que transportaban para Puerto Asís.  

«Cogimos por la avenida La Esperanza, los supuestos policías nos paraban el tráfico y nos daban la vía. Al llegar sobre la carrera 116 con avenida La Esperanza, nos hicieron ingresar el carro a un parqueadero, donde comenzaron a requisar. Cuando terminaron se llevaron la tula de ropa sin alguna excusa y cuando se fueron yo caí en cuenta que había sido robado. Me devolví al terminal a hablar con el jefe de rodamiento quien me dijo que me iba a enviar otro vehículo en remplazo del mío para salir al otro día con el turno de otro compañero», relató la víctima con mucha tristeza.

El rapto

Tras lo ocurrido el conductor dio a conocer el caso a la directiva y procedió a hacer el viaje con otro vehículo hacia Puerto Asís. Estando allá fue abordado por unos individuos preguntando por el cargamento; lo invitaron a subirse a un carro para aclarar lo ocurrido. Fue acompañado por su auxiliar y dos personas más.

«Yo salí del terminal el día 16 de diciembre a las 6:30 p.m. para Puerto Asís, llegamos el día de 17 diciembre sobre el medio día, estacioné el carro a cuadra y medía de la Estación de Policía y me senté a almorzar con tres compañeros que me estaban acompañando. Pasadas dos horas llega una camioneta con varios sujetos abordo y uno de ellos pregunta de quién era el conductor del bus, le respondí que yo era, el me preguntó sobre la encomienda que habían mandado el 15 de diciembre y le conté todo lo que me había pasado. Uno de ellos me dice que lo acompañara donde el dueño de la encomienda para explicarle lo que había pasado. Abordé con el ayudante la camioneta y al momento de irnos, los otros dos compañeros que me estaban acompañando decidieron que se iban conmigo. Al andar 15 minutos uno de los sujetos desconocidos  saca un revolver y nos obliga a ponernos unas capuchas en las cabezas. Me acuerdo que caminamos mucho por terrenos en mal estado y que llegamos a un sitio desconocido tipo 10:00 p.m.», narró Antonio Jair González Ramírez.

«Estaban buscando $1.000 millones»

Según Antonio Jair, los sujetos iniciaron una interrogación sobre unos supuestos $1.000 millones que habían escondido en la tula.

«Los sujetos a los que solo se les veían los ojos porque tenían pasamontañas, dejaron libres a dos de mis compañeros y a mí con mi ayudante nos retuvieron por 30 días. Teníamos miedo de morir porque ellos nos amenazaban por el supuesto dinero», narró con mucha nostalgia la víctima.

“Pasamos las fiestas secuestrados”

Antonio Jair, contó lo difícil que resultó para él haber estado secuestrado durante las fiestas decembrinas.

«Pasamos 24, 31 de diciembre y seis de enero secuestrados, el 27 de enero vuelven a subir llegaron sobre las 11:00 p.m. preguntando nuevamente sobre el dinero. Yo me mantuve en la realidad y nunca les mentí por el temor de que me asesinaran. Luego apareció el señor que supuestamente me dio la encomienda, también encadenado y nos pusieron a hacer el careo. Él supuestamente le había dicho a ellos que me había dado siete millones de pesos y yo la verdad solo recibí $120.000. Nos dijeron que nos pusiéramos de acuerdo para entregar el dinero que pedían para perdonarnos la vida. Cuando terminaron de decirme eso, yo les dije que de una vez me asesinaran porque no tenía ese dinero y tampoco sabía quién lo tenía. Nos dijeron que si no respondíamos nos iban a ‘picar’», relató la víctima.

Liberación y embargo

Al día siguiente fue dejado en libertad y al reintegrarse a sus labores, se percató que Coomotor había embargado sus vehículos sin justa causa.

«Al otro día estaba con el auxiliar, nos llevaron el desayuno y nos señalaron una lancha que iba andando sobre un río, llevaban al que nos entregó la encomienda; lo iba a asesinar. Mi auxiliar y yo quedamos libres. Nos sacaron hasta Pitalito, yo llegué como el 28 de enero, lo primero que hice fue comunicarme con mi familia y con Coomotor. La única respuesta que me dio el Gerente fue que la agenda la tenía muy ocupada y que no me podía atender. A mí me disgustó eso porque yo acababa de salir de un secuestro. Como iba para Bogotá decidí bajarme en Neiva para ponerle la cara al Gerente, él nunca me quiso atender, ese mismo día fui a la Dijín a poner en conocimiento mi aparición, saliendo de la Dijín, me encuentro con la sorpresa de que iban sacando mis carros halados. Le pregunté a la funcionaria de Coomotor que estaban haciendo con mis carros y ella me dijo que estaban embargados, al ver eso yo le conté lo que me había sucedido y le dije que eso era injusto», manifestó la víctima a este medio de comunicación.

Un proceso

Ante este panorama el conductor entabló un proceso judicial contra la empresa; el  fallo fue a su favor. Hace un llamado a varios conductores que han pasado por esta situación y menciona que a su juicio, dicho proceder enloda la imagen de la empresa.

«Yo tengo una lista de asociados a los que les ha pasado lo mismo y se han quedado callados por lo que yo les invito a mis compañeros de Coomotor que nos evitemos esta situación, la cual perjudica no a la empresa, que no es mala, sino que la hacen invivible unas personas en cabeza del gerente Armando Cuéllar que no tiene un proceso sino varios y los entes reguladores de la cooperativa no le echan mano», declaró.

Sin respuesta de Coomotor

En reiteradas ocasiones DIARIO DEL HUILA intentó establecer comunicación con Armando Cuellar Arteaga, gerente de Coomotor, quien nunca atendió a esta Casa Editorial para dar su versión de los hechos.

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